Opiniones

AGUA Y BASURA

EL TIRO RAPIDO

AGUA Y BASURA

Mario Rivadulla

No siempre los huracanes siguen una trayectoria uniforme que permite establecer un pronóstico del todo exacto sobre su comportamiento. Tal luce haber ocurrido con Isaac, que había estado perdiendo fuerza por lo que supuestamente llegaría a tocarnos sin excesiva virulencia. Parece, sin embargo, que a medio camino cobró un segundo aire, y si bien no nos maltrató con la fuerza de sus vientos, nos dejó un buen rezago de intensas lluvias que mantienen en estado de alerta a diecisiete provincias.

Ese sedimento de calles inundadas en la capital es provocado por un lado por la carencia de un sistema eficiente y suficiente drenaje para una ciudad que ha crecido en forma explosiva y caótica y por el otro la basura que arrastran las aguas y tapan los imbornales.

Lo primero, consecuencia de la falta de un programa previsor de ordenamiento territorial, de permisos de construcción otorgados de manera irresponsable y arbitraria, de increíble tolerancia frente al desorden el «padrefamilismo» dictada por un oportunismo complaciente, politiquero y populista. Lo segundo, por nuestra penosa orfandad de formación, cultura y comportamiento cívico, una de cuyas mas ostensibles manifestaciones es la forma en que arrojamos todo tipo de desperdicios en las vías, sitios y parques públicos, arroyos, cañadas y ríos.

Con la experiencia adquirida semanas atrás, cuando mil o mas toneladas de plásticos y todo tipo de desechos fueron transportados por los ríos Isabela y Ozama hasta depositarlos en las aguas de la bahía frente al malecón, el ayuntamiento del Distrito Nacional encendió las luces de alarma.

El fin de semana, ante el anuncio del paso de Isaac, el Alcalde de la capital dispuso previsoramente de un contingente de mil 500 brigadistas y diez camiones de succión para conjurar los efectos de la tormenta. Si bien no pudo impedir que algunas vías de mucho tránsito se vieran anegadas, la oportuna intervención que contó con la colaboración de brigadas de Obras Públicas, impidió que las consecuencias fueran aun mucho mayores, de tal modo que salvo casos aislados, el lunes el tránsito fluyó sin mayores inconvenientes y la capital no vio interrumpido ni demorado su ritmo normal de vida.

Pero la moraleja es que de nuevo hay que insistir en la necesidad de que los ciudadanos asumamos nuestra cuota de responsabilidad haciendo una correcta disposición de los desperdicios. Y en este sentido que brindemos acogida y apoyo al programa de concientización iniciado recientemente por la Alcaldía de ir casa por casa, familia por familia explicando la conveniencia de mantener la ciudad limpia, tanto con fines de ornato como de higiene y salud.

Una campaña que debiera ser imitada por los demás ayuntamientos que conforman el Gran Santo Domingo, y mas aún, ser llevada a las escuelas del país como parte del programa de educación y formación cívica.

teledebate@hotmail.com

2018-09-18 09:47:46