EL TIRO RÁPIDO
de
Mario Rivadulla
Al margen de consideraciones partidarias o de otra ìndole polìtica, resulta incuestionable y de obligado enfoque la importancia de la misiva dirigida por el Presidente Leonel Fernàndez al Secretario General de las Naciones Unidas y al Presidente del Banco Mundial, cuyo contenido in extenso fue publicado como espacio oficial pagado en la prensa del dìa.
En dicha carta, que ya adquiere un carácter pùblico, el mandatario hace un somero recuento de los factores adversos que ahora mismo estàn afectando de manera dràstica tanto el desenvolvimiento econòmico como la calidad de vida de los paìses en vìas de desarrollo, a los cuales clasifica como importadores netos de alimentos y combustibles. Tal es nuestro caso, que si bien estamos en capacidad de suplir gran parte de los rubros agrìcolas de la canasta familiar, debemos adquirir en el exterior buena parte de los insumos que requiere nuestra producción agrícola.
Por màs que ampliamente divulgados en los medios de comunicación y en nuestro propio TELEDEBATE, vale airear por nueva vez dichos factores mencionados en la carta del Ejecutivo.
El disparo incontenible del precio del petróleo que ya rebasò la franja de los 122 dòlares el barril y que, de acuerdo a los sombrìos pronòsticos de especialistas futuròlogos de dicho mercado, pudieran seguir incrementàndose hasta entre 150 y quizàs llegar a 200 antes de dos años.
La consiguiente alza en los precios de rubros alimenticios bàsicos a nivel mundial, que la FAO en dìas recientes cuantificò en màs de un 60 porciento para los aceites comestibles, 41 para los cereales y 83 para los productos lácteos.
Los grandes volúmenes de importación de alimentos por parte de China y la India, las dos mayores economìas emergentes y paìses màs poblados del mundo, que anteriormente eran exportadores.
El uso creciente de tierras con vocaciòn de cultivos alimenticios, asì como de maìz para la producción de biocombustibles.
Todos estos elementos negativos son, reiteramos, un dogal cada vez màs apretado y asfixiante alrededor del cuello de nuestros paìses que ven detenido su crecimiento econòmico, paralizados sus programas de desarrollo social e incrementado sus niveles de pobreza hasta un extremo que se torna insostenible y atentatorio a su gobernabilidad y estabilidad institucional.
Frente a este cuadro tan preocupante que no es solo para este gobierno o para otro que pudiera estar en el poder en estos momentos y que, de persistir, tampoco serìa exclusivamente para cualquier administración futura, sino para el paìs en pleno y sus nueve millones y medio de habitantes, la carta del Presidente Fernàndez contiene dos propuestas concretas.
La primera es crear un Fondo Global de Solidaridad Alimentaria y la segunda, otro de Asistencia Petrolera, a fin de ayudar a los paìses en vìas de desarrollo, y dentro de èstos brindar protecciòn social a los grupos de poblaciòn màs vulnerables y en mayor riesgo. Los recursos serìan aportados por las naciones que estàn resultando màs beneficiadas por la desmesurada alza petrolera y que estàn cosechando grandes fortunas, en la misma medida en que los paìses en desarrollo, dependientes del crudo importado, ven aumentada su pobreza.
El planteamiento, vale aclarar, no consiste en una dàdiva, en un regalo. Està fundamentado en un principio de solidaridad y cooperación, y tiende a evitar una altamente explosiva situación tanto en las sociedades màs afectadas como a nivel mundial. Se propone a tìtulo de crèdito blando, con varios años de gracia, a largo plazo y con intereses muy bajos.
Obvio que es una soluciòn de emergencia. Llevada a tèrminos mèdicos, una forma de estabilizar al paciente, de elevar sus defensas para luego someterlo al tratamiento curativo. En nuestro caso, en que disponemos de condiciones para ello, se impone promover una inteligente y enèrgica estrategia de producción de cara al campo, en base a criterios de eficiencia y a la bùsqueda de nuestra seguridad alimentaria como de poder suplir otros mercados. En particular y primer tèrmino, por razones màs que sobradas,a nuestro vecino fronterizo.
Pero para lograrlo serà preciso que se establezca una fuerte alianza entre el sector oficial y el privado en que participen preferiblemente todos los factores representativos del paìs, unidos por una misma y apremiante razòn: la crisis que en definitiva nos afecta a todos, o al menos a la gran mayorìa, sin ningún tipo de distingos ni exclusiones, y que por consiguiente, reclama tambièn el esfuerzo de todos.
Dios quiera lo entendamos asì y, una vez concluìda la jornada electoral, dejadas atràs las pasiones y enterrada el hacha de la guerra, demos los pasos necesarios en esa direcciòn por el bien del paìs y de cuantos vivimos en èl.
(Teledebate,Telefuturo, Canal 23.Transmisiòn del miércoles 7,05,08)
2008-05-08 21:01:28