Opiniones

EL TIRO RÁPIDO

EL TIRO RAPIDO



de




Mario Rivadulla

Los polìticos tienen que poner especial cuidado de no cometer imprudencias cuando asumen posiciones o hacen declaraciones pùblicas.  O de reaccionar en forma descompuesta frente a situaciones que les pueden resultar adversas en un momento determinado.  Este es un mal que al parecer,  ha calado en todos los litorales polìticos y que se ha puesto de manifiesto sobre todo en los ùltimos dìas, quizàs motivado por el intenso fragor de la campaña electoral.

Ejemplos al canto.

En cuanto a lo primero, vale recordar la indiscreciòn en que incurriò Franklin Almeida por partida doble.



Inicialmente con la innecesaria revelaciòn de que el PLD habìa adquirido o alquilado 20 mil celulares y 100 computadoras para los activistas que integran su equipo de campaña.  Posteriormente,  con la tambièn innecesaria exhibiciòn de los padroncillos y la temeraria y absurda declaraciòn de que el PLD sabìa por quien iba a votar cada elector el 16 de Mayo.

En ambos casos, el Secretario de Interior y Policìa brindò amplio material de crìtica y especulaciòn: desde interpretar dichas acciones como una demostraciòn de arrogante prepotencia y posible uso de los fondos del Estado,  tanto como despertar sospechas sobre posibles manejos turbios en el proceso electoral, por demàs totalmente imposibles,  al tiempo que de amenaza para los votantes, particularmente los empleados pùblicos.

Para no quedar atràs, Federico Antùn se destapa con una denuncia generalizada de alegada parcialidad de la prensa a favor de la reelecciòn del Presidente Leonel Fernàndez. Aparte de ser falsa, en vez de señalar posibles culpables se limitò a excluir a un nùmero reducido de,  por cierto,  muy prestigiosos colegas de la comunicación. 



La acusaciòn, por exclusiòn, provocò que el resto se sintiese aludido aunque no incluìdo. 

En este carnaval de absurdos verbales, salta a la palestra Ramòn Albuquerque señalando al Cardenal Lòpez Rodrìguez como vocero de la reelecciòn, en un increìble ejercicio de resta de votos para Miguel Vargas Maldonado dentro de la grey catòlica.  La respuesta no se hizo esperar. El Cardenal replicò con la destemplada energìa que acostumbra, poniendo al Presidente del PRD de vuelta y media.  Como remache, el menor calificativo que le dedica la nota editorial del prestigioso semanario Camino es el de “ignorante”, al tiempo de poner al candidato presidencial del partido blanco en la desagradable situaciòn de tener que desmentirlo.

Y como si fuese objeto de contagio, el siempre muy mesurado Eduardo Estrella, a quien todos le reconocen grandes prendas morales, reacciona con desbordada emociòn frente al fallo de la Càmara Contenciosa de la Junta Central Electoral que le priva de los votos del Partido Nacional de Veteranos Civiles, acusando a los integrantes de la misma de haber sido influenciados por el Presidente Leonel Fernàndez.

Como bien razona la Coctelera de Mario Alvarez Dugan en la ediciòn sabatina del matutino Hoy, la acusaciòn no puede ser màs peregrina.  Esto asì, por cuanto en el supuesto de que el mandatario tuviese capacidad de influir en las decisiones de la Junta, lo lògico es que hubiese hecho gala de ese poder para evitar la resoluciòn de la Càmara Administrativa disponiendo el cese de pagos al personal de las llamadas nominillas.

Eso por un lado.  Por otro, resulta incomprensible satanizar a los magistrados y poner bajo cuestionamiento su ètica para en definitiva, terminar la historia interponiendo un recurso de revisiòn contra su fallo que deberà ser conocido y resuelto por los mismos. Si no fuesen confiables, ¿què sentido tendrìa someterse a su decisiòn?

Quizàs, repetimos, todos estos deslices sean consecuencia de la intensa pasiòn con que se ha venido desarrollando la actual campaña electoral, que por suerte, hasta ahora y es de desear que continùe asì, no se ha traducido en violencia fìsica.

Pero la experiencia enseña lo importante que es no perder la cabeza ni reaccionar de manera descompuesta frente a los tropiezos que se nos puedan presentar en el camino. Esta enseñanza,  vàlida para todas las situaciones de la vida,   de mayor  aplicaciòn en el ejercicio polìtico donde una palabra dicha de màs puede resultar mucho màs costosa que una de menos. 

Esto asì sobre todo, entre quienes aparecen a la  cabeza de los principales partidos con vocaciòn de poder y los candidatos que aspiran a dirigir los destinos del paìs, para cuyo exitosa gestiòn es indispensable poseer condiciones de estadista,  entre cuyas principales virtudes tienen que resaltar la serenidad y la prudencia tanto en el discurso que se asuma como en las decisiones que se adopten.

2008-04-01 14:52:27