Por Pedro Caba
*No Reparan en Daños Estabilidad del País
*Energía Renovable No es Solución de Corto Plazo
El afán de lucro de determinadas empresas generadoras de energía presentes en el país ha sido motivante para retomar la campaña que desde hace tiempo mantienen para impedir prosigan en operación los centros generadores de la estatal Punta Catalina y la privada Seaboard y sus Estrellas del Mar II y III.
Entidades que ellos mismos han promocionado como la Asociación de Abogados Defensores del Medio Ambiente, ONGs del mismo origen y hasta funcionarios públicos que han cooptado, forman parte de esta campaña. A la que se unen medios de comunicación donde tienen presencia accionaria.
Estas mismas empresas generadoras y ONGs que le sirven son las que han motivado al Colegio Médico Dominicano el despropósito de solicitar a las autoridades de Salud investigar denuncias de “afectación al ambiente” de la operación de las Estrellas del Mar y de Punta Catalina, ya que no mostraron prueba alguna de sustento.
Debió haber sido un trago amargo para ellos decisiones gubernamentales de envergadura como preservar Punta Catalina como empresa pública, licitar un nuevo centro generador a gas natural en Manzanillo y la de ameritar desde el mismo Poder Ejecutivo Las dos Estrellas del Mar y el arreglo con Barrick-Pueblo Viejo que garantizó casi 400 megas nuevos a la oferta eléctrica.
—-No Reparan en Daños a la Estabilidad del País
La sugestión emanada de un famoso informe patrocinado por las generadoras por intermedio de entidades a su servicio, provocó la siguiente reacción:
“El Instituto de Energía de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) afirmó que carece de valor, no respeta los resultados de sus propias mediciones y son incoherentes las conclusiones y recomendaciones del estudio presentado por un grupo de entidades nacionales e internacionales sobre la contaminación, que de acuerdo al mismo, produce la Central Térmica Punta Catalina (CTPC) en dos municipios y cinco distritos municipales de la Provincia Peravia.”
La entidad dependiente de la asesora del Estado que es la UASD advirtió de acogerse esa recomendación habría que invertir unos US$4,800 millones en energía solar, fotovoltaica y eólica para sustituit la planta a carbón de Punta Catalina, además de todos los perjuicios que implicaría restar la producción de más de 700 megas a un sistema que opera con pronunciado déficit de oferta.
“Nuestra primera recomendación es que el informe no sea tomado en cuenta para ninguna decisión seria que involucre la CTPC”, afirman.
Ni qué decir de paralizar la producción de unos 260 megas de las dos Estrellas del Mar situadas en un punto clave para garantizar energía erléctrica permanente y estable de la capital, sector donde opera el centro de gobierno y todo el sistema financiero y de comercio más importante del país.
Lo que realmente preocupa a los competidores de estos dos centros generadores, es que el primero Punta Catalina sirve un 30% de la demanda al costo más bajo para las etatales Edes y que Seaboard a pesar de no disfrutar de un contrato PPA y servir al mercado spot es siempre la primera ameritada de ese mercado.
—Energía Renovable no es Solución de Corto Plazo
Tuve la suerte de asistir al evento “Summit 2022-Sector Eléctrico”, patrocinado por la revista Mercado, y allí escuché las exposiciones de Rafael Aníbal Velazco Espaillat, Superintendente de Electricidad quien habló de un marco regulador no suficientemente estricto para los asistentes al evento, ejecutivos de entidades financieras y ejecutivos de empresas todas relacionadas con proyectos de energía renovable.
Igual dicha también escuchar a Martín Robles, administrador de la Empresa de Transmisión Eléctrica ETED, quien con delicadeza pero con firmeza recordó que los futuros desarrollos renovables deben planificarse de tal forma que se ubiquen en lugares donde existan redes de alta tensión para reducir inversiones nuevas en ese campo que mucho se necesitan con prioridad en las redes ya existentes.
Los mismos ejecutivos de las empresas que ofertan nuevos proyectos renovables confesaron que su limitante es no poder disponer de baterías (acumuladores) a precios razonables para poder extraer toda la energía, y que “necesita de nuevos incentivos del Estado” por Ley para poder afrontar inversiones que sobrevendrán una vez accedan a estas nuevas baterías en desarrollo. ¿Más incentivos que los ya recibidos?
La Comisión Internacional de Energía, en su informe de febrero pasado, reporta la siguiente estructura de producción eléctrica en el mundo:
Combustibles fósiles (derivados de petróleo) 60.8%; gas natural 38.3%; carbón mineral 21.8%; Nuclear 18.9%. Las renovables en el mundo representan en total 20.1% y tienen la siguiente participación: viento 9.2%, hidro 6.3%, solar 2.8%, fotovoltaica 2.8%, solar-termal 0.1 y biomasa 1.3%
Por foertuna, nosotros nos hemos independizado de esa dependencia, y hoy gas natural y carbón representan más del 80% de la energía que se envía a líneas, dejando a los fósiles alrededor de 15% y el restante a las renovables.
¡No cambiemos ese esquema! Por el momento, aunque se siga instalando renovables para el aprovechamiento más eficiente en el futuro, digamos en el 2030 cuando se spera esté disponible tecnología que abaraten las baterías o acumuladores.
