Opiniones

BATIR LA MIERDA

Botella en mar



BATIR LA MIERDA



Pedro Conde Sturla



Un refrán popular aconseja sabiamente  no batir la mierda porque la mierda hiede cuando es mierda, pero la mierda “tizna cuando estalla”, para decirlo así, poéticamente, con palabras de Miguel Hernández, aunque esto no es un poema, como se verá, sino una enema lírica.      



Cuando la mierdería que se bate es producto o subproducto de leche aguada, de leche adulterada para consumo infantil, sube su olor más arriba como los versos de Deligne, “más arriba, mucho más”, y embarra a quienes la baten, enmierda  a los enmierdadores.



Extraña justicia la nuestra. Ante una denuncia de extrema gravedad, los payasos de la judicatura acosan a los denunciadores y no a los denunciados. Acosan a periodistas honestos –una especie en vía de extinción- y no a los adulteradores LADRONES DOMINICANOS.



El efecto, sin embargo, es contraproducente, ya se dijo. De tanto batir y batir las propias heces, parecen cada vez más culpables. El fino aliento cloacal los delata, los pone en evidencia, incrimina a los adulteradores y secuaces, los compromete en flagrante adulterio adulterino, falsificación o fraude, según mi concepto o preconcepto del derecho penal, que una vez confundía con los derechos del pene.



El olor de la leche adulterada permite seguir -como en el poema de Pedro Mir-, “el rastro goteante por el mapa y su efigie de patas imperfectas”. Y allá en la serranía, “en el suave manto de la sutil neblina envuelto” (a la manera de Andrés Bello), descubre, desenmascara en su intensa fetidez complicidades inauditas en las prodigiosas líneas arquitectónicas de la mansión de una humilde maestra, ante la cual son ciegas las autoridades. Cuerpo del delito y del deleite, de la desfachatez que es parte de la misma corrupta mierda que se bate y se combate.

2008-09-22 18:36:24