El Líder político: Los Elogios y su Sentido de Oportunidad
Uno de los aspectos más comunes en que el líder se ve involucrado es en los elogios de sus seguidores. Para cualquier hombre común un elogio lo enaltece en lo personal, para el líder estas deben ser cosas pasajeras, que si bien merecen su cortesía, no deben tener más valor del que realmente merecen.
El líder debe agradecer los elogios y agradecer la buena voluntad de quien se los dispensa, sin embargo no debe atribuirle mayor importancia de la que realmente tienen. En cuanto a las distinciones de que es objeto éste debe aceptarlas con sencillez, aceptándolas como algo que tiene su valor, pero sin sobrevalorarlas. El líder debe actuar, en cada momento, según lo estime justo y beneficioso, pero sin reproches de aquellos que por intereses o circunstancias pasan a hacer causa común con otros líderes u organizaciones. Los actos del líder deben apuntar a cumplir con sus palabras y con sus deberes, porque cuando éste no cumple con sus obligaciones y compromisos es considerado como un indigno o demagogo, entonces su estimación baja en el aprecio de la conciencia colectiva.
Otro aspecto que debe tener presente un líder político es en hacer distinción entre las personas con quien profundiza sus relaciones. El líder no debe derrochar su capacidad e inteligencia compartiendo, de manera regular, con personas que no aportan nada a las tareas de Estado ni a la visión histórica que éste tiene en sus proyecciones que trascienden lo cotidiano. Es más provechoso para el líder establecer relaciones con personas que puedan compartir tareas e ideas comunes. Esto no quiere decir que éste pierda la sencillez y la modestia, una decisión similar busca ahorrarle tiempo en sus tareas cotidianas y propias de su función de líder.
En los viajes frecuentes que realiza un líder su comportamiento debe ser de acercamiento con las personas comunes que buscan abordarle. Este debe hablar con todo el mundo. Participar con las personas comunes e importantes, porque de esa forma puede captar las necesidades y problemas de la gente de forma directa.
El líder debe tener como tarea principal la protección de los bienes del Estado y debe ser un vigilante permanente para que se mantenga el Estado de Derecho y la continuidad de Estado. Este debe hacer un esfuerzo porque la gente perciba que su preocupación es mantener el status quo, sin que este perezca en su mandato.
A un liderazgo prudente, que se preocupa por el bien común y que no piensa sólo en si mismo, que se preocupa por los problemas latentes de la gente y de la nación, la población casi nunca le reprochara si éste aspirara a continuar dirigiendo, sea para continuar sus tareas de gobierno, o sea para introducir cambios y reformas en la estructura del Estado.
Es importante establecer que el líder que abandona a la suerte su ejercicio de poder corre el riesgo de perder su espacio con facilidad. El liderazgo que se fije metas y tareas de Estado especificas y de gran proyección en beneficio de la nación tiene toda la posibilidad de mantener su espacio social y político, no sólo cuando esté frente al gobierno, sino también cuando ejercite su liderazgo fuera de éste.
El líder debe tener sentido de la oportunidad para acometer sus acciones de Estado, ya que si no tiene sentido de la oportunidad la virtud o la capacidad que pueda tener queda relegada, toda vez que el líder no combine ambos aspectos. Por eso el líder debe ser un vigilante permanente para cuando la oportunidad se presente aprovecharla al máximo.
Las oportunidades que se presentan a un líder para afianzar su liderazgo no podrán ser aprovechadas si éste no posee la capacidad para identificar esas coyunturas que permiten afianzar y crecer en el seno de la población. La cualidad que pose el líder, diferente al común de la gente, es lo que le permite a éste reconocer cuándo el proceso político o la coyuntura son favorables para su actuación, o no en el escenario político.
El líder político que llega al poder por medio de su capacidad tiene mayor dificultad que otros para alcanzar esa posición, sin embargo cuando se produce el ascenso al poder de este tipo de liderazgo le es más fácil mantenerse en él que aquellos liderazgos que han llegado al poder por suerte o coyunturas favorables. El líder con cualidades propias no depende de nadie para poner en marcha sus planes y acciones de Estado. Este sólo contará con su propia fuerza y sus propios instintos para acometer sus tareas.
Los hombres con cualidades excepcionales cuando actúan en el escenario social y político encuentran grandes dificultades y muchas veces encuentran el camino lleno de peligros que deben enfrentar y superar utilizando su inteligencia. Otro aspecto que los nuevos lideres deberán tomar en cuenta es el que se refiere al paso de otros lideres por el seno de las grandes organizaciones políticas y por el ejercicio de Estado, ya que si se asimilan las experiencias positivas de los grandes lideres, eso ayuda a los nuevos lideres a jugar roles de mayor eficiencia en las tareas de gobierno y políticas a que se tienen que enfrentar.
En el libro “El Príncipe” Maquiavelo lo resume de la siguiente manera:”Casi siempre caminan los hombres por sendas trilladas, poco obran por si mismos, sino por espíritu de imitación, pero como éste espíritu no puede ser exacto en todo, ni suele ser posible llegar a la altura de aquellos que se toman por modelos, el hombre advertido debe únicamente seguir los caminos que abrieron otros, tenidos por superiores, e imitar bien a los que han sobresalido, a fin de que sino consigue igualarles, tengan al menos alguna semejanza con las suyas”*. Como se puede apreciar el conocimiento de las acciones de los grandes lideres puede contribuir mas ascenso y establecimiento de nuevos lideres, si estos imitaran las acciones y vía trazadas por los grandes hombres.
El líder debe estar consciente de que el Estado, a través del gobierno, tiene dos formas de expresarse y de someter a los gobernados, esas dos formas se expresan a través del estado de derecho y la fuerza que pueda ejercer el Estado a través de sus organismos represivos. Dependerá del líder en qué momento sería más provechoso utilizar una u otra para el control y dominio de la situación que tenga que enfrentar en un momento determinado de su ejercicio de mando.
Evelio Arroyo es Sociólogo, Abogado y Escritor. Estos temas son publicados del libro “Lideres y Liderazgos” de su autoría
2008-04-13 03:57:08