EL TIRO RAPIDO
de
Mario Rivadulla
Recientemente el embajador de Haitì en nuestro paìs, Fritz Cineas, al concurrir al tradicional almuerzo del Grupo de Comunicaciòn Corripio, entre otras manifestaciones de gran interès, resaltò la creciente importancia del comercio entre Haitì y la Repùblica Dominicana. Advirtiò sin embargo, que el contrabando de mercancìas de toda naturaleza a ambos lados de la frontera es de tal naturaleza que supera el volumen del intercambio legal.
El diplomàtico vecino, sin embargo, se mostrò muy optimista al respecto y expresò su confianza de que las autoridades correspondientes logren normalizar esa situaciòn, reduciendo el contrabando a su mìnima expresiòn. Esto, a su juicio, pudiera llevar el el intercambio comercial a la significativa cifra de 500 millones o màs de dòlares anuales.
La importancia de ese comercio entre Haitì y la Repùblica Dominicana, el primero como mercado atractivo y urgido de toda una serie de renglones que producimos aquì y de nuestra parte, como suplidores confiables, a que se refiriò el señor Cineas en la ocasión que comentamos està fuertemente respaldada por la elocuencia de los nùmeros.
Segùn datos oficiales, el pasado año exportamos hacia el otro lado de la frontera màs de 299 millones de dòlares, en tanto importamos apenas 6 millones 700 mil. Esto nos diò como resultado una balanza comercial favorable de màs de 290 millones de dòlares. Es muy probable que si sumamos la balanza comercial a nuestro favor que podamos tener en nuestro intercambio con otros paìses, no arrojen en conjunto la cifra que representa para nosotros el mercado de Haiti.
Todo ese intenso comercio realizado en gran parte cada semana a travès de Dajabòn, ha colocado a esta provincia fronteriza entre las cuatro o cinco del paìs de mayor prosperidad. Es un espectàculo pintoresco pero al mismo tiempo econòmicamente pròdigo, observar el animado intercambio que se lleva a cabo allì, donde hasta hace un par de semana los huevos y los pollos producidos aquì disfrutaban de un gran mercado.
La apariciòn de un brote de gripe aviar detectado en tan solo dos lugares del paìs provocò un revuelo que trajo como consecuencia la prohibiciòn de las autoridades haitianas de permitir la entrada de huevos y pollos dominicanos a su territorio. Tambièn Puerto Rico tomò una disposiciòn similar. Ambas se entendieron medidas lògicas de carácter provisional, hasta tanto se estableciese de manera concluyente el alcance del brote y las caracterìsticas de la enfermedad.
De nuestro lado hay que reconocer que no hubo pèrdida de tiempo. Nuestras autoridades sanitarias se movieron con prontitud. Se adoptaron medidas de control inmediatas. Se tomaron muestras de los animales infestados y enviaron a laboratorios del exterior. Se solicitò la presencia de tècnicos extranjeros y se reclamò la intervenciòn de los organismos internacionales.
No hubo tardanza en llegar a resultados concluyentes estableciendo primero el carácter focalizado de la enfermedad limitado a tan solo dos sitios. Y segundo, la total inocuidad del virus para la salud de los seres humanos.
Puerto Rico, donde rigen las estrictas normas norteamericanas de sanidad, levantò la veda casi de inmediato. No asì, Haitì, que persiste en mantenerla pese a todas las pruebas concluyentes realizadas y a la misma inspecciòn llevada a cabo por sus autoridades y tècnicos en las granjas productoras del paìs.
El resultado de esta obstinada resistencia a seguir comprando como hasta ahora huevos y pollos a los productores nacionales, ha representado para èstos la pèrdida de un mercado que se menciona movìa semanalmente unos 40 millones de pesos. Para los consumidores haitianos, carestìas, y segùn testimonios del otro lado de la frontera, perjuicios para miles de pequeños y medianos comercios impedidos de ofrecer esos productos de tan elevada demanda.
¿A què se debe esta extraña, obstinada, injustificada resistencia de las autoridades haitianas a permitir la entrada de huevos y pollos dominicanos a su territorio? ¿Acaso en Haitì existen normas sanitarias màs estrictas que en Puerto Rico? ¿Estamos en presencia de un palo acechado de intereses de competencia que han aprovechado esta infortunada circunstancia coyuntural?
A nuestras autoridades toca escarbar para establecer las posibles motivaciones subyacentes que inciden en lo que a todas luces parece una absurda prohibiciòn. Esto asì, independientemente de que se busquen otros mercados para situar la producciòn de nuestros granjeros. Porque en este caso, no es solo el interès de los productores nacionales de huevos y pollos lo que pudiera estar en juego, sino nuestra relaciòn comercial con Haiti, donde entran muchos otros productos, que hasta ahora parecìa tan bien aspectada y arrojaba tan positivos resultados.
2008-01-30 16:54:40