Opiniones

DON MARTIN EL RICO

DON MARTIN EL RICO

Por Gilberto Lima

Martín Batista había perdido su hábito de ahorro. Y hasta su crédito. Su adicción a las apuestas cada vez le empeoraba todo. No sólo dinero perdía Martín Batista, descuidó amigos, familiares, incluso su valiosa pasión.

Más de una Vez Martín pensó dejar de apostar y le pasó lo que a todo apostador; se saca par de jugadas y se auto considera un Supermán. Muchas veces se lamentó de que el dinero que ganaba le duraba y rendía menos que el de un vecino, cuyo salario era tres veces inferior al suyo.

No fue hasta un sábado de esos de muchos juegos en la pizarra, cuando, luego de calcular varias jugadas, reflexionó. Se dio cuenta que el hecho era apostar, por tal razón se le ocurrió una de las ideas más extrañas; apostar  consigo mismo

Si. Consigo mismo. Pidió a un pariente cerrajero que le hiciera una alcancía. La táctica consistía en calcular la jugada, apostar un monto, pero sin hacerla. Si la jugada simulada se daba, ganaba el derecho de apostar al día siguiente, de lo contrario, debía echar en la alcancía el equivalente irreal apostado.

Martín Batista tuvo tantos desaciertos que se vio obligado a alimentar el cofre cada día, a veces prefería no hacer la jugada simulada para no arriesgarse a depositar en el cofre lo de con qué beberse una buena fría como lo hace la mayoría de caribeños.

Su esposa lo retaba diciéndole-ven marca tu jugada papacito, mientras él fingía no escuchar. Sin embargo, es importante decir que hubo noches en las que marcaba tres jugadas y para su mal, o bien dicho para su bien, tenía que insertar dinero tres veces en el afortunado cepo.

Cuando se conoció de la táctica implementada por Martín Batista, varios de sus amigos al verle, le decían en tono burlón, ahí viene Martín el jugador artificial. Pero yo no. Yo supe que había sacado una libreta de ahorro con los dineros de la alcancía, que había recuperado su crédito, que ahora era solidario con aquel vecino que ganaba tres veces menos que él.

Supe, porque lo ha demostrado, que ahora tiene tiempo para sus amigos, parientes y para su pasión, la pintura.

Para nosotros, como para cada unas de sus amistades verdaderas no es Martín el jugador artificial, es don Martín el rico.

2008-10-03 21:28:35