EL TIRO RAPIDO
De
Mario Rivadulla
El senador por La Vega, Euclides Sánchez, suma ahora su propia denuncia de alegadas complicidades de autoridades judiciales y fiscales al narcotráfico en su provincia, a las que semanas atrás hizo su colega de partido y cámara legislativa, Wilton Guerrero, quien representa a la provincia Peravia.
Según Sánchez, en la jurisdicción judicial vegana se han venido produciendo fallos complacientes en expedientes de narcotráfico, de apenas unos pocos miles de pesos de multa, aún en casos de reiterada reincidencia. En adición, censura la actuación fiscal que, según ha expresado, al menos en un hecho específico, se desentendió completamente de su papel acusatorio dejando pasar los plazos de ley sin personarse en el tribunal.
Se trata de acusaciones muy graves, que como es natural obligan a ser investigadas y esclarecidas. Obvio que a los imputados les corresponde el mismo tratamiento de ley que para cualquier ciudadano que resulte acusado de presunto autor de un delito, o sea el de la presunción de inocencia. No es ésta la que tiene que ser probada, sino la alegada culpa.
Ya de antes otros senadores habían mostrado preocupación por el auge del narcotráfico en sus respectivas provincias como Jesús “Chú” Vásquez, quien por cuarta vez consecutiva representa a la provincia de María Trinidad Sánchez en la Alta Cámara, al hacerse eco de la denuncia de su colega de hemiciclo aunque no de partido, Wilton Guerrero, expresó que también en su jurisdicción el narcotráfico está de su cuenta. Lamentablemente parece ser una situación que se repite a todo lo largo y ancho del país, por más esfuerzos que despliegan las autoridades antinarcóticos para poner freno a esta peligrosa actividad criminal.
La razón se ha señalado en muchas oportunidades, pero es conveniente insistir en ella. Es la falta de recursos para combatir a un enemigo muy poderoso que de continuo viola nuestras fronteras por tierra, aire y mar debido precisa a esa orfandad de medios defensivos y capacidad de respuesta por nuestro lado. No se descarta que figura, como elemento facilitador y agravante, la complicidad de autoridades y la participación de elementos de la sociedad civil, y conste que no nos estamos refiriendo precisamente a gente de poca monta, muchachos inexpertos en su gran mayoría y hasta niños, que son utilizados para el microtráfico barrial, sino a grandes pejes que están detrás de este jugoso al tiempo que sucio negocio y que, a ojos vistas, están bien arropados de impunidad.
En su reciente misiva dirigida al Ejército, con motivo de la celebración del día de su patrono, el Arcángel Gabriel, el Presidente Leonel Fernández calificó el narcotráfico del, copiamos textualmente, “mayor reto que enfrentan el país y las fuerzas armadas” y le atribuyó ser la principal responsable de la “pobreza y la violencia” en el país. Son expresiones que se ajustan a la verdad pero a las que debe corresponder una acción profiláctica del Estado y la Sociedad en pleno, tanto en el plano preventivo como represivo, tal como reclaman en forma cada vez más extendida voces reconocidas que se levantan desde los más diversos sectores mostrando justa y creciente preocupación por el incremento del comercio y consumo de estupefacientes en el país.
Pero para ello, insistimos, es preciso disponer de los medios y mecanismos de que ahora mismo no disponemos. Necesitamos aviones, helicópteros, lanchas rápidas, radares, un buen sistema de colaboración y de intercambio permanente de información con los cuerpos antidrogas de otros países, un personal bien especializado y retribuído que sea impermeable a la corrupción, a riesgo de sufrir las más duras sanciones, una permanente campaña de divulgación, orientación y prevención. Todo esto, naturalmente, acompañado de una sostenida voluntad política, un firme respaldo social y una Justicia a la que no le tiemble el pulso a la hora de conocer y penalizar este tipo de delitos.
Lo hemos dicho en otras ocasiones y lo reiteramos nuevamente. Así como necesitamos sendas cruzadas nacionales por la Educación, la Salud y la Calidad del Medio Ambiente, tenemos que hacer de la prevención y lucha contra el narcotráfico un compromiso de nación, que nos obligue a todos. Porque en juego, insistimos una vez más, están nuestra todavía muy débil institucionalidad y la vida misma de la nación, a riesgo, en caso contrario, de convertirnos en un narco-estado. Y de esa posibilidad, líbrennos Dios y la Virgen Altagraciana.
2008-10-09 14:50:52