EL TIRO RAPIDO
El reciente intento de robo contra tres médicos en la emergencia del hospital Salvador B. Gautier, utilizando la droga invalidante escopolamina, que en lenguaje popular es conocida como «burundanga», pone de manifiesto una vez más la carencia de un protocolo de seguridad para los hospitales.
Ya anteriormente, se reportó que una bio-analista que presta servicios en CEDIMAT había sido víctima de un ataque similar con la misma sustancia, mientras transitaba por un área del parqueo del citado centro, dentro del campus de la Plaza de la Salud.
Pero desde mucho antes la seguridad en los hospitales se había revelado muy precaria, principalmente en las áreas de emergencia, que han sido escenario frecuente de amenazas y agresiones contra médicos, enfermeras y personal de servicio.
Por lo general, las mismas han partido de familiares y amigos de personas lesionadas requiriendo de manera violenta que se les brinde atención preferente por sobre los pacientes que estén siendo asistidos, aun cuando sus casos no revistan un nivel de gravedad que lo justifique.
En ocasiones, sin embargo, la situación ha tornado un matiz mucho más peligroso y violento, el área de emergencia es asaltada y copada por una pandilla barrial, alguno de cuyos miembros ha sido víctima de un atentado o resultado herido en una disputa con otra rival, casi siempre por el control de los puntos de drogas.
La situación ha llegado al punto de generar protestas en más de una ocasión por parte del Colegio Médico, e inclusive la advertencia de los galenos de no prestar los servicios de emergencia bajo tales condiciones de alto riesgo.
Ahora con el revuelo causado por el uso de esta sustancia, convertida en arma peligrosa en manos de la criminalidad, resalta la necesidad de establecer un protocolo con normas adecuadas de seguridad para enfrentar este tipo de eventualidades a fin de evitar una desgracia irreparable que lo mismo pudiera afectar al personal que a los pacientes.
Si bien la Dirección Central de Investigaciones Criminales (DICRIM) que cuenta un personal de alta especialización, ha sido apoderada del caso, mas importante aun resulta en lo adelante rodear de garantías a médicos, enfermeras y personal de apoyo para realizar su labor y por extensión a los pacientes, tanto en los hospitales públicos como reclamarlo en las clínicas privadas.
Así como en el campo de la salud reviste mayor importancia la medicina preventiva que la curativa, también en el de la seguridad ciudadana lo es disponer de protocolos y mecanismos de prevención recordando la conocida máxima popular de que «después de palo dado, nadie lo quita». Y en este caso, que más cuenta es evitar el palo.
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2018-06-27 20:15:16