Opiniones

EL TIRO RAPIDO

EL TIRO RAPIDO



De



Mario Rivadulla

Por màs nuevos detenidos que se sumen al ya abultado nùmero de presuntos involucrados en la matanza de Paya, que estremeciò al paìs semanas atràs y motivò una serie de resonantes y polèmicas denuncias del senador banilejo del ala oficialista Wilton Guerrero, el expediente no se podrà cerrar hasta tanto no aparezcan la droga y el dinero que sirvieron de eje al sangriento suceso.  No se està hablando de cifras menores.  La cantidad en efectivo no se ha precisado pero se tiene entendido que se trata de una suma muy importante; en cambio, el alijo de estupefacientes se establece de forma reiterada en mil 200 kilos que puestos en las calles reportan muchos millones de dòlares, suficientes para haber despertado la codicia criminal de quienes planificaron y llevaron a cabo la ejecución.

Ciertamente el nùmero de apresados se ha ido incrementando en la misma medida en que se ha ampliado la acciòn policial hasta culminar con la significativa operación de inteligencia que permitiò apresar al ex teniente de la Marina de Guerra Eduard Mayobanex Rodríguez, a quien se señala como el ejecutor, o uno de ellos, de las ocho vìctimas, siete colombianos y un dominicano, que a todas luces integraban una banda de narcotraficantes de vieja trayectoria.  Pero han expresado dudas de que en el grupo de sometidos figuren los principales responsables, en tal caso los autores intelectuales en cuyas manos bien pudieran encontrarse el dinero y la droga desaparecidos, tanto el propio senador Guerrero como el abogado Vincho Castillo, Asesor del Poder Ejecutivo en materia de drogas, de amplio y experimentado conocimiento en este campo.  Muchos comparten ese criterio.

Al margen de esta percepciòn, el hecho real es que todavía a estas alturas no solo no han aparecido ni el alijo de drogas ni el dinero que parecen haberse volatilizado, sino que los cuerpos de investigación dan la impresión de que no tienen la menor pista en este sentido.  Tal se infiere de la declaraciòn emitida por la Policía Nacional,  hablando en nombre de las Fuerzas Armadas, la Direcciòn Nacional de Control de Drogas y el Departamento Nacional de Investigaciones, en que al dar cuenta de que estos organismos trabajan en la bùsqueda de ambos, se apela a la colaboración de la ciudadanìa para tratar de los dos elementos que fueron eje de la matanza.

En otro orden, llama la atención el hecho de que la frustrada fuga del ex teniente Mayobanex Rodríguez, quien segùn el propio cuerpo policial admitiò haber recibido tres millones de pesos por la encomienda criminal, se haya organizado en sus màs prolijos detalles desde la propia prisiòn por uno de los encartados bajo amenaza de darle muerte a èl y a su familia, mediante el uso de uno o màs telèfonos celulares. Vale la pena hacer insistencia en este punto.

¿Còmo es posible que en el règimen penitenciario nacional se permita que los reclusos dispongan de telèfonos celulares, mucho menos en un caso de tanta gravedad como el presente,  donde se supone que los imputados deben estar sometidos a un règimen estricto de vigilancia y control para evitar cualquier contacto con posibles còmplices en el exterior?  Permitirles ese libre acceso de comunicación es entorpecer y contaminar la investigación.  Que sepamos en los regìmenes carcelarios de otros paìses los reclusos tienen la oportunidad de hacer llamadas en determinados dìas y horas, a travès de telèfonos instalados en la propia prisiòn y sus conversaciones son debidamente controladas, tal como ocurre con la correspondencia que es sometida a la debida censura.

Hay que suponer que si la abortada evasión del ex marino, por cierto segùn su expediente,  reincidente en faltas graves pese a lo cual nunca fue dado de baja del cuerpo, se pudo preparar desde la prisiòn utilizando telèfonos celulares, esta misma vìa puede haber estado sirviendo tambièn a otros malhechores encarcelados para coordinar y ordenar todo gènero de fechorìas.  Es otra fisura màs que precisa ser corregida de inmediato en nuestro muy vulnerable règimen carcelario, que segùn estadìsticas oficiales que se acaban de dar a conocer  alberga màs de 16 mil 700 reclusos, de los cuales un 30 porciento estàn sometidos por drogas.   De esperar que se tome acciòn inmediata para poner tèrmino a esta situación tan anòmala como peligrosa y que las medidas en este sentido sean definitivas, sometidas a control y sancionados sus infractores, tanto presos como custodios que sirvan de còmplices.  Pero con la esperanza de que las normas no vuelvan a ser quebrantadas impunemente como hasta ahora, ya que no es la primera vez que se dispone el retiro de celulares de los reclusorios.

Por lo demàs, seguimos a la espera de que la droga y el dinero de Paya terminen por aparecer. Mientras esto no ocurra, el expediente estarà inconcluso y tendrà que mantenerse abierto en tanto seguirà flotando en el aire la sospecha de que en el mismo no estàn todos los que son.

2008-11-12 19:52:04