Frente Patriótico, parte II
Por Sergio Acevedo
Cuando planteamos la necesidad de que el PRSC concurriera unido al PLD en la primera vuelta, lo hicimos convencidos de que esa decisión era lo más conveniente para el momento político que vive el reformismo y para su futuro, ya que no hay duda de que en estas elecciones se está jugando hasta la propia existencia de la organización, dependiendo de la decisión que adopte en estos momentos su plana mayor.
Es admirable el esfuerzo que realiza su candidato por mantenerse en el ruedo, pero la realidad apunta a que habrá una polarización entre las dos principales fuerzas, lo que obligará a los demás grupos políticos a nuclearse en uno de esos entornos.
El PRSC no puede ser la excepción y, a pesar de que no debe tirar la toalla de una vez, su óptica debe situarse en acumular fuerzas con miras a una negociación digna en la que se tracen los problemas del país y los propios del partido.
Una negociación amplia y auspiciosa con el PLD, puede sentar las bases definitivas del desarrollo nacional, así como las condiciones objetivas para el combate a la pobreza, todo depende de la orientación que asuma el convenio. Porque si perdemos de vista las oportunidades que nos brinda el proceso y negociamos mal, como en las pasadas elecciones de medio término, nuestro partido sufrirá un colapso que sellará definitivamente nuestro fracaso y la aspiración de que poder recomponerse será fallida.
Tenemos que tener bien claro que sólo un acuerdo con el PLD nos proporcionará los ingredientes, entre otras conquistas, para la reunificación del partido, que es la máxima aspiración de sus cuadros y dirigentes, así como de la población que demanda a gritos la consolidación del PRSC para que se convierta en una verdadera opción de Poder. Sólo el grupito que negocia en todas las elecciones con las siglas del partido no quiere la reunificación, pero los reformistas de verdad añoran que llegue ese momento para poder ser fuertes y hacer la revolución sin sangre soñada por Balaguer.
Nuestro partido ha sido sacudido por desprendimientos de cuadros y dirigentes importantes que han hecho causa común con otras agrupaciones, inconformes con el manejo impropio que ha tenido la alta dirección. Una parte ha estado respaldando la reelección de Leonel Fernández desde posiciones gubernamentales, pero la gran mayoría reformista está a la expectativa, esperando que se produzcan cambios estructurales importantes para reactivarse en su partido.
El actual esquema de la dirigencia no puede continuar porque no iremos lejos con un partido debilitado en grado sumo y con unos líderes medrando alrededor de la subvención que otorga la Junta Central Electoral.
Es preciso que señalemos que en la actual coyuntura el grupito tradicional de negociantes se está movilizando para hacer sus convenios por lo bajo, como es su costumbre. Esta gente no quiere que el convenio se haga a la luz del día como hizo Balaguer el Frente Patriótico, sino lo que aspiran es a que se haga el acuerdo del desacuerdo porque de esa manera negocian con los dos partidos al mismo tiempo y los beneficios personales serían por doble vía.
La alianza que proponemos debe ser transparente en todos sus aspectos, como un mecanismo de que el partido la haga suya y dedique toda su energía al éxito del convenio. Las alianzas son mecanismos electorales de la democracia y se producen cuando uno o más partidos no cuentan con la fuerza suficiente para alcanzar metas que son comunes al conglomerado que participa, pero que individualmente no es posible lograrlas.
En este caso, nuestra posición electoral es frágil porque es fruto de la conjunción de factores internos que han debilitado al partido hasta el punto de que su desempeño en los últimos procesos ha sido triste, humillante, por el número de votos obtenidos que no se corresponde con la trayectoria de un partido que ha sido históricamente poderoso y el que posee la maquinaria electoral más portentosa.
Tenemos que negociar de manera inteligente, pensando en el país y en el partido. El PRSC es un patrimonio de la Nación, por lo cual debemos hacer cuántos esfuerzos sean necesarios para preservarlo vivo y viable. En la actual coyuntura tenemos que negociar, porque no hay otra salida, pero debemos hacerlo con dignidad y con altura, pero también con inteligencia para que podamos alcanzar una cuota de poder que nos permita respirar, que nos proporcione el oxígeno que necesita nuestro torrente sanguíneo para nutrir ese cuerpo, para que siga de pie y listo para la batalla.
Si negociamos con el PRD, no hay duda de que perderemos todos, porque los reformistas se quedarán en sus casas. Otros –posiblemente la mayoría- votará de todos modos por el PLD en razón de esa tendencia natural de los compatriotas a ser más proclives hacia este último partido.
Esta sería una alianza asimilada por el partido en sentido general y ya tenemos una rica experiencia con ambas organizaciones. Con el PLD, ganó la propuesta nuestra, con el PRD, llegamos justo al desastre.
2008-01-26 04:50:16