Opiniones

Subsidios, claro que sí

A MITAD DE SEMANA



Subsidios claro, que sí

Ruddy L. González

Los subsidios son malos, odiosos, dañinos para la economía y el desarrollo. En la economía ‘pura’ y ‘didáctica’ las políticas de subsidios generalizados se contraponen a la necesaria inversión en obras de desarrollo que demanda una nación como la dominicana. -¿Y por qué no los quitamos? -Eso no se puedeÖ si lo hacen se derrumba el gobierno.



El diálogo que sostuve con un amigo, economista ‘de fuste’ como dicen, terminó en una discusión política, en un desacuerdo y en una mayor convicción, para mí, de que una cosa es la ‘economía pura y didáctica’, que pregona mi interlocutor, y otra la realidad que se vive en cualquier casa, cuartería o barriada, aquí mismo, en la Capital.



A diario leo y oigo las críticas que por los subsidios que aplica el gobierno levantan su bandera los más ‘autorizados’ economistas y/o políticos; a políticos ‘enganchados’ a economistas, a economistas ‘enganchados’ a políticos, a políticos y economistas ‘enganchados’ a comunicadores y analistas de la televisión y la prensa escrita. Los oigo criticar la ‘indiferencia’ del gobierno a las quejas de los pobres y los menos socorridos de la suerte y, al mismo tiempo, demandar más recursos para ayudarlos, para satisfacer o aminorar sus precariedades.



La tarjeta Solidaridad -tan importante que el propio candidato opositor la tomó como promesa de campaña, el Seguro Familiar de Salud -que marcha sólidamente a ayudar a los más necesitados a recibir servicios médicos mínimos-, los subsidios a la energía eléctrica y el gas propano -por los que millares no pagan el servicio de luz o apenas una ‘cuota’, o los que reciben el GLP a mucho menor precio del que debían pagar según la realidad de los combustibles en el país- y que no decir de los subsidios para garantizar precios bajos de una amplia gama de comestibles básicos para el consumo generalizado. Si se eliminaran esos aportes, que al gobierno central le cuesta millones de pesos anualmente, los sufrimientos de los más pobres se agravarían y colocaría a muchos dominicanos en la franja de los indigentes ‘que no tienen nada que perder’ y, por tanto, en el borde mismo de la rebelión social. ¿De qué sirve una economía «perfecta», como «manda el librito», si no podemos invertir en garantizar la comida y reducir algunas precariedades de la gente? ¿Parece un acertijo, una encrucijada? Quizá. Yo apuesto a la gente, no con la demagogia de los políticos y economistas ‘enganchados’ a pronosticadores de cataclismos, sino sobre el marco de la realidad que se vive a diario. ¿Y usted?



Subsidios, claro que sí

2008-05-29 02:24:03