EL TIRO RAPIDO
De
Mario Rivadulla
Por más vueltas que se le dé no se le encuentra la menor explicación racional a la terca al tiempo que casi feroz oposición de buena parte de las Cámaras Legislativas al llamado “Foro por la Reforma Constitucional. Mesa de Diálogo”, que mantiene enfrentado al Congreso con el Poder Ejecutivo, del cual partió la iniciativa. Esta es apoyada y compartida por el Diálogo Nacional y la Fundación Institucionalidad y Justicia.
¿En qué, vale preguntar, limita los poderes y la prerrogativa constitucional del Congreso, una vez convertido en Asamblea Revisora, de analizar, discutir, modificar si lo estima conveniente, aprobar y dar vida a la que, como hemos señalado en ocasiones anteriores, viene a ser una nueva Constitución?
¿Acaso divulgar y opinar públicamente sobre su contenido por sectores de la ciudadanía puede alterar esa facultad exclusiva y excluyente de los señores congresistas?
¿Es acaso la Constitución un documento secreto. cuyo contenido debe quedar ajeno a conocimiento y consideración del público, o todo lo contrario, ser de la más amplia divulgación?
¿A qué consenso pudiera llegar ese foro público, que además no es su propósito ni sería su facultad, cuando en el propio Congreso hay opiniones tan divergentes sobre el contenido de la pieza?
¿Pueden y deben los congresistas, por el contrario, abstenerse de la posibilidad de que surgir alguna sugerencia o planteamiento que resulte de interés nacional y facilite su labor, no como imposición sino como simple ejercicio que contribuya a enriquecer el texto propuesto para la nueva Constitución?
¿En qué puede perjudicar que la ciudadanía conozca in extenso y quede empoderada de los derechos y deberes que le están consignados en el texto constitucional, tanto como de las prerrogativas y obligaciones de los poderes públicos?
¿Acaso no existe una Ley de Acceso a la Información Pública aprobada a unanimidad en el Congreso? ¿No forma parte con más razón el proyecto de nueva Constitución de la información que tiene derecho a conocer el público?
¿No quedamos en que el propósito fundamental de la nueva Carta Magna es convertir nuestra democracia representativa en democracia participativa? ¿A qué entonces oponerse a este ejercicio de democrática participación ciudadana?
Tal como señalamos el pasado viernes, gran parte del descrédito y la infuncionalidad de la presente Carta Fundamental que vamos a sustituir es fruto de dos factores: el primero, su flagrante y reiterada violación por quienes han tenido y tienen aún la importante, por no decir sagrada, misión de velar por su cumplimiento, y el segundo, por el total desconocimiento de su contenido y trascendencia por parte de la inmensa mayoría de los dominicanos.
Si queremos tener una Constitución que realmente sirva de piedra angular al basamento jurídico de la nación, dentro de un marco actualizado y de cara al futuro, respetada y cumplida por gobernantes y gobernados, es preciso conocer su contenido con la mayor amplitud y saber que ella es el referente obligado y supremo mandato de ley.
Más aún: una vez aprobado y promulgado el texto constitucional debiera ser objeto de la más amplia divulgación por los partidos políticos y llevado a todas las escuelas a partir del nivel secundario, universidades y centros especializados de enseñanza del país como materia de estudio y análisis, al igual que a las instituciones de servicio, clubes barriales y demás entidades que tengan algún nivel de representatividad pública.
Resumiendo: si bien la discusión y aprobación de la nueva Constitución es facultad que corresponde por entero a la Asamblea Revisora, única con potestad legal para ello, nada debe, ni por demás puede impedir, que su texto sea objeto de conocimiento y de interés público sin que los señores legisladores que van a ejercer la prerrogativa que en exclusiva les otorga la propia Carta Magna que se va a sustituir, tengan la menor razón para oponerse, por lo que es de esperar que desistan de una actitud que no parece tener la más mínima justificación. Esto así, al menos en base a los argumentos que han enarbolado hasta ahora para tratar de justificar su rechazo ninguno de los cuales parece tener la menor validez.
2008-10-07 15:40:45