EL TIRO RAPIDO
de
Mario Rivadulla
(Jueves 10,04,08)
La nota editorial de hoy del matutino “El Dìa”, que dirige el experimentado periodista Rafael Molina Morillo, no tiene desperdicio. Su contenido està en la misma lìnea que hemos venido sosteniendo en cuanto a la necesidad de no abrumar ni acosar a la Junta Central Electoral con temas que no son de su competencia, aunque puedan serlo de su interès. Mucho menos, hacer a sus integrantes objeto de reproches y acusaciones que inclusive pongan en tela de juicio su seriedad y sentido ètico, cuando alguna de sus decisiones no favorece a determinado partido o candidato.
Nunca antes como durante el presente proceso electoral, sobre la Junta habia convergido tal cantidad de denuncias e instancias, que por lo general se llevan primero a los medios de comunicaciòn para conocimiento de la opiniòn pùblica. De esta forma, se va tratando de generar un clima sutil de presiòn para cuando los someten a la decisiòn del tribunal electoral.
Muchas de estas denuncias e instancias tienen una finalidad definidamente polìtica. El propòsito perseguido es crear dudas y suspicacias en el electorado en torno a las acciones del adversario, su capacidad o su ètica, todo a la vez.
Pero no pocas de las acusaciones se lanzan al vuelo sin ningùn elemento probatorio que las sustente, y con ese mismo vacìo son presentadas a la Junta.
Se olvida, o mejor aùn se sabe, porque los partidos cuentan con juristas expertos en los procedimientos de ley, pero se quiere ignorar que como tribunales, la Junta y sus Càmaras estàn obligados a fallar con estricto apego al Derecho. Por consiguiente, ninguna denuncia que se lleve a su seno puede ser resuelta favorablemente, si no va acompañada de las pruebas que permitan emitir una sentencia legalmente sustentable. En otros casos, tambièn es de su pleno conocimiento. que hay cuestiones que escapan a la competencia de la Junta.
Un ejemplo. La acusaciòn no probada de que el gobierno estaba comprando periodistas y pagando la publicidad partidaria con recursos del Estado. Desechada por falta de pruebas.
Otro. La instancia del PLD de que la Junta investigase el alcance y naturaleza de los vìnculos entre Miguel Vargas Maldonado y Martìn Torrijos, en relaciòn con un contrato de asesorìa firmado con èste cuando aun no era Presidente de Panamà y el candidato del PRD ocupaba la cartera de Obras Pùblicas durante el gobierno de Hipòlito Mejìa. Una solicitud que en modo alguno compete a las atribuciones de la Junta.
Todavìa la Junta por otro lado, està esperando el aporte de las pruebas que requiriò de la denuncia pùblica del propio Vargas Maldonado de que policìas y militares vestidos de civil estaban dañando sus afiches de campaña.
Lo peor de todo esto es que cada vez que se produce una sentencia, la parte afectada reacciona poniendo bajo cuestionamiento la ètica de los magistrados.
Asì hizo el PLD ante el fallo emitido en el caso de las nominillas, acusando al tribunal electoral de haber excedido sus funciones.
Mucho màs subida de tono la forma en que Eduardo Estrella acogiò el fallo que excluye al PNVC del proceso electoral, afirmando que el mismo habìa sido influenciado por el Presidente Leonel Fernàndez.
Ahora, Vargas Maldonado, por no quedarse atràs, tacha al organismo de “dèbil” por abstenerse de conocer y decidir sobre asuntos que estima no son de su competencia.
El grave pecado capital en que parecemos coincidir es que mientras abogamos por la institucionalidad de boca para fuera, la entendemos solo cuando funciona a nuestro favor, y en cambio la cuestionamos cuando sus dictados nos resultan adversos. Tal està pasando con la Junta, lo que a nuestro juicio evidencia una penosa falta de visiòn.
A todos, comenzando por los partidos y candidatos que tercian en el proceso, nos interesa y demandamos unas elecciones transparentes y de resultados que reflejen el verdadero sentir mayoritario de la ciudadanìa. Pero el eje de la credibilidad del proceso radica precisamente en la propia Junta. Cuestionar la honestidad de sus integrantes, por el hecho de que puedan emitir un fallo adverso a nuestros intereses por màs ajustado a Derecho que estè, es tambièn debilitar la fe en la limpieza del proceso.
Por suerte, todo parece indicar que, no obstante los cuestionamientos de los polìticos, la Junta ha logrado conquistar un elevado nivel de credibilidad y confianza en el electorado. Asì lo reflejan de manera creciente las diferentes encuestas. Una señal màs de que la clase polìtica marcha en direcciòn contraria a la perspicacia de la ciudadanìa que, por lo visto, ha adquirido mucha experiencia en hacerse sus propios juicios de valor a despecho de los discursos parcializados de aquella.
2008-04-11 15:36:56