Opiniones

LA FRONTERA Y EL TRAFICO DE ILEGALES

EL TIRO RAPIDO

En su edición de antes de ayer, el Diario Libre publicó un interesante y revelador trabajo de investigación periodística que acogimos y comentamos, poniendo al descubierto la existencia de una mafia dedicada a introducir en Chile a haitianos y dominicanos como si también lo fueran, utilizando documentos falsificados. En la misma estarían implicados elementos vinculados al consulado local del gobierno vecino y a funcionarios de su departamento de Migración. En este caso, la principal implicación para el país es la de ver su imagen involucrada en un grave delito internacional como es el tráfico de personas.

El mismo matutino, en su edición de hoy, miércoles, en lo que pudiera ser la continuación de un serial de reportajes sobre el tema figura otro reportaje que nos atañe de manera mucho mas directa, en tanto pone al descubierto la vía menos tortuosa y dilatada que sigue la inmigración ilegal haitiana, que cada día traspasa en forma masiva la frágil y borrosa línea divisoria que nos separa del territorio vecino.

Bajo el sugestivo titulo de «Las Manos que abren la puerta al tráfico de haitianos», las periodistas Tania Molina y Mariela Mejía, cuyos reportajes han sido objeto de merecidos reconocimientos con anterioridad, relatan una de las diversas formas que utilizan los traficantes para llevar a cabo su ilegal comercio.

Conocidos como «poteas», y utilizando potentes motores con asientos modificados para transportar mayor número de pasajeros, transitan a toda velocidad llevando su carga de indocumentados. Las dos audaces reporteras pudieron darle seguimiento, en una acción no carente de riesgo, para poder ofrecer testimonio fehaciente y de primera mano sobre la operación clandestina.

Poco antes de llegar al cruce fronterizo custodiado por militares, la carga humana es depositada en tierra y su presencia disimulada por la maleza, mientras el «potea» que encabeza el grupo se acerca a los uniformados y conversa con ellos antes de hacer la seña que sirve de clave para indicar que hay paso franco. Aunque no se menciona de manera expresa, cabe suponer que una cantidad de dinero cambió de manos y sirvió de luz verde para completar el paso fronterizo.

No es, sin embargo, la única forma. En ocasiones basta abordar un ómnibus que hace el tránsito entre ambos territorios, donde el pago de «peaje» ya está previamente establecido y se convierte en vía franca para pasar a este lado de la isla. De al menos un caso como este, si tenemos conocimiento propio. Fiscales entrevistados por ambas periodistas involucran en el cobro del «peaje» a soldados y agentes de Migración con pocas posibilidades de obtener pruebas que tengan validez legal.

La fiscal de Montecristi, Yoanna Bejarán, consigna en el reportaje las dificultades que encuentra para lograr fallos ejemplares contra los traficantes. Según expresa las gente los ve como personas que se están buscando la vida en un negocio que consideran lícito, en tanto los jueces se muestran benevolentes al momento de sancionarlos.

Es la práctica tradicional y habitual. La que se repite a diario por decenas y hasta cientos de veces. La misma que lleva al padre Regino Martínez, con el conocimiento que dan los largos años conviviendo en la zona, a afirmar con acento donde se entremezclan la frustración y la impotencia, que los deportan en la mañana y regresan por la tarde.

Es como si en vez de una actividad ilegal formara ya parte normal de la vida de la frontera y de la idiosincrasia de sus habitantes. Mientras, para el país representa uno de los más graves problemas que afrontamos de muy delicado manejo y compleja solución.

teledebate@hotmail.com

2018-09-20 16:27:25