Por Narciso Isa Conde
En los últimos 19 meses, la lucha contra la impunidad canalizada en
gran medida a través de Marcha Verde, con sus 26 grandes
movilizaciones y consistentes propuestas, si bien conmocionó la
sociedad dominicana y elevó la conciencia política colectiva, ahora
tuvo que enfrentar con otra gran movilización (mayor en dimensión y
más profunda en contenido y participación de las clases y sectores
explotados y empobrecidos) la burla y desfachatez de un régimen
empecinado en bloquear todo lo justo, en robarse gran parte de los
recursos que deberían generar bienestar social y en deteriorar las
condiciones de vida del pueblo trabajador para favorecer a unos pocos.
Así las cosas, al calor del impacto estremecedor de la Marcha del
Millón, la más grande y popular movilización de la historia reciente,
el clamor nacional por el fin de la corrupción y la impunidad asume
hoy características plebiscitarias; precisamente en momento en que
para colmo el poder mafioso se endurece y exhibe con descaro su
vocación dictatorial y absolutista.
Determinaciones tales como la reciente embestida contra el contenido
del programa ENFOQUE MATINAL a cargo de Edith Febles, Altagracia
Salazar y Ricardo Nieves, la mordaza publicitaria oficial a la primera
plana de los diarios del país editados el día posterior a la Marcha
del Millón (complacientemente aceptada por sus dueños bien
compensados) y el montaje de la entrevista al Presidente Medina en el
programa pagado a Yanna Tavares (dejando abierta su ambición
reeleccionista y pisoteando su propia constitución), no dejan dudas de
la vocación dictatorial de los inquilinos del Palacio Nacional y del
Comité Político del PLD, principales responsables en el presente del
poder mafioso establecido.
· NUEVA CONYUNTURA: UN NIVEL MÁS ALTO EN LA CONFRONTACIÓN.
Entramos, por tanto, en una nueva fase de esta trascendente lucha al
constatarse en mayor grado que este régimen corrompido y quien lo
preside, junto a las instituciones que controla y manipula, funcionan
como un sistema articulado; constituido, por demás, en esta coyuntura
en el principal obstáculo para avanzar hacia el fin de la impunidad,
así como para lograr las reivindicaciones y demandas a favor de una
vida digna, presentes en esta etapa en múltiples protestas sociales.
Y la cosa es peor en cuanto a lo que emana del poder constituido, al
estar acompañado de la intensificación de la degradación institucional
y la violencia impune, el asalto danilista al Ministerio Publico y al
Poder judicial que se está instrumentando desde el Palacio Nacional
vía Procuraduría General de la República y otras entidades, y de la
intensificación del saqueo del patrimonio público y los recursos
naturales del país; estando ahora bajo amenaza expresa e inminente la
Cordillera Central, principal reservorio de agua de la isla, por tres
puntos cruciales: LOMA MIRANDA-FALCONDO, SAN JUAN-GOLD QUEST y
DAJABÓN-UNI-GOLD.
Pero a la vez la situación es mucho más esperanzadora en la medida la
Marcha del Millón pulverizó los vaticinios agoreros de la muerte del
Movimiento Verde, confirmó en alza que el poder de convocatoria
multitudinaria y de atracción se trasladó del decadente y degradado
sistema de partidos hacia este original movimiento político social;
estremeciendo y dislocando de paso las estructuras de la corporación
morada y de su gobierno, y forzando al debilitado partidismo opositor
a sumarse a la convocatoria, intentando oportunistamente sus jefes
sobrevivir a una decadencia casi segura y respetando la identidad como
movimiento político-social no partidista.
· LA DISYUNTIVA ENTRE EL PODER CONSTITUIDO Y EL PODER CONSTITUYENTE.
Señales ominosas como las denunciadas se confrontan, pues, con la nada
milagrosa resurrección en grande de MARCHA VERDE, del pueblo verde
como poder de calle, de los movimientos sociales en lucha y de la
indignación nacional-popular, que de más en más tienden a entender la
necesidad de provocar el colapso del ilegitimo sistema impuesto;
comenzando por un proceso destituyente de sus cabezas y pilares, que a
su vez descarte hacerle el juego, como pretende una oposición
tradicional también corrupta y funcional al decadente orden
constitucional establecido y a la trampa electoral que él sustenta.
Por eso comienzan a ganar muchas simpatías no solo la demanda del
JUICIO POLÍTICO al Presidente Medina que emplaza a su Congreso, sino
el reclamo de su destitución y el desplazamiento de su Gobierno
Mafioso por vía extra-institucional; esto es, mediante un mayor
despliegue de la DEMOCRACIA DE CALLE para barrer el sistema corrupto y
corruptor y abrirle ruta a un PROCESO CONSTITUYENTE POPULAR Y
SOBERANO, capaz de cambiarlo todo y reconstruir la República.
La ruptura, la quiebra de un sistema podrido, debe ser acompañada de
una propuesta de refundación de las instituciones, del rediseño
constitucional a cargo del pueblo movilizado, cerrándole el paso a
todas las opciones que se montan y se nutren de este orden
constitucional, ya desde el gobierno o ya desde la oposición
tradicional; ya desde el PLD y sus aliados o desde el bloque opositor
capitaneado por el maleado PRM y la escoria del PRSC, con sus camadas
de leoneles, danilos, hipólitos, quiques, trujillitos, balagueres y
abinaderes.
El Movimiento Verde y todo el pueblo movilizado deben hacer conciencia
de su poder, ejercer su autodeterminación, articular inteligentemente
su diversidad y transformarse, creciendo en cantidad y en radicalidad
política, hacia su progresiva transformación en fuerza alternativa
capaz de crear poder constituyente.
Esto exige enriquecer, con estos datos de la realidad el PROGRAMA DEL
FIN DE LA IMPUNIDAD en construcción, imprimiéndole vocación
transformadora de las estructuras que obstruyen el cambio; abrazando
los procesos destituyente y constituyente que brotan de la
confrontación con el sistema de corrupción e impunidad imperante y del
combate al secuestro de la democracia restringida y a la tendencia
dictatorial entronizada.
Exige también diversificar la línea de acción, agregándole a las
marchas y piquetes, modalidades de paralizaciones masivas y bien
ordenadas, y formas de desobediencia civil y rebeldías incluyentes y
contundentes, sin ninguna dosis de tremendismo; y cada vez mas
nutridas del pueblo-pueblo, de la clase trabajadora y la gran
población empobrecida y excluida.
La gobernabilidad de lo existente y del sistema imperante destruye el
país y mata al pueblo, por lo que no hay que temer a convertir este
poder en un poder incapaz de gobernarnos, ejerciendo nuevos métodos
democráticos y multitudinarios de impugnación.
El pasado, con sus entidades y figuras probadas como inservibles para
construir una sociedad digna, hay que descártalo para que el decoro,
la justicia y la felicidad colectiva puedan tener presente y futuro.
¡Apostemos a lo nuevo diferente! (22 de agosto 2018)
2018-08-23 13:34:14