Opiniones

EL MIRADOR

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Nada de tregua




En las tertulias del fin de semana se habló  mucho de las últimas declaraciones del candidato presidencial del PRD, Miguel Vargas Maldonado.



No ha hecho pausa y mantiene una campaña de ataques contra la administración del presidente Leonel Fernández. Al parecer el propósito es no dar tregua a Leonel ni siquiera en los días de Navidad y Año Nuevo. Lo que más se comenta  es que Vargas Maldonado,  ahora se presenta  como un maestro de administración estatal. Algunos contertulios refirieron  que el candidato presidencial del PRD ha prometido que si llega a ser Presidente de  la Republica Dominicana, conduciría el país a una etapa de desarrollo y bienestar que se exprese en una mejoría en la calidad de vida de la gente. En Villa Juana dijo a comerciantes y empresarios, que “sabe lo que tiene que hacer desde el primer día de gobierno para resolver los problemas que afectan a la mayoría del pueblo dominicano”.



Según Vargas Maldonado,  a diferencia del actual gobierno que, según su opinión,  se la ha pasado estudiando los temas nacionales en seminarios, talleres, foros y congresos, él sabe lo que tiene que hacer para enfrentar con éxito los grandes desafíos que tiene el país para elevar los niveles de vida del pueblo y evitar que cada cuatro años “nos convirtamos en un país de primer piso”. Una dama vaticinó  en una de las tertulias que el candidato del PRD por ese camino seguirá bajando en la preferencia electoral, pues el mismo discurso que expresa ahora fue el que usó Hipólito Mejía en la campaña electoral de 2000,  y cuando tomó el poder no cumplió sus promesas más repetidas con el pretexto de que las circunstancias cambiaron,vale decir, una propuesta de oposición y otra ejecución en el Gobierno. Un médico consideró que  a Vargas Maldonado  se le pueden hacer críticas diversas, pero nadie puede negar que se parece a su partido, el  PRD, que es un buen opositor  que se convierte en malo cuando toma el Gobierno. Ahí hubo risas y toque de mesa.

El país recibe los beneficios



Los asesores de Vargas Maldonado incurren en un error al poner  al candidato presidencial del PRD, a desarrollar una campaña que tiene como objetivo ignorar los logros de la administración del presidente Leonel Fernández, pues la comunidad nacional es la que  recibe los beneficios. En el Gobierno del PRD-PPH, el país, como ha dicho el presidente Fernández, experimentó una crisis en la que la moneda nacional sufrió una devaluación de un 100%;  la clase trabajadora tuvo que duplicar sus esfuerzos solamente para satisfacer necesidades básicas de subsistencia; el narcotráfico y los altos índices de criminalidad ganaron fuerza; y nuestros niveles de credibilidad a nivel mundial se desplomaron.  “ De acuerdo a las estadísticas del Banco Mundial, del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), más de 1.5 millones de los 9 millones de dominicanos cayeron en los peores niveles de pobreza. En aquel momento, nos encontrábamos en presencia de una de las crisis más dramáticas de la historia contemporánea de la República Dominicana”.  En cambio, desde que el presidente Fernández asumió  la conducción de la actual administración en el 2004, la República Dominicana ha podido recuperar la confianza de inversionistas y de agentes productivos. Ha podido reactivar el crecimiento económico. Ha logrado reducir la inflación. Ha mejorado el empleo y mejorado las condiciones sociales y la calidad de vida del pueblo dominicano.

Crecimiento económico con baja inflación



En su informe «Perspectivas Económicas Mundiales», divulgado por  el Fondo Monetario Internacional,  calcula  que el ritmo del Índice de Precios de Consumo (IPC) dominicano se moderará en 2007 hasta el 5,8 por ciento, frente al 7,6 por ciento de 2006, y registrará el 4,2 por ciento en 2008. Esto reitera que para el próximo año la inflación será más baja que la registrada en el año en curso.  Al mes de diciembre en curso, la administración que inició el 16 de agosto de 2004 el presidente Leonel Fernández, puede mostrar como logros de su gestión la creación de más de 400 mil nuevos empleos, una economía con baja inflación que en ocasiones ha crecido por encima de 10 por ciento, baja y estabilización de la tasa de cambio, así como la baja y estabilidad de las tasas de interés. En el Gobierno del PRD-PPH, el desempleo aumentó porque la economía dejó de crecer y  más de 500 mil asalariados y asalariadas perdieron sus empleos por disminución de operaciones o cierre de empresas. La tasa de cambio llegó hasta a 60 por uno y las tasas de interés llegaron a oscilar entre 50 y 60 por ciento. El país estaba apagado. Apenas las empresas de distribución de energía aportaban el 35 por ciento de la energía que demandaba la población. La inflación anualizada subió hasta más de 59 por ciento. Cuando Miguel Vargas Maldonado dice que sabe lo que tiene que hacer, nadie puede impedir que la gente piense  que un período en el que aumentó la pobreza en el país, así como las violaciones a los derechos humanos. La gente no olvida que aquí se arrestó  y se presionó a ciudadanos, incluidos periodistas y locutores,  por expresar sus ideas.

El Gerente

El candidato presidencial  del PRD fue calificado como  cuarto bate o megaministro de Obras Públicas, en el Gobierno del PRD-PPH, que encabezó el presidente Mejía, y  uno de los sustentadores del proyecto de “reforma constitucional” que hizo posible la repostulación del presidente Hipólito Mejía.  Como figura distinguida le resulta difícil ser diferente ahora.  Cuando visita los pueblos  recurre al recurso de las promesas y a los ataques contra el Presidente Fernández, porque  de su gestión no tiene nada importante que mostrar en el Distrito Nacional ni en las provincias. Contrariamente, en la capital y los pueblos, oye voces que parafraseando a Don Chencho,  expresan: “eso lo hizo Leonel”. Si no hizo cuando estuvo en el poder (2000-2004),  nadie, con la excepción de los parciales,  puede confiar en las nuevas promesas del ex secretario de Obras Públicas, ahora candidato presidencial del PRD. ¿Cuáles son las principales obras de Vargas Maldonado?  Si las tuviera a esta hora de seguro que las usaría como bandera de campaña.

Lo dijo Milagros



En  tertulias del fin semana  también se recordó que fue  la ex vicepresidenta de la República, Milagros Ortiz Bosch la que le sugirió a los líderes del PRD, pedir perdón a los dominicanos y dominicanas por el Gobierno de desaciertos e intolerancia  que dirigieron durante el período 2000-2004. Dijo que durante su gestión se distanciaron de las organizaciones y personas que antes fueron sus aliadas, las mismas que ahora busca atraer el candidato presidencial del PRD. Ninguna autoridad perredeista ha atendido  el llamado de la compañera ex Vicepresidenta de la República. Sin embargo, en el partido del Gobierno del período 2000-2004, hay dirigentes que  entienden, aún hay tiempo para pedir perdón a Dios y al pueblo dominicano por el mal gobierno que empobreció al país como ningún otro. El Gobierno que limitó la libertad de expresión y que no escatimaba ninguna oportunidad para intimidar a la población. A menos de ocho meses para las elecciones de 2004, una parte de los funcionarios se dedicaron a meter miedo con la amenaza de que nadie lo desplazaría del poder  porque concibieron  un plan B que le permitiría seguir con el control del Estado. Afortunadamente, la misma noche del 16 de mayo le zozobró su proyecto. Los dominicanos y dominicanas expresaron el repudio con su voto. Dijeron No al Gobierno de la intolerancia y la ineficiencia.



Recordar la historia llena de pánico a los asesores, pero piensan que pueden confundir en el tiempo que debería ser de tregua navideña, pues el PLD y el Gobierno piensan que estos días deben ser para reflexionar y concentrar esfuerzos a favor de las familias damnificadas, pero el circulo de Vargas Maldonado entienden que es tiempo para aprovechar que la vía está sin el PLD y sus aliados en  campaña.



De Navidad y Año Nuevo



A Vargas Maldonado le será difícil convencer  a la mayoría de dominicanos y dominicanas que sufrieron los efectos de una administración de desaciertos.  Piensan que él sería una gestión similar a la del PRD-PPH.   Los invitamos a releer en estos días el artículo con el título “Nadie pensó que terminaría así”,  de Bienvenido Álvarez Vega,  entonces subdirector del periódico Hoy, el 28 de julio de 2004. Es una síntesis de lo que ocurrió en el período 2000-2004:



Nadie pensó que terminaría así



“No creo que dominicano alguno advirtiera que la administración del Presidente Hipólito Mejía terminara como está concluyendo este gobierno. Y no me refiero a los ya conocidos graves problemas de la economía y las finanzas. Tampoco al desmadre del valor del peso frente al dólar norteamericano, ni a la  inflación y mucho a la elevación de la deuda externa hasta nivel francamente acogotante. Me refiero a esta manera de vivir tan humillante, tan degradante y tan vergonzosa en que se están desenvolviendo  los millones de personas que habitan  la República Dominicana.



La delincuencia ha crecido de una manera alarmarte. Los robos grandes y pequeños, los actos de raterías, la invasión de tierras, la apropiación de bienes públicos, los ajustes de cuentas y los crímenes escandalosos han llenado de temor a las familias. Los ciudadanos y ciudadanas advierten una preocupante pasividad de parte de los responsables de cuidar y mantener el orden público. Después esta pasividad es racionalizada con una explicación de pretendida factura sociológica que busca, no combatir la delincuencia, sino que se comprenda como una ley del progreso de la que no podemos escapar.



El estado de los hospitales públicos no podía ser peor. Nunca antes los centros de salud se habían visto tan huérfanos de regentes, tan precarios, tan incapacitados para responder a las necesidades mínimas de sus usuarios. Las publicaciones de prensa han sido sobremanera elocuentes. Dos y hasta tres pacientes en una cama, enfermos tirado en los pasillos de los hospitales, médicos haciendo partos con auxilio de linternas y velas, carencia de medicamentos y de materiales necesarios para la administración de salud. Algunos reportes periodísticos han dado cuenta del hecho insólito de que los pacientes que van al hospital de Villa Altagracia tienen que comprar combustible para la planta. En otros casos, los familiares de los enfermos han tenido que comprar los medicamentos, las jeringuillas y otros materiales para poder ser atendidos. No sólo porque la devaluación del peso  y la crisis eléctrica  han convertido en insignificantes las asignaciones presupuestarias para los hospitales, sino porque estas suelen llegar tarde, tan tarde que en ocasiones los hospitales pierden el crédito.



La crisis eléctrica no tiene parangón. Nunca antes los dominicanos habían sufrido tantos y tan largos apagones. Nunca antes el Gobierno se había cruzado de brazos ante una cuestión tan graves y tan importante para la nación. La crisis eléctrica amenaza con arruinar negocios y empresas grandes, medianas y pequeñas. La economía informal, la mayor generadora de empleos, ha quedado en ruinas. Las plantas de emergencia están explotadas. Los gerentes de las empresas han agotado su presupuesto para comprar combustibles, mientras la desesperación y el nerviosismo se adueñan de los responsables de estos medios de producción. Pero estos gerentes no saben qué hacer, porque el Gobierno se ha sentado como un espectador más.



Era imposible creer que un gobierno dirigido por el agrónomo Hipólito Mejia terminaría en tal bancarrota. Se le consideraba con suficiente orgullo personal, profesional y regional como para que no permitiera que en sus manos ocurrieran estas cosas.  Ni mucho menos que hablara de ficciones. Porque ahora el ciudadano Presidente de la Republica ha dicho que la crisis hospitalaria es una ficción. También dijo recientemente que la escasez de combustible- otra calamidad- es una ficción.



Nadie hubiera creído que después de cuatro años de gobierno del agrónomo Mejía,  los hospitales terminarían convertidos e “almacenes de enfermos”. Y no basta que se menciones a Herrera, al Marcelino Vélez, porque ante cientos de hospitales, clínicas y policlínicas, uno no basta.



Tampoco era posible creer que el hombre que más criticó el nuevo sistema eléctrico iba a permitir que en sus manos empeorara. Porque su actitud prejuiciada lo inhabilitó para superar los problemas que el esquema tenia. Entonces, los Acuerdos de  Madrid y Washington fueron un fracaso; la renegociación de los contratos con los IPPs fue otro fracaso; la recompra de las Edes españolas no sólo constituyó un fracaso, sino que fue necesario que el FMI demostrara el engaño técnico que se quería legitimar. En síntesis, la política eléctrica fracasó.  



Pero nadie pensó que se gobierno, presidido por el agrónomo Hipólito Mejía, terminara como está terminando”.  

mirador@diariodominicano.com

2007-12-24 14:53:43