El Líder Político, la Globalización y los Sectores Productivos
La incidencia de los cambios y las reformas estructurales que se llevan a cabo en el campo de la economía, producto del proceso de globalización que vive el mundo, debe ser tomada muy en cuenta por el líder político. El proceso de apertura de marcado puesto en marcha por los gobiernos nacionales tiene por necesidad que apoyarse en la paz social, para lograr el equilibrio y la estabilidad democrática que permita reproducir inversiones y riquezas a los inversionistas nacionales y extranjeros que favorecen el proceso de globalización. Este proceso, como es natural, impone sacrificios a los países pobres, ya que hay muchas riquezas, que producto de este proceso salen de sus fronteras nacionales.
En lo que concierne a los líderes y la apertura de mercado, lo más conveniente es visualizar cuáles sectores de la economía pueden ser favorecidos por el proceso globalizante en marcha y cuáles no, ya que de esa manera el Estado, con el gobierno de turno a la cabeza, puede buscar ventajas comparativas o reforzar aquellos sectores de la economía que pueden competir, si las condiciones para producir bienes y servicios son mejoradas, a favor de los productores nacionales.
Si tomamos en cuenta los sectores comerciales y de telecomunicaciones, por ejemplo, vemos que han crecido enormemente en la mayoría de países, sean estos pobres o ricos. Sin embargo cuando observamos el sector industrial en los países pobres, por ejemplo, vemos que el mismo, en algunas ramas, ha sufrido retrocesos importantes, ya que muchas industrias han desaparecido del mercado, especialmente porque sus tecnologías no pueden competir con la de los países ricos que producen bienes y servicios de mayor calidad y por tanto cuando estos son vendidos en los mercados internos de los países pobres, desplazan los bienes y servicios de esos países, ya que al venderse a menor precios los consumidores los prefieren y esto, aunque de manera coyuntural favorece al consumidor de la economía pequeña, al final del proceso arruina las empresas nacionales y los empleos que éstas aportan para la gente porque al no estar en condiciones de competir con los bienes y servicios que vienen a través del proceso de globalización de los mercados que domina a nivel mundial tienen por necesidad que desaparecer y esto genera efectos sociales y económicos negativos para muchos países pobres, sobre todo en algunos de sus sectores productivos.
El líder político que ejerce su liderazgo en el presente, donde los acuerdos de libre comercio entre las naciones son los que marcan la tendencia que está prevaleciendo, tanto en los países ricos como pobres, debe tomar en cuenta que los métodos de dirección política desde el Estado son en la actualidad totalmente diferentes a como fueron en el pasado, que tuvieron un matiz centralizador por parte del líder que dirigía el Estado.
En la actualidad aunque la voluntad del líder fuese dirigir sin tomar en cuenta las opiniones y la voluntad de la mayoría, ello no es posible debido a la influencia que ejercen los medios de comunicación que en el presente están interconectados, esto se traduce en que ninguna nación puede esconder realidades internas. Esta realidad, que trae el proceso de globalización, obliga al líder político, tradicional o no tradicional, a actuar con el comedimiento necesario, pero sobre todo lo obliga a ser más democrático, en la medida en que deben de aceptar el cambio de actitud, opiniones y voluntades de la gente, cambios que muchas veces van en dirección contraria al deseo y aspiración de los lideres.
La no asimilación de los cambios de actitudes que entraña este proceso expone a cualquier líder a perder espacio dentro del escenario social y político de su nación. El líder no debe perder de vista que los cambios en el entorno internacional modifican hábitos de consumo y por tanto modifican la conducta de la gente, no sólo en cuanto a los bienes y servicios que prefieren consumir, sino que los mismos producen cambios de mentalidad de los individuos en cuanto a los mecanismos de producción y obtención de riquezas. Por eso, vemos que muchas prácticas ilegales y no institucionales son puestas en marcha por quienes entienden que no deben respetar los mecanismos legales para ocupar lugares de principalía en la sociedad.
En el presente los robos, los asaltos, los secuestros, la venta y el consumo de drogas, que son practicas que la sociedad penaliza, han ido en aumento debido a que el individuo se ve influido por los cambios que se operan en el seno de la sociedad, y que muchos individuos, producto de la marginalidad social a que lo empujan estos cambios se inclinan hacia la vía no institucional y punible para desarrollar su vida dentro de su conglomerado social.
2008-02-05 17:30:11