EL TIRO RÁPIDO
de
Mario Rivadulla
Hay un consenso generalizado de que al país, y por consiguiente a quienes vivimos en él, nos esperan días muy difíciles. Desde Pavel Isa a Bernardo Vega, pasando por Miguel Ceara Hatton, José Luis del Ramón y otros conocidos economistas, todos coinciden en sus voces de advertencia. El propio Secretario de Economía, Planificación y Desarrollo, Juan Temìstocles Montàs, cabeza rectora del llamado “Gabinete Económico” del gobierno, ya lo había adelantado casi desde comienzos de año y lo admite y reitera de nuevo, aunque asegura que se tienen evaluadas medidas conducentes a minimizar sus efectos, en particular para los sectores de población más desprotegidos.
Las señales que se están recibiendo son continuas, claras y contundentes.
El petróleo prosigue su marcha ascendente. Cada día que pasa impone un nuevo récord. Ayer ya sobrepasó los 129 dólares el barril, en una carrera desenfrenada a la que no se le avizora final al punto de que ya muchos analistas del mercado no se atreven a avanzar predicciones.
Los precios de los alimentos en el mercado internacional son amenaza real de hambre para grandes núcleos de la población mundial, urgidos de ayuda inmediata para poder sobrevivir. Las perspectivas menos sombrías de acuerdo a las estimaciones del Banco Mundial tanto como la FAO, son de que los mismos se mantendrán en un nivel alto al menos por los próximos 2 a 3 años.
La economía norteamericana está en cuenta recesiva a partir de la seria crisis del mercado inmobiliario.
Sus efectos están dejándose sentir a nivel mundial y plantean un espacio de discusión donde se dejan escuchar criterios muy contrapuestos. Mientras algunos, como el famoso gurú Allan Greenspan consideran que la situación no es tan grave y será de corta duración, otros se muestran mucho más pesimistas.
Habrá que ver también cómo reacciona el mercado de valores estadounidense a la selección del candidato demócrata a la Presidencia, abocado a la singular coyuntura sin precedentes de escoger entre el primer negro y la primera mujer, y posteriormente a la contienda entre éste o ésta y el ya sembrado octogenario senador y héroe de guerra John McCain que se presenta como opción del Partido Republicano.
Los costos de los insumos y materias primas son otro dolor de cabeza. El acero se ha ido a las nubes y el mercado de fertilizantes se verá aún más encarecido por un inesperado fenómeno natural: el devastador terremoto que asoló una región de China productora de fosfato, lo que reducirá aún más la oferta internacional de los abonos e incrementará sus precios.
Precisamente el notable aumento en sus importaciones y consumo de materias primas y alimentos por parte de China Continental y la India, las dos economías emergentes de mayor crecimiento al tiempo que los dos países más poblados del planeta, son factores de gran incidencia en la crisis actual.
De tomar igualmente en cuenta, aunque magnificado en sus reales efectos, el creciente empleo de tierras de vocación agrícola y cultivos alimentarios para la producción de biocombustibles.
En el marco de ese escenario internacional, del cual formamos parte y en cuya vorágine estamos envueltos, se acrecen la gravedad y el apremio de los retos locales.
Como requerimiento de gobernabilidad el mantenimiento, si bien adecuadamente focalizado, de los subsidios alimentarios. El economista Pavel Isa hace en este sentido, recomendaciones atinadas de su aplicación en el semanario Clave. A despecho de que puedan crear distorsiones, como se alega, su eliminación, atendiendo pura y simplemente a fríos criterios económicos, sería una convocatoria a graves estallidos sociales.
La necesidad urgentísima de trazar políticas de emergencia encaminadas a garantizar en el corto plazo nuestra seguridad alimentaria. Pero también dentro de una estrategia de mayor vuelo, a mediano y largo plazos, desarrollar en todo su potencial la producción intensiva y competitiva de la agropecuaria nacional en base al uso de apropiada tecnología, en cantidad suficiente para ayudar a satisfacer las necesidades de alimentos de países cercanos, principalmente Haití, contribuyendo así a la paz social de la región.
Meternos dentro de la camisa de fuerza del Fondo Monetario y de una severa disciplina fiscal. Implantar medidas de austeridad y fomentar una cultura de ahorro, tanto a nivel público como privado. Mantener la estabilidad cambiaria. Promover la competitividad de los sectores productivos. Atraer capital extranjero y estimular el propio para crear empleos. Combatir y reducir la pobreza. Mejorar la educación, la salud, el servicio energético y la seguridad ciudadana. Incentivar las exportaciones. Adoptar medidas urgentes para preservar el medio ambiente y reducir los advertidos y peligrosos efectos del calentamiento global.
Las tareas son muchas y requerirán también de mucho esfuerzo. Pero podemos lograrlo. Todo es cuestión de dar el primer paso. A despecho del rechazo por parte de un PRD que mantiene el alto el hacha de la guerra, al Gobierno toca hacerlo tomando la iniciativa y formulando propuestas sensatas de nación, despojadas de tintes partidarios, para tratar de ganar la mayor suma de voluntades. De esperar que no demore en hacerlo dadas las urgencias del país y sus propios apremios de gobernabilidad.
2008-05-23 18:36:18