Opiniones

LEONEL FERNÁNDEZ Y EL ARTE DE DESCENDER

LEONEL FERNÁNDEZ Y EL ARTE DE DESCENDER



“Es necesario que él crezca, pero yo mengüe” (Juan 3:30)

 

Por Víctor Cruz

La multitud inquieta interpela a Juan el Bautista:

− ¿Eres tú el Mesías?

− No − responde categóricamente.

Nuevamente, dando muestras de un sentimiento de curiosidad, la multitud le pregunta:

− ¿Eres tú Elías?

Ante esta pregunta, suena clara y distintiva la voz del profeta:

− No.

− Entonces, ¿quién eres? − le preguntan impacientes los que lo rodean.

− “Yo soy la voz de uno que clama en el desierto: Endereza el camino del Señor… el que viene después de mí, el que es antes de mí, del cual yo no soy digno de desatar la correa del calzado”.

Cuando su popularidad declinaba en vista de la popularidad de Jesús, cuando sus discípulos se dispersaban y los curiosos le volvían las espaldas, revelando una incomparable renuncia, Juan sentenció: “Es necesario que él crezca, pero yo mengüe”.

Presidente Leonel Fernández, hace algunos años me tocó abandonar el trono que dirigía el entonces presidente Joaquín Balaguer para apoyarle, para darle  mis votos, para darle mi confianza, y los votos del machete verde, de los verdes socialcristianos del país, fueron muchos ¿verdad? Ayudaron a que usted fuera presidente, ¿cierto? Hoy me toca una segunda una segunda oportunidad para rectificar afecto y cariño a su persona, por entender que era mejor estar con usted y no con los otros.

Hoy también recuerdo la Escuela Sabática, y al director avisaba que el hermano fulano debía regresar con urgencia a su casa porque estaba siendo destruída por un incendio. Al día siguiente me encontré con uno de los ancianos de la escuela y le pregunté sobre la extensión del fuego. Con una sonrisa me contó lo que realmente había ocurrido. La escuela de bochistas y los aliados.

Un niño de cinco años subió a un árbol que estaba enfrente de la casa de aquel hermano y no sabía como descender. Con maullidos desesperados manifestaba su angustia. Los vecinos, compadecidos y no encontrando una manera de hacerlo descender, decidieron llamar a los bomberos para ayudar al niño a salir de su difícil situación.

Alguien que pasaba por allí viendo el camión de los bomberos enfrente de aquella casa, llegó a  la conclusión de que estaba incendiándose. Al llegar al PLD  trato de avisar a su propietario. De este incidente resalta la experiencia de un niño que sabía subir pero desconocía el arte de descender.

Juan el Bautista supo descender con elegancia, recato y humildad. El presidente tiene que descender con elegancia frente a sus aliados, porque al concluir la jornada esta casa le pertenece al pueblo y el administra cosas ajenas.

06 de Octubre de 2008

2008-10-07 15:48:27