El Líder Político y el Ejercicio del Poder
Max Weber, sociólogo alemán, al referirse a la función del líder político nos dice que éste debe desenvolver su comportamiento adoptando dos tipos de éticas. La primera es la ética de la responsabilidad, que tiene que responder a las consecuencias previsibles de los actos del líder y la segunda es la ética de la convicción de conciencia, en donde el líder no responde, de forma directa, por las consecuencias de sus actuaciones, sino que deja que sea un ser o fuerza superior que se encargue de la legitimación de sus tareas o acciones.
El líder político que actúa bajo la influencia de la ética de la convicción de conciencia, no deja que las consecuencias de sus actos se imputen como una acción directa proveniente de él, sino que la función de ese líder consiste en ser el punto de referencia para que no se apague la llama de la pura convicción que tiene el grupo o sector social y político que le sigue.
Si un líder socialista, por ejemplo, plantea que se debe luchar contra las injusticias sociales que ocurren en el sistema capitalista, de esta forma está sugiriendo a quienes le siguen a que aviven su convicción de conciencia sobre las injusticias del sistema que él está antagonizando.
El, como líder, de ésta forma, está induciendo a la gente para que luchen por algo que no proviene de él, como tal, si no de una causa de la que él no es responsable sino representante.
De manera que la ética de la convicción de conciencia del líder esta representada por una causa o motivo principal que sirve de base al líder para motivar a la gente para que luche y le siga en sus metas, orientadas hacia la consecución del poder. En este caso el líder no asume un rol directo de responsabilidad en sus actuaciones .La causa que a él, como líder, lo lleva a actuar es la que da justificación, tanto a sus actos como a los actos de sus seguidores para que actúen a favor de si mismos y de la causa que el como líder representa y defiende.
Según Weber el gran dilema del líder político se presenta cuando tiene que manejar el Estado y ejercer el poder. Cuando el líder tiene que ejercer el poder del Estado se convierte en el representante de una instancia todopoderoso, que aunque representa una instancia superior y buena, que puede ser puesta al servicio de la gente, también representa una asociación de dominación de carácter institucional, que ha intentado, con éxito, monopolizar la violencia física y legitima dentro de un territorio como medio de dominación y que para este fin ha reunido todos los medios materiales de funcionamiento en manos de sus dirigentes.
Cuando el líder político maneja el Estado, a través del gobierno, es evidente que tratará de influir en la distribución del poder entre los diferentes sectores que componen la sociedad.
Cuando el líder beneficia a un sector social o económico en detrimento de otro, de esta forma esta dando origen a una distribución desigual de las riquezas del Estado y de ésta forma da origen a la desigualdad social.
Cuando ocurre esta distribución desigual de la riqueza y del poder, en donde el líder está actuando bajo el imperio de la ética de la responsabilidad, la gente lo ve como responsable directo de sus actos .Esa actuación del líder lo ubica en el centro de la ética de la convicción de conciencia y también de la ética de la responsabilidad, porque está haciendo lo que cree que conviene al sistema que él representa.
Esta actuación en la que el líder se auxilia de ambas éticas, da origen a que la población lo vea como al típico demagogo, que asume una de éstas dos éticas, según su conveniencia. El líder político debe estar conciente de esta realidad y debe entender además que la política no es sólo bondad y servicio, ya que si no entiende estos aspectos medulares de la política nunca podrá ser un buen líder, aunque lo desee, ya que deberá estar conciente de que las contradicciones permanentes que ocurren en todo conglomerado social y político son el producto de intereses de clases y donde el ser humano es la materia prima principal de esas contradicciones e intereses De esta forma un liderazgo que desconozca esa realidad de la política será descartado por los sectores que conforman las redes de intereses que confluyen en el ejercicio del poder político.
El líder político debe actuar con cautela, ya que existen dos tipos de éticas que éste debe poner en práctica en el ejercicio del poder. El líder debe prestar atención a dos tipos de actuaciones política, como ya hemos establecido, o debe de actuar de acuerdo a la ética de la responsabilidad o de acuerdo a la ética de la convicción de conciencia. Estos dos tipos de ética se complementan y es una necesidad que todo líder político comprendas sus alcances en el plano político para su mejor aplicación en el campo del accionar partidario y en el ejercicio de gobierno.
El líder político que hace elección de una de estas éticas de actuación en detrimento de la otra esta cometiendo un error porque como hombre político y como ser humano él tendrá que lidiar con ambas y dependerá de las circunstancias para escoger una o la otra..Los lideres con verdadera vocación política y de poder tienen que estar conscientes de su rol y accionar en la política general de su nación auxiliándose de estas dos formas de actuación política El liderazgo que quiera ejercer la política, sobre todo como profesión, tiene que estar consciente de la existencia de esas dos paradojas éticas y tiene que ser responsable de lo que puede realizar o llegar a ser bajo la presión de estas dos éticas.
Aquellos líderes que han actuado como grandes virtuosos de la bondad y el amor no han cosechado éxito en el terreno político. Por eso, quienes busquen favorecer a sus conciudadanos deben participar en la política conscientes de que para salvarse a si mismos y para favorecer a otros, sin el auxilio de estas mencionadas éticas no tienen posibilidad de éxito en su actuación en la vida política de su nación.
No importa lo joven o lo viejo que sea el líder político para poner en práctica estos dos tipos de éticas en su actuación política, ya que estas deben actuar combinadas para lograr el éxito en la acción de poder que lleva a cabo el líder. Debemos tener presente que la edad no es un merito, sino que ésta nos capacita y nos enseña a mirar sin reservas las realidades de la vida y al mismo tiempo nos capacita para soportarla.
Cuando miramos el mundo, vemos que está lleno de sufrimientos inmerecidos y de injusticias no castigadas, la paradoja de todo esto es que frente a esa realidad encontramos el poder del Estado, que se presenta como una instancia todopoderosa, sin embargo no puede vencer esa forma contradictoria que tienen las relaciones de poder de expresarse. Tomando en cuenta esa forma contradictoria en que se expresan las relaciones de poder es que el líder político no debe perder de vista los principios de recompensa y de redistribución, que debe poner en marcha desde el Estado, ya que el ejercicio del poder sintetiza esas dos realidades.
El que está en el ejercicio político debe estar conciente de que el poder por necesidad, se ejerce con ciertos niveles de violencia y el líder debe estar conciente de que aunque su misión es servir a sus conciudadanos por otra parte debe comprender que del bien no sólo sale el bien sino que muchas veces de éste sale el mal. Por eso el líder que no vea esas realidades en el ejercicio político no esta comprendiendo la expresión real de las relaciones de poder.
Evelio Arroyo es Sociólogo, Abogado y Escritor. Estos temas son publicados del libro “Lideres y Liderazgos” de su autoría.
2008-02-26 00:42:19