EL TIRO RAPIDO
Mas de mil seiscientas mujeres parturientas fallecidas en los últimos seis años en el proceso de gestación o durante el parto.
Dos mil cuatrocientas cincuenta que han perdido la vida a causa de violencia de género del 2005 a nuestros días.
Dieciséis mil seiscientos cuarenta y siete niños fallecidos del 2013 al 2018, según registros del sistema epidemiológico, de los cuales trece mil trescientos diecisiete eran bebés menores de 28 días de nacidos.
Y a todo lo anterior, miles de personas de todas las edades que han perdido la vida a causa de accidentes de tránsito, provocados por exceso de velocidad, no respetar las normas de tránsito y conducir de manera irresponsable a menudo bajo los efectos de las drogas o del exceso de alcohol.
Son cifras que estremecen. Vidas que se pierden, la mayoría prematuramente, con todo un largo trecho de camino por recorrer. Sueños de futuro que se convierten en trágica e inesperada pesadilla de muerte.
Ahora bien…¿qué lecciones hemos sacado de toda esta cosecha de muerte? ¿Qué estudios se han llevado a cabo para establecer con la mayor diafanidad las causas que han culminado de manera tan dolorosa? ¿Cuántas de estas muertes hubiera sido posible evitar? ¿Qué correctivos debemos aplicar?
Lamentarse por lo sucedido, ya no tiene remedio. La vida no retoña. La muerte es un acto concluyente y definitivo de la existencia terrenal. Lo que cuenta ahora es lo que hagamos en lo adelante. Las medidas que podemos tomar en cada caso para reducir tan trágicos y dolorosos índices. Las muertes evitables y las vidas que podamos salvar. Abocarnos a ello quizá nos permita descubrir que algunas medidas simples y nada costosas, pueden servir de ayuda.
Por ejemplo: una pediatra, la doctora Hilda Cruz, advierte que tan solo con alimentar a los bebés con la leche materna pudiera evitarse hasta un 21 por ciento de muertes neonatales, ya que el calostro de la leche materna es un antibiótico natural que protege a los bebés de adquirir infecciones que en el caso de los recién nacidos conlleva una alta tasa de mortalidad. Es una solución natural, sencilla y sin costo, sobre todo para las madres de los sectores de mas bajos ingresos.
Es una propuesta en que por espacio de muchos años han venido planteando pediatras de mucho prestigio y experiencia, como es el caso de la hoy retirada Ligia Fernández Reid, que hizo de la misma una verdadera cruzada a lo largo de todo su entregado ejercicio profesional. que debiera haber sido asumida como compromiso formal y política de salud del Estado.
Es un simple ejemplo, pero que pudiera servir de punto de arrancada para la aplicación de políticas de vida efectivas que permitan reducir la cantidad de muertes evitables. Es responsabilidad y misión de las autoridades y los factores directamente involucrados determinar las causas y los remedios a aplicar en cada caso.
Se trata sencillamente de tomar conciencia de su real importancia, mucho más que la atención que dedicamos a temas que pudieran inclusive ser intrascendentes, o al menos de mucha menor significación que la de salvar vidas.
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2018-07-26 22:12:41