Por: David Paredes
En términos simples, la inflación es una cifra con la que se mide cuánto han subido, en un país o a nivel mundial, los precios de los productos y servicios que consumimos. Cuando la inflación aumenta, absolutamente todo sube de precio. Eso significa que, desde el pan, las carnes, la factura eléctrica, los combustibles, los teléfonos celulares, la ropa y hasta la entrada al cine, elevan su costo.
Las últimas cifras indican que en los Estados Unidos la inflación alcanzó un 8.6% en mayo, mientras que en República Dominicana la inflación interanual, o sea, de los últimos 12 meses, desde marzo de 2021 a marzo de 2022, se situó en 9.05 %. Eso implica que el precio de las cosas que compramos diariamente han subido, en promedio, un 9.05% al día de hoy.
Es decir, si el año pasado gastábamos 100 dólares (5,470 pesos dominicanos) en la compra de la casa, por ejemplo, hoy esa misma compra costaría 109 dólares (5908 pesos dominicanos), como producto del aumento porcentual de la inflación.
La inflación no es sólo un problema de la República Dominicana: en Brasil últimamente ha alcanzado récords de 12%, en España actualmente es de un 10%, en México es de 8%, y en Argentina, un caso alarmante, es de un 60%.
Por tanto, el problema de la inflación y, en consecuencia, la escalada de los precios, así como la devaluación del poder adquisitivo es una realidad global en este 2022. Pero lo peor de todo: las predicciones a futuro inmediato no lucen ser muy alentadoras.
¿Por qué ha sucedido?
Entre las causas más obvias de la galopante inflación a nivel mundial está el hecho de que en 2020, el gobierno federal de los Estados Unidos imprimió 50% más dólares a su economía para combatir los efectos adversos de la pandemia del Covid-19. Eso quiere decir que, en dicho país se imprimió un nuevo dólar por cada dos, que ya había en existencia.
Los precios en nuestra sociedad son determinados por la oferta y la demanda, por lo que, si existe mucha demanda y poca oferta por los productos y servicios, los precios aumentan. En cambio, si hay poca demanda y mucha oferta, los precios tienden a bajar.
Al imprimir más dinero se incrementó la oferta, lo que implicó que la gente (en teoría) estaba dispuesta a pagar más por lo que consume si la oferta se mantenía igual, lo cual ha sido el caso del 2020 a la fecha, e incluso, menor. De manera que, con tanto dinero en las manos de los consumidores y pocas cosas para comprar, los precios se dispararon por la burbuja que creó el excedente de dinero en le mercado.
Y otra de las razones que han causado esta inflación, ha sido el conflicto entre Rusia y Ucrania, dado que, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), estos dos países juntos producen el 64% del aceite de girasol, el 23% del trigo, el 18% del maíz y el 19% de la cebada que se consume en el mundo, además de ser productores de petróleo, lo que añade más leña al fuego.
Las restricciones y sanciones derivadas de las pugnas entre estos dos países han hecho que suban los precios de las materias primas antes mencionadas.
Si bien es cierto que no es la primera vez que el mundo enfrenta problemas de inflación desbordada, la realidad es que, en lo adelante, cada persona debe saber qué hacer con sus recursos económicos, porque lo que nos viene para encima, no tiene cara de buenos amigos.
La crisis económica ya está tocando insistentemente nuestras puertas y no habrá hogar dominicano que sea ajeno a esto. Entonces, durante la gran crisis económica y alimentaria que ya viene ¿qué hacer en nuestros hogares para combatirla?
A continuación, te damos dos recomendaciones que nos ayudarán a sobrevivir en tiempo de “vacas flacas”:
- Has un cambio inteligente: ahorra en “dinero de Dios”
Uno de los primeros efectos de la inflación es que reduce el poder de compra que tiene intrínsecamente el dinero, por lo que, guardarlo donde sea no es una buena idea.
Si tienes tu dinero en algún banco, institución financiera, en algún fondo mutuo, en una caja fuerte personal o debajo del colchón, la inflación irá devorando centavo a centavo hasta el último peso que tengas.
Un buen ejemplo es el caso de algún ciudadano argentino que hace unos años decidió guardar 100 dólares en su país. Esa cantidad ha perdido, hasta la fecha, el 60% de su valor, porque los niveles de inflación en Argentina alcanzan el 60%.
Esto se suma al hecho de que, en casi todos los países del mundo, los bancos penalizan el ahorro y debitan dinero de tu cuenta por comisiones generadas.
En 1973, el presidente estadounidense Richard Nixon abolió el patrón oro, mecanismo que consistía en establecer el valor de la moneda de un país con relación a la cantidad de oro que esta nación poseía. Desde entonces, el dinero de por sí pasó a ser un producto fiduciario, mejor dicho, deuda.
Todos estos argumentos anteriores fortalecen la inteligente movida de que, en tiempo de crisis e inflación global, la medida más audaz es tomar tu dinero líquido y comprar oro o “dinero de Dios”, como le llaman algunos.
Invertir aproximadamente del 85% de tus reservas monetarias personales en oro te garantiza que tu dinero no perderá valor, es más, incluso, puede que lo aumente durante la crisis y cuando esta pase tendrás tus fondos intactos, habiendo sobrevivido a la hecatombe económica.
No importa si es dólar, euro, yen, libra esterlina, o lo que sea, si los guardaste en tiempos de crisis, la inflación los evaporará. En cambio, el oro tiende a cobrar más valor, como pasó en las crisis inflacionarias del 1978 al 1980 e igualmente en el 2005 y 2006 al percibirse en el mercado que algo andaba mal en el sistema financiero de los Estados Unidos, que terminó en la crisis de las subprime en el 2008. El oro siempre ha salido ganador.
En pocas palabras, el oro ha sido inmune a las crisis desde el 1978 a la fecha, por lo que es la mejor forma de salvaguardar tu dinero cuando las cosas no van bien a nuestro alrededor.
- Guarda pan para mayo
Las crisis no son eternas, pero hay que ser prudentes y entender la responsabilidad personal de proveer para nosotros y nuestros dependientes, aun cuando el mundo se esté cayendo a pedazos.
Almacenar alimentos previo a las crisis debe ser una prioritaria decisión que puede significarlo todo en un momento determinado.
Los productos enlatados y en conserva, agua potable en botellitas y litros, son una excelente opción, así como aquellos productos comestibles empacados al vacío.
La técnica de empacado al vacío es el sistema por el cual se genera un campo de vacío alrededor de un producto y mantenerlo dentro de un empaque para reducir la cantidad de oxígeno residual inferior al 1%, y de tal forma, prolongar por mucho su fecha de caducidad.
Con esta técnica tan natural no crecen bacterias, hongos o moho y se aumenta el dióxido de carbono, lo que impide el crecimiento de otros organismos. Con todo ello, logramos extender la vida útil del producto, incluso de carnes, pescados y vegetales.
En la tienda virtual Amazon, existen opciones de máquinas caseras de sellado al vacío desde 24 a 95 dólares, y las bolsas especiales de empacado de 11 a 18 dólares el paquete de docena y media.
Esta resulta una muy buena inversión que nos permitirá empacar al vacío y almacenar nuestros alimentos de forma práctica en la comodidad de nuestro hogar, de cara a la anunciada hambruna que parece sobrevenir al mundo y que no se sabe cuándo podría concluir.
El autor es periodista del área financiera y económica.
Davis Paredes Garabitodavis.paredes@digecog.gob.do