LEONEL FERNÁNDEZ REYNA: CAMINO HACIA LA INCREDULIDAD GENERALIZADA
“Cuando venga el hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra? (Lucas 18:8)
Por Víctor Cruz
Contemplando el panorama político contemporáneo, entendemos el significado de la pregunta formulada por el Maestro Jesús: “Cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?
La ciencia y la tecnología necesitaron una generación para consolidar su confianza en la soberanía de la razón. Hoy se proclama desde los pulpitos la “muerte de Dios” y se exalta el reino del hombre. El evolucionismo cristiano, negando a Dios como la causa primera, describe al mundo animado e inanimado como el resultado de una ciega casualidad. Los clérigos predican un Cristo descrucificado, sin la corona de espinas y el manto de las humillaciones; un Cristo desfigurado para que no repugne a la mentalidad de este siglo.
Evidentemente, el apóstol Pablo se refería a nuestros días cuando escribió: “El Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios (1 Tim. 4:1).
Con razón anunció el profeta Isaías que en el tiempo del fin las tinieblas espirituales cubrirían la Tierra (Isa. 60:1,2). Pero declaró también que en esta hora de oscuridad espiritual, de desvíos y extravíos, la luz de la verdad volvería a brillar en todo su esplendor.
El Presidente Leonel Fernández Reyna en su discurso ante las Naciones Unidas, nos habló del hambre y de la miseria que generan los que manejan el “oro negro”, el petróleo, en los países latinoamericanos; una colega del Canal 2 de Televisión, en su comentario en quien Madruga decía: “que bonito discurso del Presidente ante las Naciones Unidas, pero, cuando llega a su país se muestra reservado, ¡ojala que se quede por allá para que siga hablando el presidente!”
Así como los momentos que anteceden a la madrugada son los de más densa oscuridad, así después de la densa noche espiritual que envuelve al mundo surgirá la aurora radiante, cuando Cristo se manifestará para establecer su reino de paz y perfección. Aquel en cuyas manos está el destino de las naciones, intervendrá para desenmascarar el engaño y restaurar para siempre el imperio de la verdad.
Envueltos en el amor infinito, estaremos protegidos para siempre contra las investidas sutiles del engaño. La mentira, la incredulidad y la duda serán erradicadas para siempre.
Conversando con el amigo Pedro Corporán, hablando sobre la doctrina de Jesucristo, nos decía que las cosas de Dios son tan grandes y tan hermosas que para los que confían en el Señor y en sus promesas, ésta será una consumación gloriosa. “Porque en esperanza fuimos, salvos; pero la esperanza que se ve, no es esperanza; porque lo que alguno ve, ¿a qué esperarlo? Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos” (Rom. 8:24, 25).
¡Que el pueblo dominicano no pierda la esperanza en su presidente! Que nosotros sus aliados que creímos en él no generalicemos su ausencia en el cumplimiento.
2008-09-26 16:38:27