Opiniones

EL TIRO RAPIDO

EL TIRO RAPIDO



De



Mario Rivadulla

 La preocupante información proviene de la agencia oficial china Sinjua y está fechada en Beijing, escenario reciente de las Olimpíadas donde Félix Díaz nos trajo una medalla de oro y Gaby Mercedes, otra de plata que debió haber sido también de oro de no mediar un fallo si no interesado, al menos injusto en el parecer de casi todos los que asistieron al combate protagonizado por el joven atleta monteplateño frente a su favorecido contendor mexicano.

El caso es que al pasado domingo, 12 mil 892 bebés habían sido hospitalizados, 104 con síntomas graves, por haber ingerido leche adulterada con melamina, un compuesto químico vedado al consumo humano, que afecta los riñones y puede producir la muerte.  De hecho, ya de antes se había reportado el fallecimiento de cuatro menores por esa misma razón.  Inicialmente se informó asimismo,  que los hospitales de prácticamente todo el vasto país oriental, el más poblado de la tierra, habían recibido a la fecha del envío noticioso un total de 39 mil 965 menores aquejados de problemas renales de distinta gravedad por haber consumido la leche contaminada. La cifra posteriormente fue aumentada a más de 50 mil.

La investigación llevada a cabo a partir de haberse desatado este escándalo muestra en sus inicios que al menos un veinte por ciento de los fabricantes chinos de lácteos han estado utilizando la melamina en la leche en polvo. Si bien también se han reportado trazas del compuesto químico en la leche líquida, en este último caso no se habia registrado ningún niño afectado.

De antemano se puede adelantar que  la investigación que lleven a cabo las autoridades va a culminar, como en ocasiones anteriores, en la pena más drástica para los que sean encontrados responsables de esta práctica, si no premeditamente criminal, al menos de un grado de irresponsabilidad culposo.  Y la sanción que aplican en estos casos en China Continental es la de muerte por fusilamiento.

Ahora bien, la muerte frente al pelotón ejecutor de los que sean sancionados ¿devolverá la vida a los niños que la perdieron por ingerir la leche contaminada?  ¿Será capaz de restituir la salud a los muchos miles que han sufrido daños renales, posiblemente irreversibles, debido a la misma causa?

Con esto no queremos excusar la culpa de quienes por irresponsabilidad o ganados por extrema codicia, hayan sido responsables de esta situación, ni mucho menos abogando porque su acción quede impune.  Lo que queremos es llamar la atención sobre la necesidad de disponer de controles previos que garanticen la calidad de los productos de consumo humano para evitar situaciones como la señalada.

También advertir que no ha sido ésta la única ocasión en que productos elaborados en China Continental, escenario de un acelerado crecimiento económico, han debido ser retirados del mercado por contener elementos contaminantes.  Recuérdese el caso de la pasta procedente del coloso asiático que ocasionó varias muertes en Panamá, de donde recibimos la información que fue divulgada aquí y obligó al retiro de la que estaba siendo vendida en nuestro mercado desde hacía ya semanas.  Más adelante, la de las famosas muñequitas Barbies que por millones debieron ser también retiradas de la venta al comprobarse que presentaban contminación por plomo.

Volviendo al caso de la leche, es de recordar que hace ya algún tiempo nuestros productores denunciaron que una leche que estaba siendo negociada con China para el desayuno escolar por ofrecerse a precio más bajo,  había sido rechazada previamente por la Unión Europea arrojando las consiguientes dudas sobre su calidad.

En otro orden, China Continental ha sido denunciada en foros internacionales por utilizar mano de obra, incluyendo ancianos y niños, sometida a largas y agotadas jornadas de labor a cambio de sueldos misérrimos, en condiciones cercanas a las del trabajo forzoso que recuerdan los primeros tiempos del proceso de industrialización.  De hecho, se atribuye a los bajísimos salarios que perciben los obreros chinos, la ruinosa invasión de nuestro mercado de zapatillas y textiles que arruinaron prácticamente nuestra pujante industria del calzado y sacaron de competencia al sector textil de zona franca.  El propio Presidente Leonel Fernández, en su discurso del pasado 16 de Agosto, aun sin mencionarla por su nombre, calificó esta forma de competencia comercial de “moralmente inaceptable”.

El tema es de importancia para nosotros por cuanto ahora mismo el intercambio comercial con China Continental asciende a varios cientos de millones de dólares anuales y continúa creciendo.  Este comercio está representado por importaciones de productos de la más diversa índole.

¿Hasta dónde poseemos un control efectivo sobre la calidad de dichos productos, en términos del empleo de componentes nocivos a la salud?  ¿Hasta qué punto ha afectado a nuestros productores la desleal competencia de las importaciones chinas con precios ruinosos basados en mano de obra utilizada en condiciones tan ominosas y a los consumidores por articulos fabricados con materiales de calidad dudosa o aún, potencialmente dañina a la salud?

Conste que la preocupación es válida no solo con respecto a China Continental por la recurrencia de estos casos, sino en sentido general para todos los productos que se expenden en el país vengan de donde vengan tanto como los que se elaboran aquí.   Porque lamentablemente las prácticas fabriles y comerciales poco éticas determinadas por la excesiva codicia de elementos sin escrúpulos, ni tiene banderas ni reconoce fronteras.

2008-09-23 15:04:20