Mario Rivadulla
Haciendo referencia a un reciente editorial del matutino Hoy sobre la depredación forestal, el presidente de la Academia de Ciencias, doctor Luis Schecker, reitera la postura de la entidad, tradicional celosa defensora de los recursos naturales, llamando la atención sobre la necesidad de aplicar fuertes sanciones a los depredadores de nuestra riqueza boscosa.
Preservar la foresta es uno de los problemas y temas recurrentes que venimos arrastrando por espacio de décadas, desde los tiempos en que el entonces Presidente Joaquín Balaguer puso en práctica la medida extrema de cerrar todos los aserraderos del país para evitar la desaparición de nuestros bosques, sometidos al igual que la extracción de los materiales de construcción de los ríos a la mas irresponsable depredación.
En distintas ocasiones las autoridades agro-forestales han afirmado que el país dispone de suficiente riqueza boscosa. Se menciona entre un 30 y un 32 por ciento como promedio de cobertura del territorio nacional, considerada como apropiada.
¿Hasta que punto esa cifra es confiable? ¿Cuáles son los mecanismos de control y vigilancia que, en todo caso, permiten asegurar que la misma representa una situación sostenida? ¿Qué garantía existe de que una vez lograda esa meta, la foresta no es víctima de nuevas agresiones?
En el país contamos con varias áreas protegidas. Sin embargo, son demasiado frecuentes las denuncias de acciones depredadoras llevadas a cabo en la mismas, ya sea el desmonte con fines de conuquismo, el pastoreo de ganado, el corte de guanaconejo y de amplias áreas de bosques para alimentar el jugoso negocio de abastecer el siempre urgido mercado vecino, derivando jugosos beneficios para los compinches dominicanos y haitianos que integran la mafia que maneja el ilegal negocio.
¿Con qué dispositivos de seguridad cuenta el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales para ejercer la labor de vigilancia que requieren las áreas protegidas, donde a una cantidad muy limitada de mal pagados guardias forestales les resulta imposible cumplir mínimamente con esa misión?
Otro hecho que se menciona con frecuencia es la tibieza con que en los tribunales son acogidos los casos de depredadores que son sometidos a la justicia, que en la mayoría de los casos reciben penas irrisorias como si en vez de un crimen de extrema gravedad se tratara de una falta de menor importancia, apenas una simple contravención.
Mayores recursos humanos debidamente preparados, remunerados y equipados; quizás el uso de drones que así como se utilizan para vigilar la frontera pudieran ser de aplicación para velar por la integridad de los bosques y áreas reservadas; persecución, desmantelamiento y sometimiento de las mafias depredadoras, y sanciones fuertes, ejemplares, disuasivas, tanto de privación de libertad como de multas e indemnizaciones para los violadores de la foresta.
Aparte de las lógicas razones por las que es preciso salvar y preservar con riguroso celo nuestra riqueza boscosa, mas viene a resultar por la necesidad de estar debidamente preparados y protegidos para enfrentar los efectos del cambio climático como por el hecho de tener que convivir con un territorio totalmente desértico que comienza inmediatamente al pie de la frontera, lo que lamentablemente aumenta el riesgo a que estamos expuestos.
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2018-08-23 13:16:22