Opiniones

Derecho al escrutinio de los candidatos presidenciales

Derecho al escrutinio de los candidatos presidenciales



Por Eduardo J. Tejera



En todas las democracias modernas existe la práctica de un fuerte y profundo escrutinio de toda persona que se presenta como candidato a un cargo público, sea para alcalde, diputado, senador o presidente de la nación. El escrutinio, la investigación del pasado político, la experiencia para el cargo, la vida económica y de negocios de cualquier candidato siempre es realizado por los periodistas investigadores, analistas y la propia oposición. Es parte del proceso de selección y conocimiento público que se tiene que someter todo hombre o mujer que aspira a representar a la ciudadanía. En el caso de los candidatos presidenciales, el examen de aspectos de la vida política y personal, sus negocios, su preparación y trayectoria del candidato es algo natural y parte del juego.



En los Estados Unidos, Canadá, Alemania, España, Inglaterra y casi todas las democracias el escrutinio es bien penetrante y despiadado. Nadie se atrevería a quejarse o a denunciar que cualquier escrutinio de su vida represente una persecución política. En Estados Unidos y Canadá y quizás en otros países los altos funcionarios de la nación deben poner sus inversiones, activos y negocios en un fideicomiso ciego, lo que se llama un “blind trust” y no pueden ejercer ni saber nada del desempeño de sus negocios. No pueden ser informados ni dar ninguna orden sobre su cartera de inversiones y negocios. Este país y toda la América Latina es todavía un paraíso para los políticos. Por eso hay tantos problemas de corrupción y tantos pueblos desencantados. Hay políticos que se creen intocables, todo examen de ellos, enseguida, lo declaran persecución política. Eso es falso. Ahora bien, la prensa, los periodistas investigativos y la sociedad civil debe ser más agresiva y menos complaciente con el desorden y la impunidad.



Por otro lado, claro está, que lo principal, lo vital, en toda campaña política y lo que espera el pueblo, es conocer la oferta electoral, el programa de gobierno y conocer los planes concretos de un candidato en los temas principales nacionales, en nuestro caso, la política contra la pobreza y el desempleo, vivienda, política económica, planes de desarrollo agropecuaria e industrial, zonas francas, la política de fomento del turismo, los programas sociales de mejoramiento de la salud, educación y seguridad social, las medidas para mejorar el permanente problema de los apagones de energía, la política exterior, la lucha contra la delincuencia y el tráfico de drogas y los planes de modernización y reformas institucionales. Un buen programa de gobierno es esencial y todo partido y candidato debe presentar su programa y debe brindar sus ideas para que el electorado las juzgue, las estudie y las crea. La credibilidad del candidato es igualmente esencial.



Un programa de gobierno preparado por un equipo de técnicos y publicado en un folleto es algo muy fácil. Los expertos siempre pueden preparar un programa bonito con todo tipo de sugerencias en cada tema. Ahora, el programa de gobierno poco sirve, si el candidato no asume verdaderamente las ideas, los planes y las políticas o, peor aún, si no tiene las condiciones y experiencia para implementarlo, o no crea la confianza para que el ciudadano vote por él. Se necesitan las dos cosas: el programa y el hombre correcto y con experiencia, y sin pasado dudoso personal o político, para que concite la confianza del pueblo y de los agentes económicos y sociales de una sociedad. La confianza y la trayectoria del candidato son tan importantes como su programa de gobierno. El éxito es una mezcla de idea y acción. Una persona que no inspire confianza para gobernar o para ejecutar el programa que propone difícilmente recibiría el voto mayoritario de los votantes. De ahí la importancia de un escrutinio serio, respetuoso y ponderado de todos los candidatos es muy necesario en la República Dominicana. El conocimiento de la trayectoria personal y política del candidato y de su vida es un derecho legítimo del electorado. Este proceso es algo muy normal en todas las democracias modernas. Debe ser igualmente aceptado en este país.



Por eso sorprende que el candidato del PRD Miguel Vargas se sienta presionado o molestado por los comentarios y señalamientos sobre sus negocios y su fortuna, como él mismo le llama.



Creo que en vez de retar a un debate del caso Marbella, que a ningún dominicano le interesa lo que pasó en Marbella y todo ese escándalo de corrupción, salvo lo que tenga que ver con políticos dominicanos, lo que debe hacer él y todos los candidatos es transparentarse. Que presenten las Declaraciones Juradas del Impuesto sobre la Renta de ocho años atrás. No solo el último año. Que presenten desde ahora su patrimonio, su Estado Financiero real, no después de las elecciones. Qué informen a la opinión pública sus negocios, sus ingresos anuales, la fuente de sus fortunas y sus posibles conflictos de intereses. Igualmente, deben informar y explicar su experiencia política, su trayectoria en la administración pública y su record como empresario, funcionario o político. Todo es importante. Es lo deben hacer Miguel Vargas, Leonel Fernández, Amable Aristy Castro y cualquiera que desea dirigir los destinos de una nación.



En la América Latina y en nuestro país los candidatos tienen que abrirse y tienen que aprender que la sociedad, los periodistas y la oposición los va a estudiar, escrudiñar y buscar cualquier cosita de su pasado, que pueda ser serio y afectar su capacidad para gobernar y su experiencia para llevar a cabo una agenda de reformas y gobernabilidad sana y moderna. Eso es democracia, lo demás es festival electoral y un manejo anticuado y desinformado de los candidatos y de los mismos partidos que los sustentan. Cuando se plantea el derecho al escrutinio, ningún candidato debe sentirse aludido ni ofendido. Si decidió someterse al examen de la opinión pública, si desea gobernar un país, debe estar preparado para todo examen en una sociedad plural y libre. Lo que nunca se debe permitir o tolerar es la acusación sin base, el insulto personal, el ataque sin datos y documentación. Pero el escrutinio, pues, es no solo un derecho ciudadano, sino una parte esencial del proceso democrático electoral en todo país que aspira a tener una sociedad exigente de sus políticos y hombres públicos y a un gobierno más serio y confiable.



Eduardo J. Tejera

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11 de enero de 2008

Publicado el Enero 12, 2008 por eduardojtejera

www.eduardotejera.com

2008-01-12 22:42:42