Opiniones

EL TIRO RÁPIDO

EL TIRO RÁPIDO



de



Mario Rivadulla

LA CARA OCULTA DE LAS OLIMPÍADAS

Bajo el tìtulo “Lo que no veràn en China”, Rafael Molina Morillo, en su leidísima columna “Mis buenos dìas”, llama la atención de un hecho que realmente no veràn los cientos de millones de personas que en todo el mundo seguirán las incidencias de los Juegos Olímpicos que se llevaràn a cabo en Beijing.  El director del matutino “El Dìa” se refiere a los màs de treinta periodistas que sufren largas penas de prisión por, como cita, “haber tenido el coraje de decir la verdad y divulgar noticias que el gobierno preferìa ocultar”.

Molina Morillo, a tìtulo de ejemplo, cita varios casos específicos. Uno de ellos, el de un director de periódico condenado a diez años de encierro por haber reseñado la protesta de un grupo de campesinos que fue despojado arbitrariamente de sus tierras por el gobierno comunista chino.  Otro sufre una pena de dos años de cautiverio por haber colocado artículos crìticos en Internet sobre los estándares de vida en el paìs asiático, donde en contraste con su pregonado y elogiado crecimiento económico, cientos de millones de personas, en especial en el sector rural, siguen sumidas en pobreza en contraste con algunos que han levantado grandes fortunas.

Un tercero se refiere a un colega de la prensa quien se atrevió a denunciar que las autoridades prohibieron a los medios de comunicación referirse a la brutal masacre efectuada en la plaza de Tiannamen, donde miles de estudiantes fueron masacrados quince años atràs ante el asombro del mundo y la actitud pasivamente cómplice y oportunista de Occidente.  Su valerosa denuncia le ha costado diez años de encierro.

China Comunista es el paìs del mundo donde hay una mayor cantidad de periodistas guardando prisión por quebrar la mordaza impuesta a la prensa por su règimen absolutista.  En segundo lugar, figura Cuba, donde dos docenas de periodistas independientes sufren encierro injusto y arbitrario por la misma razòn de sus colegas chinos.   Su prisión constituye una vigorosa condena permanente del sistema de opresión y de la falta de libertades de que son vìctimas sus respectivos pueblos.  Es tambièn requerimiento permanente de la solidaridad que podemos y debemos brindarles quienes ejercemos el oficio de comunicadores en  el mundo entero.

Hay que decir, sin embargo, que tanto en un caso como en el otro no son solo los periodistas los que padecen la intolerancia de las autoridades.  En la cercana Cuba, se estima en màs de trescientos el nùmero de prisioneros políticos que se encuentran tras las rejas.  Notorio todavìa por la especial severidad de sus condenas, el juicio contra 75 disidentes, donde además de comunicadores figuran sindicalistas independientes y activistas de derechos humanos, condenados en conjunto a màs de mil cuatrocientos años de prisión por alegados e inexistentes delitos “contra la seguridad del Estado”.

La situación en China Continental es aùn peor.  En los llamados “lao-gai”, rèplica de los famosos campos de concentración que mantenìa en Siberia el règimen comunista ruso, se calcula que cientos de miles de personas sufren diferentes tipos de condenas por los màs diversos motivos, en no pocos casos hasta lo que llaman “su total rehabilitación”, que no es otra cosa que renunciar al derecho de sostener un pensamiento independiente para tener que asumir, como acto de fè, la línea oficial.  Frente a los “lao-gai” palidece el severo règimen de injusta prisiòn a que son sometidos presuntos terroristas àrabes en la base naval de Guantànamo

Ciertamente, como certera y oportunamente señala Molina Morillo, no es esto lo que veràn en China quienes a todo lo largo y ancho del redondo planeta que habitamos, seguirán con absorbente interès las competencias olímpicas sin poder ver su cara oculta.  Y no lo veràn por la sencilla razòn de que en China al igual que en Cuba y en otros paìses, no necesariamente comunistas pero coincidentes con sus mismos métodos, no existe libertad de prensa ni medios de comunicación que, contraviniendo los dictados y las censuras oficiales, puedan exponer al mundo la verdad.

Para quienes tienen acceso a Internet va el reclamo de Molina Morillo a favor de los colegas chinos enjaulados. Basta con entrar al siguiente web: www.wan-press.orgichina solicitando su liberación.  En caso de los periodistas presos en Cuba, enviar una carta o tarjeta postal dirigida al general Raùl Castro, Presidente del Consejo de Ministros de Cuba, Plaza de la Revolución, La Habana, Cuba, con la misma petición.

Invocar por ellos es lo menos que podemos hacer, en particular los periodistas,  siguiendo la noble tradición solidaria de que siempre ha dado palpable ejemplo el periodismo dominicano.

2008-05-14 22:35:33