EL TIRO RAPIDO
De
Mario Rivadulla
Como sirviendo de jornada de calentamiento para el nuevo año que se pronostica como difícil con sobradas razones, estamos terminando el presente a toda máquina.
Por lo general, siempre se reclama, sobre todo de la clase política, hacer un alto en la interminable querella doméstica y partidaria en estos días tan especiales. Darle un respiro a la gente para que pueda disfrutar de los festejos navideños con la mente sacudida de los polvos, tan a menudo convertidos en lodo, del diario caminar por la vida. Pero los acontecimientos que se han sucedido de una semana a la fecha, han dado demasiada tela que cortar.
El controversial fallo de la Suprema Corte de Justicia en el caso de la Sun Land, que ha focalizado sobre el màximo tribunal todo tipo de crìticas, incluyendo desmedidos reclamos de renuncia. Los cuestionamientos de que estuvo siendo objeto la Càmara de Cuentas por la bendita regalìa navideña cuyos magistrados decidieron devolver. Los sorpresivos indultos concedidos por el Presidente Fernàndez, haciendo uso de su facultad constitucional, pero tan sorpresivos por la calidad de los favorecidos como los paros de Juan Hubieres. La papa caliente que puso en manos del mandatario un Congreso paradòjicamente dominado por su partido, al traspasarle la responsabilidad de vetar el llamado sueldo 14, aprobado sin la previa identificación de las fuentes que deben proveer los recursos para sustentarlo. Como si fuese poco, la reiterada denuncia de una de las figuras más emblemáticas de la parcela morada, Euclides Gutiérrez Féliz afirmando que en el mismo hay “mucha corrupción” y el consiguiente emplazamiento que le hace su Secretario General, Reinaldo Pared Pèrez, para que identifique a los responsables de actos dolosos. Son todos temas que motivan a la crìtica ácida y al debate.
Pero quizás el màs importante de todos por las posibles implicaciones locales que conlleva, es el acuerdo a que a todas luces ha llegado el ex capitàn Quirino Paulino con los fiscales que llevan la causa contra el apodado “Don” y su red de narcotráfico en un tribunal federal de Nueva York.
En prisiòn preventiva por más de cuatro años, es obvio que durante este tiempo las autoridades fiscales norteamericanas y la DEA no estuvieron ociosas. Por el contrario, se dedicaron a acopiar en forma paciente y minuciosa la màs amplia evidencia para, para como dicen en la jerga jurìdica, “presentar en la corte un buen caso” que garantice la condena de los implicados. Pero además, para ir ampliando las investigaciones y sumando nuevos involucrados en la causa. Al final, Quirino cayò vencido por la abrumadora evidencia en su contra, incluyendo los testimonios acusatorios de varios de sus ex compinches hasta entender que no le quedaba otra salida que negociar una sentencia menor y garantizar la seguridad de su familia a cambio de ofrecer testimonio, seguramente involucrando a capos superiores a él y descubriendo las complicidades locales que arroparon su operación.
Siempre se dijo que en la detenciòn de Quirino no estaban todos los que son. Y que en caso de ser juzgado aquì, los “peces gordos” serian dejados al margen del proceso. Ahora tendremos oportunidad de conocer hasta dónde llegará en este caso la larga mano de la Justicia Norteamericana, trabajando en coordinación con nuestras autoridades fiscales. Por lo bajo corren nombres del presente y del pasado.
De esperar que pronto se despejen dudas.
Sin restar importancia a los demás casos que antes mencionamos, nos parece que el de Quirino ofrecerà facetas ocultas, incluyendo detalles de morbosa truculencia, que, por su naturaleza, darán mucha màs agua a beber y serán seguidas con mucha mayor expectaciòn por la ciudadanìa.
Esperemos.
2008-12-29 18:19:17