Opiniones

EL TIRO RÁPIDO

EL TIRO RÁPIDO



de



Mario Rivadulla

De pronto la XX Cumbre de Rìo a inaugurarse el viernes en nuestra capital, que en principio parecìa otro eslabòn de un evento tradicionalmente formal, ha adquirido una importancia capital.

Esto asì por una razòn no precisamente agradable como es el grave conflicto que envuelve a los gobiernos de Venezuela y Ecuador por un lado y al de Colombia por otro, y a la anunciada asistencia a la Cumbre de los respectivos presidentes Hugo Chàvez, Rafael Correa y Alvaro Uribe envueltos en un espeso clima de hostilidad, que ha llegado inclusive al plano de los màs fuertes insultos personales.

Tanto Venezuela como Ecuador han denunciado ante la comunidad internacional y presentado formal acusaciòn en la OEA, como violaciòn a la soberanìa territorial del segundo,  la incursiòn militar de Colombia que costò la vida al comandante Raùl Reyes, segundo en la lìnea de mando de las FARC, y a la tropa que lo acompañaba.

Colombia, por su parte, despuès de ver rechazadas las excusas diplomàticas que ofreciò al gobierno de Correa, ha anunciado que llevarà ante la Corte Internacional de La Haya pruebas concluyentes de la estrecha asociaciòn de la narcoguerrilla colombiana con los gobiernos de Chàvez y Correa.  Estas pruebas habrìan sido ocupados por la inteligencia militar colombiana en el cadàver de Reyes, revelando que el presidente de Venezuela habrìa facilitado a las FARC trescientos millones de dòlares para financiar sus operaciones,  y que el mandatario ecuatoriano, por su parte, estarìa facilitando el territorio de su paìs como refugio y base de operaciones de la narcoguerrilla.

Estos hechos, el clima de hostilidad verbal, la movilizaciòn militar de los tres paìses hacia sus correspondientes fronteras y el riesgo de que la situaciòn pudiera llegar a males mayores desestabilizando la regiòn, ha motivado ademàs el interès de otros mandatarios que en principio no pensaban asistir al evento. Asì de nueve presidentes que habìan confirmado su asistencia originalmente,  el nùmero se ha elevado a catorce obligando a ùltima hora a introducir reajustes en la ambientaciòn y el protocolo del encuentro.  De igual modo, decenas de corresponsales de prensa que en condiciones normales se hubiesen abstenido de venir, viajaràn para cubrir las incidencias del evento.

Pero a todo este escenario, un tanto espectacular, en que se ha convertido la Cumbre de los Paìses de Rìo y colocarà los ojos del Continente sobre todo, en la Repùblica Dominicana, se suma otra circunstancia de no menor importancia.



Es la oportunidad que se le brinda al Presidente Leonel Fernàndez, como anfitriòn del encuentro y al mismo tiempo como amigo personal de los tres mandatarios en pugna, de servir de mediador para lograr si no la reconciliaciòn entre ellos, al menos que asuman un compromiso de contribuir a bajar la tensiòn y disipar el peligro de una posible confrontaciòn bèlica.

La tarea no es fàcil, aùn cuando al Presidente Fernàndez se le reconocen probadas dotes conciliadoras y ya en oportunidades anteriores, ha asumido estas mismas funciones.  Sin embargo, en ninguna de esas ocasiones previas la situaciòn creada presenta caracterìsticas tan explosivas como la actual.

Por lo pronto, hay que partir de la base de que los tres gobiernos en contienda tienen posiciones muy definidas y contrapuestas, y por consiguiente, extremadamente difìciles de conciliar.

Està claro que Hugo Chàvez ha asumido partido por las FARC.  Para que no haya dudas ha hecho pùblicas sus simpatìas por esos grupos, tratando inclusive de que sean desclasificados como “terroristas” y se les conceda el status de “insurgentes”. Y aunque sus empeños en este sentido han chocado contra el firme rechazo de los Estados Unidos, la Uniòn Europea y gobiernos del propio Cono Sur, como Chile y Perù, no parece estar en disposiciòn de cejar en dicho propòsito.

El Presidente de Ecuador por su lado,  ha admitido la frecuente presencia de partidas de las FARC en territorio fronterizo de su paìs. Estrechamente vinculado a Chàvez, hace causa comùn con èste.

Y por su parte, el Presidente Alvaro Uribe de Colombia, contando con un gran respaldo mayoritario de su pueblo, no pierde pie ni pisada a las FARC ni oportunidad de asestarle los màs contundentes golpes.

Frente a este cuadro ¿podrà el Presidente Fernàndez lograr un compromiso de pacificaciòn de los contendores?  Luce, si no imposible, al menos bien difìcil.  Pero de todos modos no hay peor gestiòn que la que no se hace.  Y el solo hecho de que se le asigne y se le reconozca en el papel de mediador, sin dudas que acrece su figura y su liderazgo y debe proyectar reflejos positivos sobre su candidatura en el plano local.

2008-03-06 18:38:30