Opiniones

PANEL DE IMPACTO DE LIBRE COMERCIO Y GLOBALIZACION

PANEL DE IMPACTO DE LIBRE COMERCIO Y GLOBALIZACION

Dado que ésta es la última exposición del seminario sobre economía y turismo entre el Salvador y la RD en los que me han precedido habrán profundizado en los temas económicos propiamente dichos; he organizado el presente panel con un énfasis más político y social que económico y comercial; sin dejar de hacer las referencias específicas que el caso amerita.

Por eso me acompañan en el panel, además del economista Bienvenido Brito, de profesión primaria economista agrícola pero que ha ocupado cargos de amplio alcance como el de Contralor General de la República;  el ex –  embajador dominicano en El Salvador, escritor e historiador, Fernando Infante; y la Lic. en Psicología dedicada al tema de los recursos humanos, Lic. Luisa Hernández.

Permítanme introducir el panel con la frase de Sir Winston Churchill: “la guerra es algo muy serio para ser dejado en manos de los militares”. Asimismo, la globalización es algo muy serio para ser dejado al comercio. Y a los profesionales que nos dedicamos a la economía.

El libre comercio ha constituido una aspiración durante muchos años – ¿y siglos? – pero el impulso mayor lo ha recibido ahora que la ciencia y la tecnología ha brindado los recursos informáticos y de comunicación aplicable a la transportación y a las transferencias financieras.

Fueron necesarias muchas rondas de negociaciones del GATT durante casi cinco décadas para llegar a feliz término al acuerdo mundial de comercio que se formaliza en la ronda celebrada en Uruguay en la década de los 90s para reconocer, no para crear, la globalización que implica el derrumbe de las fronteras y barreras en el ámbito comercial.

Pero éste derribamiento ha sido una resultante de los avances anteriormente citados que ha permito que se conozca y compre un producto por Internet, se transporte por un expreso y se pague con tarjeta de crédito internacional.

Los Estados y los gobiernos lo que han hecho ha sido reconocer ésta realidad; y formalizarla en los acuerdos de la Ronda Uruguay que dio paso a la creación de la OMC.

Pero aunque a primera vista parezca una herejía, la liberalización mundial del comercio o el libre comercio que aspira la globalización, pactada en Uruguay, de hecho ha sido prácticamente cercenada por los acuerdos comerciales concertados entre países. 

Mas aún puesto que los acuerdos han sido concertados catalizados por razones geopolíticas que geoeconómicas.

En ellos ha estado presente la política mas que la geografía económica y la conformación territorial. El caso de Europa está determinado por las relaciones con sus excolonias. Y el DR CAFTA tiene en su interior el germen territorial, aunque selectivo por excluir naciones con las que no mantiene relaciones políticas.

En nuestra área e inspirado en ellos, se han concertado acuerdos comerciales, siendo los mas importantes en el momento el DR CAFTA y el EPA con la UE.

En el caso de la RD estos acuerdos tuvieron precedentes guiados por criterios geo territoriales.  Previo al DR CAFTA tuvimos un acuerdo comercial con Centroamérica. Y previo al EPA con la UE, concertamos un acuerdo con el Caribe isleño de colonización anglosajona. (CARICOM). Y tenemos también un acuerdo bilateral con Panamá.

La condición de Isla, fronteriza con Haití, próxima a la Cuba socialista al Oeste en circunstancias que  también estamos próximo a Puerto Rico al Este, regido por un Estado Libre Asociado a los Estado Unidos; afianza nuestro carácter isleño y nos proyecta con una imagen de isla políticamente atrapada encima del aislamiento que nos impone la geografía.

Esa condición de isla geográfica y política ha dificultado nuestro concepto de integración comercial y económica; a diferencia de Centroamérica que ha tenido experiencia, y frustraciones, desde los 50s cuando se intentó crear el Mercado Común Centroamericano siguiendo la inspiración europea.

Quizás por estas razones nuestras experiencias en tratados comerciales han dejado mucho que desear. El acuerdo comercial con Centroamérica permitió que los centroamericanos lo aprovecharan más que los dominicanos. El acuerdo con el caribe anglosajón si bien ha sido más favorable, tuvimos que tomarlo como catapulta para el acuerdo con la UE en lugar de haber negociado como un espacio más propio a nuestra idiosincrasia.

Luego del DR CAFTA el déficit comercial dominicano con Centroamérica se haya incrementado 6 veces en 4 años; aun cuando con El Salvador se ha triplicado, al igual que con los EEUU, donde se previó un déficit inicial.

En resumen, podemos afirmar que hasta ahora, y en cierto modo muy tempranamente, los acuerdos comerciales  en que se ha involucrado la RD ha tenido impactos más efectos negativos y positivos para nuestra economía tanto en torno a los acuerdos en sí como para la globalización.

Por supuesto que éste sacrificio comercial se justifica por otras ventajes, particularmente por el lado de la inversión privada extranjera y  la industria maquilera ubicada en lo que llamamos zonas francas.

Y en otros renglones, como por ejemplo, el turismo y las remesas enviadas por dominicanos que trabajan en países desarrollados puesto que pueden permitir llegar a acuerdos de servicios de mano de obra y migración.

Y muchos otros negocios de servicios que pudieran ser desarrollados en el futuro acorde con nuestras ventajas geográficas

No en vano el DR CAFTA ha sido calificado como algo más que un tratado comercial.

Por estas razones hemos de aceptar la realidad que nos imponen los acuerdos firmados, pero reconociendo que son cercenadores de libre comercio al que indefectiblemente nos encamina la globalización. Y por que si no los aceptáramos y otros países los aceptan, estaríamos peor.

Me inscribo en que lo ideal sería el libre comercio mundial, sin barreras y sin aranceles; pero parece que falta mucho para alcanzar este propósito y que no parece posible en el corto plazo, sobre todo teniendo en cuenta los intereses de las potencias económicas que hoy están en crisis.

Dentro de éste ideal, lo posible sería concertar tratados, o perfeccionar los vigentes en una dirección auténticamente de libre comercio. Y lo ideal dentro de esto posible sería que dichos tratados o acuerdos se guíen por el principio federativos, preferiblemente sobre bases geo – demo territoriales.

En este sentido, debemos celebrar que nuestros gobiernos están dando pasos acertados con la creación del Sistema de  Integración Centroamericana (SICA) instituido en el Protocolo de Tegucigalpa

En la Reunión Extraordinaria de Jefes de Estado y de Gobierno del Sistema de Integración Centroamericana en pasado 20 de Febrero se acordó entre otras disposiciones, transformar el PARLACEN y otras instancias políticas similares.

Dentro de estas instancias el PARLACEN procedió a consultar a los partidos políticos y organizó en Panamá la XVII Conferencia Centroamericana y del Caribe de Partidos Políticos; que abordó las políticas de solución a la pobreza que es en última instancia a donde debe conducir los esfuerzos por incrementar el comercio como impulsador del desarrollo.

En las conclusiones de esta Conferencia de partidos políticos de Centroamérica y RD se recordó que en la pasada reunión del SICA, los Presidentes Centroamericanos acordaron elaborar una “Hoja de Ruta Social que recoge la profunda preocupación…por el deterioro constante de las condiciones sociales y económicas en la región”.

Por esta razón presentarán  en la próxima reunión del SICA un documento que están denominando  Estipulas III: Estipulas de los Pueblos; en seguimiento a los acuerdos anteriores que incidieron en el restablecimiento de la paz en la región.

En ésta conferencia que tuvimos la oportunidad de participar, contó con la exposición del Dr. Carlos Fco. Molina del Pozo, Profesor Titular de Derecho y Catedrático de Derecho Comunitario, en su acepción  Europa como comunidad internacional, de la Universidad de Alcalá.

Sostuvo el Prof. Molina que la integración económica constituye la mejor respuesta a los desafíos que impone la globalización, y que para ello resulta imprescindible que los pueblos tomen conciencia de ello para lo cual instó a los asistentes a “salir a la calle” para predicar esta consigna.

Y consideró factible y oportuna la integración económica dentro de un espacio geográfico que puede comenzar con Centroamérica y RD, para luego extenderse en todo el Caribe llegando a incluir todas las islas que conforman las Antillas menores y mayores y finalmente México, Venezuela y Colombia; en la medida que las condiciones políticas lo vayan permitiendo.

Concluyo mi introducción al panel endosando éste enfoque del prof. Molina, como forma para integrar bajo criterios federativos el gran caribe en una gran asociación económica sustentada en el libre comercio para así,  confederados en el futuro con otros  espacios políticos, territoriales y económicos, poder alcanzar la verdadera globalización que nos impone no solo los avances científicos y tecnológicos, sino también la solidaridad entre  hombres y pueblos que merecen una vida cada vez mas digna.

2008-10-29 16:39:03