Opiniones

LA CRISIS UASDIANA

EL TIRO RAPIDO

Mas que sabido que la Universidad Autónoma de Santo Domingo viene arrastrando desde hace mucho una situación en extremo crítica, de la que es solo la insuficiencia de recursos una de sus diferentes facetas.

El hecho de que la Primada de América inicie el segundo semestre del año con un déficit de mil profesores y dos mil 500 aulas, tal como señala la nota editorial de este día del matutino «Hoy», permite darnos una idea de hasta donde resulta de grave la crisis económica por la que atraviesa.

Es una situación que de persistir afectará seriamente la impartición y calidad de la preparación profesional que toca esperar y requiere el país del más concurrido centro de enseñanza superior centro de enseñanza superior del país, que soporta una sobrenómina de 180 mil estudiantes, la cual crece de año en año.

Es obvio que la UASD enfrenta la urgente necesidad de recibir mucho mayores recursos del Estado. Pero, al mismo, tiempo, le corresponderá también a sus autoridades administrativas y académicas adoptar cuantas medidas internas sean requeridas para contribuir a superar sus problemas.

Ya por lo pronto, la profesora Emma Polanco, quien ha llegado a la rectoría con el aval de un abrumador apoyo recibido en las pasadas elecciones, y quien a más de buenas intenciones parece disponer de la capacidad de liderazgo para convertirlas en realizaciones concretas, ha comenzado con buen pie procediendo a depurar la nómina, eliminando personal innecesario y que no realizaba prácticamente ninguna función útil. Por esa vía, ha anunciado el ahorro de varios millones de pesos.

Obviamente habrá otros muchos gastos superfluos que a través de un proceso de rigurosa y nada complaciente auditoría pudiera también eliminar. A mas del ahorro que también representaría la medida estaría enviando una imagen de austeridad y de uso estricto de los recursos, que sería un buen punto de apoyo para sustentar sus reclamos de un mayor presupuesto.

Pero no es únicamente el aspecto económico y financiero el que requiere todo un proceso de saneamiento y elevación de la imagen pública de la UASD.

Toda interrupción de clases, ya sea por desórdenes promovidos por elementos ajenos a la UASD, los famosos encapuchados, y por lo que le hacen coro en su interior como agentes de desorden, ya por reclamos de aumento salarial u otros beneficios, sea por los empleados, menos aun por los profesores, no solo lesiona el derecho de los estudiantes a recibir docencia sino que pone a ras de suelo su prestigio institucional.

Muchas otras cosas habrá que corregir. Entre estas, ir erradicando paulatinamente la influencia partidaria en su seno, en particular la forma en que interviene en sus procesos electorales. Y de igual modo, extrañar de la UASD a quienes se han convertido en «estudiantes profesionales», que sobrepasan con mucho el término necesario para aprobar una carrera. No es posible que en la Autónoma elementos que llevan diez, quince y hasta veinte años sin terminar la carrera figuren en su nómina estudiantil, consumiendo recursos del erario público, lo que, cuantía al margen, desde el punto de vista ético no deja de ser un acto de corrupción.

La tarea es ardua. Pero estamos seguros de que en la medida en que la nueva rectora la emprenda con el entusiasmo y la carga de promesas con que inició su gestión le concitará un creciente respaldo público lo que contará a la hora de solicitar mayores recursos.

teledebate@hotmail.com

2018-08-30 10:51:12