IDECOOP AUTODETERMINACIÓN, COOPERACIÓN Y AUTORREALIZACIÓN
Por Víctor Cruz
El viejo Aristóteles era de opinión, que en general los jóvenes son más aptos para hacer metafísica; y que para la filosofía política y la acción política, es necesaria la experiencia de la edad madura.
La política practicada, no como un arte y una prudencia difícil – que suponen un sentido profundo de las más humildes realidades humanas, de los intereses históricos y de las fuerzas del tiempo, no es menos que la justicia, como soberana regla moral y de las reservas espirituales del ser humano, obra creativa de Dios, en que para orientarse eficazmente hacia el bien común, a menudo debe escoger entre grandes inconvenientes; sino como un abandono de sí mismo a mitos y disciplinas de clan en los que sentimientos generosos, a veces heroícos, sirven de compensación a la ignorancia de lo real y la ausencia de dominio de sí mismo.
En una reunión ayer sobre la agenda de acción para la celebración de los 45 años de IDECOOP, el ex-administrador Don Carlos Rodríguez, me solicitó que escribiera del tema económico y el cooperativismo, y hoy tengo que hacer ejercicio de las ciencias políticas, como el arte del bien administrar las cosas ajenas para profundizar sobre el gran proyecto económico, social de la Iglesia Católica, que lo puso en ejecución con la llegada al país de los Hermanos Scaroboro, a través de los líderes inspiradores del ayer, ex-miembros de la Juventud Estudiantil Católica (JEC), Juventud Acción Católica (JAC) y Juventud Obrera Católica (JOC).
Economía Social del Mercado
La economía social de mercado tiene su fundamento espiritual, en la idea de la libertad en responsabilidad que pertenece a la imagen cristiana del hombre. El marco del sistema de la economía social de mercado, fue pensado y creado para brindarles a todos esta libertad también en la época de la industrialización y división del trabajo, así como para despertar y hacer efectivas la conciencia para la auto responsabilidad, y la corresponsabilidad para los demás, y para el bienestar general.
La economía social de mercado, es un programa de política económica, y de la política social para todos. Sus bases son:
- rendimiento y justicia social
- competencia y solidaridad
- responsabilidad propia y seguridad social.
Nosotros queremos continuar desarrollando la economía social de mercado, de forma que se fortalezca la iniciativa personal, y se genere una mayor participación en el adelanto social y económico. Todas las decisiones de la política, económica, financiera y social, tienen que estar dirigidas a ésta meta socio-política.
La economía social de mercado se opone a la coartación socialista de los derechos de libertad, a la socialización de los medios de producción y a las formas liberales no controladas de la economía. Ella es enemiga de los privilegios, y está dirigida en contra de cualquier forma de dirigismo de economía estatal. La economía social de mercado, es el sistema más apropiado para realizar y garantizar:
- libertad personal
- igualdad de oportunidades
- propiedad
- bienestar general creciente y desarrollo social.
Nuestros valores fundamentales, libertad, justicia y solidaridad, exigen un sistema económico, en el que los hombres se desarrollen libre y socialmente. Una economía administrativa dirigida centralmente, impide el propio desarrollo. Ella desemboca en un planeamiento total del ciudadano.
Por otra parte, una economía de mercado sin restricción alguna, impide la justicia social. El principio de la distribución del poder, en su calidad de elemento decisivo del sistema, pertenece a la economía social del mercado, tanto como al Estado democrático y a la sociedad pluralista.
El Estado al declararse partidario del Sistema Democrático, como forma de organización del pueblo, camina hacia la cooperativización y a la cooperación, como forma de organización de la economía.
Los elementos fundamentales de un sistema de economía social de mercado son:
- la competencia y propiedad personal de responsabilidad social.
- la dirección descentralizada, mediante mercados y la autonomía tarifaria.
- el control del poder, mediante la división de poderes y supervisión estatal.
- la liberad del consumo, de las empresas y de la profesión.
- la independencia y disposición al riesgo.
- la garantía de la libertad, mediante la oferta de alternativas, y participación de cada individuo, en el desarrollo económico, social y de la sociedad como tal.
La política de ordenamiento social, que realizan los valores fundamentales del cooperativismo a través de la política social. Por vía del poder organizado combina el criterio de la humanidad con la rentabilidad, y el rendimiento con la justicia de repartición o distribución de excedente.
Iniciativas ciudadanas
Nuestro Estado democrático necesita también iniciativas, y grupos libres que activen los conocimientos especializados, el sentido de la responsabilidad, y la cooperación activa del mayor número de ciudadanos posibles. Este tipo de iniciativas ciudadanas aporta a la vivificación de la democracia, puede darle nuevos impulsos. Debido a que en la mayoría de los casos representan intereses específicos, los políticos responsables tienen la tarea de incluir sus exigencias, en las deliberaciones generales de política global. Las iniciativas ciudadanas no deben adjudicarse competencias, que les correspondan a las entidades públicas elegidas.
Principios de la economía de mercado no solo en la economía industrial
Los fundamentos de la economía social de mercado, sin embargo, no están limitados solamente al campo de la economía industrial. También tienen que ser aplicados, más insistentemente en los campos de la salud, la educación o en el de la protección del medio ambiente.
Desde luego, la oferta en éstos campos no puede ser organizada, y dirigida a través de los mercados como bienes industriales y servicios. Pero, también los bienes y servicios de éstos campos, pueden ser generados descentralizadamente de acuerdo a los criterios de rendimiento y competencia. Nuestra política económica, basada en el cooperativismo, aspira a soluciones liberales y sociales profundas, también en aquellos sectores de la economía y de la sociedad, que no puedan ser dirigidos exclusivamente a través de los mercados. La realización de ésta meta presupone la iniciativa de cada individuo, y de las asociaciones, de los titulares libres, y de las organizaciones cooperativas. Nuestra política hace respetar los fundamentos de la subsidiaridad, de la autoadministración y de la autoayuda, también en la sociedad industrial, y asegura el espacio libre necesario para la iniciativa común.
En éstos 45 de historia del Instituto de Desarrollo y Crédito Cooperativo (IDECOOP), se levanta la bandera amarilla del desafío, de las formulaciones de nuevos proyectos del nacimiento de un nuevo hombre creyente, en la filosofía, en la solidaridad, en la efectividad del desarrollo. ¡Felicidades IDECOOP en ésta celebración, sabemos que hay buenas intenciones en su administración! ¡Éxitos!
2008-10-09 17:15:28