EL TIRO RAPIDO
de
Mario Rivadulla
Para esta tarde estaba convocada nuevamente la reunión de los magistrados de la Junta Central Electoral, màs bien un encuentro para con carácter un tanto informal tratar de armonizar en torno a situaciones conflictivas que se han venido originando en el seno de ese organismo y que han enfrentado a varios de sus miembros a nivel de opinión pùblica.
La actual Junta Central Electoral, aùn cuando como en ocasiones anteriores, en la elección de algunos de sus integrantes incidiò el factor partidario, naciò bajo los mejores auspicios. Se entendía que sus componentes en general son personas capaces, experimentadas y animadas del deseo de gerenciar un proceso ejemplar.
Màs aùn. Fue motivo de agradable sorpresa el hecho de que, a diferencia de sus antecesores, el actual tribunal se abocase a enfrentar una serie de situaciones, que habìan permanecido orilladas, y que resultan de gran importancia.
Una de ellas, el reordenamiento de las oficialìas civiles conforme a la ley y a su reglamento, de tal modo que dejaran de ser proventos para beneficio de sus detentadores, generalmente nombrados para satisfacer compromisos políticos, personales y hasta familiares, y que andando el tiempo derivaron a convertirse en no pocos casos en eje de las maquinaciones màs turbias. Tal la expedición de certificados de nacimiento falsos que ha permitido a delincuentes locales y otros internacionales, prófugos de la justicia de sus respectivos paìses, arroparse en una identidad falsa.
Otra, afrontar la tarea ingente pero necesaria, justa y humana de dotar de identidad a cientos de miles de adultos y menores que carecen de ella, porque nunca han sido inscriptos en el Registro Civil. Se trata de verdaderos muertos civiles. Pobres gentes privadas de todos los derechos inherentes a cualquier ciudadano, desde contraer matrimonio hasta inscribirse en la seguridad social, poseer una propiedad u obtener un pasaporte.
Y una tercera, no menos importante como es la de organizar el Registro de Extranjerìa, a fin de identificar, empadronar y normalizar la presencia en el paìs de personas de otras nacionalidades,
Todo esto que originò expectativas muy alentadoras en la ciudadanìa y le ganò un gran respeto y confianza a la Junta Central Electoral queda ahora en riesgo por dos factores principalmente: la conveniencia de modificar el reglamento interno del organismo de tal modo que el radio de acciòn de ninguna de sus dos càmaras pueda trascender la autoridad del pleno, hasta lo que a todas luces pareciera ser un excesivo afàn de protagonismo mediático de varios de sus miembros.
Son situaciones que entendemos pueden y deben corregirse sin mayores dificultades con un mínimo de buena voluntad y de ajustarse a normas disciplina interna por parte de los integrantes de la Junta, que es presidida por un profesional muy capaz, bien intencionado y con fama de transparente.
En buena pràctica administrativa, se entiende que en ningùn organismo, alguna de sus ramas pueda estar por encima de la autoridad del pleno del mismo. Si el Reglamento actual de la Junta muestra esa falla, precisa ser corregido.
Pero tambièn resulta de orden que es en el seno de la institución donde tienen que ser abordados y discutidos todos los asuntos que son de su competencia. Y de igual modo que es en ese escenario colegiado, que deben dirimirse las opiniones discrepantes que mantengan sus miembros.
No està ocurriendo asì. Por el contrario, temas que deben ser puntos de agenda de la Junta Central Electoral son aireados ante la opinión pùblica, en algunos casos inclusive antes de ser llevados al seno de la institución.
Esto es contrario a la màs elemental disciplina. Una forma de protagonismo personal practicado a costa de erosionar la credibilidad de la institución y hacerla vulnerable a todo gènero no sòlo de crìticas, sino de especulaciones en no pocos casos malsanas e interesadas.
La Junta tiene que resolver estas situaciones con una generosa dosis de buena voluntad, pero tambièn con la necesaria firmeza disciplinaria. Lo que està en juego es la confianza del pùblico en la misma, y por consiguiente, la aceptación de los resultados electorales en la contienda del pròximo 16 de Mayo sin margen a dudas ni suspicacias. Demàs significar que si la Junta es cuestionada, tambièn lo serà el proceso. Y es lo que por todos los medios, debemos tratar de evitar.
El remedio està en la propia Junta. Y sus miembros tienen la palabra.
2007-07-27 16:47:43