Opiniones

El Líder y la Burguesía Nacional

El Líder y la Burguesía Nacional

Uno de los aspectos que todo líder político debe tener presente es la existencia de los diferentes sectores sociales  que conforman la sociedad donde ejerce su liderazgo y la lucha de clase que se desarrolla entre éstos.

Las diferencias sociales y económicas cuando son profundas producen mayores contradicciones en el seno de la sociedad. Si los sectores que componen los mismos  tienen una brecha muy grande que separa a los ricos y a los  pobres, la lucha de clase  se producirá en esa misma proporción.

La importancia que tiene para un líder político conocer de la lucha de clase, radica  en que si éste, desde el gobierno, puede ayudar  a la disminución de las diferencias económicas entre ricos y pobres; de  ésta forma puede  lograr  mayor equilibrio y paz social para el ejercicio de su liderazgo al frente  del Estado. Si  un líder contribuye, por acción u omisión, a profundizar las diferencias entre ricos y pobres, de esa manera disminuye su incidencia social y política, y en esa misma proporción  disminuye la estabilidad y el desarrollo democrático.

Por eso, aunque el concepto lucha de clases y otros conceptos descubiertos por el marxismo no tienen la vigencia que tuvieron en el pasado, no por ellos se puede prescindir de los mismos para el análisis de la sociedad, ya que el método marxista para analizar tanto las sociedades actuales como las pasadas o tradicionales es de mucha utilidad porque se fundamenta en el análisis de la totalidad social, como realidad histórica, para luego pasar a descomponer y analizar las partes que conforman ese todo social e histórico. Por eso, aunque es un método que postula por una ideología política que privilegia al Estado como centro hegemónico de la concentración de la violencia y el control de la sociedad, no por ello deja de tener vigencia y aciertos, en cuanto a la producción de conocimientos.

La limitación del marxismo, como corriente ideológica y política, la percibimos, en el hecho de que esta corriente  pretende instaurar un régimen social y político, donde las ideas prevalecientes son las ideas de un Estado todopoderoso, que no toma en cuenta las ideas y la creatividad de las personas, cuando las mismas son diferentes a las ideas que dominan en el Estado y en la clase dominante, que según esta corriente lo será el proletariado. Ahí ha radicado  su debilidad intrínseca  y es la que ha dado origen a la desaparición de muchos regimenes que patrocinaban ese tipo de organización de la sociedad. Por eso todo líder debe estar consciente que entre mayor libertad tengan los ciudadanos para expresar sus ideas, para desplazarse y para crecer en el aspecto económico, mayor será el crecimiento de la sociedad en términos políticos y en términos de desarrollo democrático.

Todo líder debe estar consciente que sin crecimiento de la burguesía nacional, como sector de clase, no puede haber crecimiento económico y por tanto no puede haber justicia social. La misión de un líder, al frente del Estado, es velar porque haya  distribución  equilibrada entre los sectores pobres de las riquezas de bienes y servicios que produce el país. A mayor creación de riquezas por parte de los sectores industriales, comerciales y agrícolas mayor posibilidad de que la justicia social cubra a mayor numero de ciudadanos.

A mayor nivel de crecimiento económico y a mayor nivel de distribución de las riquezas, mayores son los niveles de  justicia social entre los sectores pobres. En esa misma proporción se produce una disminución de la lucha de clases, siempre que la distribución del ingreso beneficie  a los sectores más necesitados.

El crecimiento del capitalismo y la burguesía nacional en los países latinoamericanos y en vía de desarrollo son una condición necesaria para que estos países puedan disminuir la brecha entre ricos y pobres. En su libro “El Desarrollo del capitalismo en Rusia”* Lenin  planteó que  la división social del trabajo  es una condición necesaria para el crecimiento del capitalismo, y para que pueda haber crecimiento del capitalismo debe haber tanto un mercado interior como exterior que consuman los bienes, servicios y tecnologías  del crecimiento capitalista. Ese crecimiento es, además, una condición necesaria para que pueda haber creación y distribución de riquezas. Por eso abogaba  para que Rusia, primero desarrollara el capitalismo, como una condición necesaria para avanzar hacia el socialismo, que era su meta política, después de 1917, cuando triunfó la Revolución Bolchevique en esa nación.

En lo que concierne a la burguesía nacional ésta es definida por Carlos Marx  y Federico Engels de la manera siguiente “Por burguesía se comprende a la clase de los capitalistas modernos, propietarios de los medios de producción social, que emplean el trabajo asalariado”*. 

El desarrollo  de una burguesía nacional, para asegurar  niveles  importantes de crecimientos y de justicia  social, son condiciones necesarias para que los países latino americanos puedan crecer y enrumbarse políticamente , ya que si prevalecen los niveles de violencias, corrupción, analfabetismo, falta de alimentos para los sectores pobres, eso traerá  inestabilidad política a la región. Por eso se necesitan líderes comprometidos con las prioridades nacionales, única garantía de un porvenir político y democrático estable para Latinoamérica.

La función de todo líder democrático, que aspira a hacer su contribución al desarrollo democrático de los países latinoamericanos, debe orientarse a que estas  diferencias de clases disminuyan, como forma de que disminuyan los conflictos y las diferencias de clases, esa es una condición necesaria para lograr niveles de estabilidad y crecimiento económico con equidad entre todos los sectores sociales.

El impulso y crecimiento de una burguesía nacional, así como de una clase media pujante, contribuyen no sólo al crecimiento económico, si no también a la conformación de instituciones económicas y sociales sólidas y comprometidas con el desarrollo democrático del país. Por eso, todo líder debe esforzarse para que la influencia de su liderazgo contribuya a la consolidación de un sector empresarial poderoso, por que los empresarios juntos al Estado ayudan a la estabilidad social y política y por tanto ayuda a la gobernabilidad.

En estos tiempos de globalización, que impone un marco jurídico nuevo, proveniente del entorno internacional, la función del líder y del Estado debe orientarse a servir de soporte a este  nuevo marco jurídico y de reformas, que imponen todos los acuerdos de libre comercio y a velar porque la política social redistributiva del Estado llegue a los sectores medios y pobres.



Además el Estado debe delimitar, junto al sector privado los aportes y participación que tendrán cada uno de ellos en el fortalecimiento de una burguesía nacional fuerte y comprometida con la democracia como sistema social y político  que nos sirve de marco legal y político.

El desarrollo de una burguesía nacional fuerte ayuda a ir combatiendo el criterio prevaleciente en los sectores oligárquicos, en el sentido de que el criterios de crecimiento económico que debe prevalecer en el seno de la sociedad es que el mismo debe descansar en la acumulación originaria de capital, donde los dueños del capital obtienen los mayores beneficios sin hacer inversiones en los sectores productivos y empresariales, ya que la acumulación de sus riquezas están asociadas a los privilegios que el Estado le ha concedido históricamente, no a inversiones de capitales que impliquen inversiones importantes en el desarrollo de la tierra, el trabajo y el capital, como factores de producción esenciales en el proceso de creación de riquezas. 

Evelio Arroyo es Sociólogo, Abogado y Escritor. Estos temas son publicados de su libro “Lideres y Liderazgos” de su autoría.

2008-02-21 20:48:10