Doctor Isaías Ramos.
A comienzo de la década de los 90, la población y, sobre todo, los barrios de las principales ciudades comenzaban un despertar social y especialmente una gran ilusión cuando surgió el nuevo gobierno del 1996. Muchos entendieron que comenzarían a crearse las oportunidades que por tantas décadas se les venían negando, y para sorpresa de todos, eso no sucedió. Fue todo lo contrario, en vez de dirigir al pueblo hacia un camino de progreso y desarrollo, aprovechando el salto tecnológico que se producía en todo el mundo, creando nuevas oportunidades de educación, formación, capacitación, disciplina, salud y empleo, propinaron una estocada fatal, que al día de hoy estamos cosechando los resultados.
El gobierno de ese momento se convirtió de manera sutil en el mayor pervertidor de la sociedad. A través de un programa, al cual llamaron “Programa eventual mínimo de empleo” (PEME), corrompieron la conciencia de los dirigentes de esos movimientos con dádivas y sueldos botellas. Destruyeron las mentes más brillantes de cada barrio, intensificando la marginalidad, llevándoles vicios, juegos de azar, drogas, alcohol y permitiendo implementar música con letras llena de violencia, antivalores y envilecedoras. Gobierno tras gobierno, han ignorado la problemática social de implementar una sociedad sin valores y sin principios.
Como resultados de esta política, hoy contamos con casi un millón de jóvenes sin estudio, sin formación, sin capacitación y sin trabajo. Además, los campos fueron abandonados y la producción nacional se ha tenido que auxiliar de las manos de obra extranjera, las cuales han invadido el país con una política de frontera abierta.
Definitivamente, sin esta funesta decisión del pasado de “comprar para no matar» en vez de educar, capacitar y formar ciudadanos dignos y provechosos para el desarrollo de la nación, hoy no tendríamos este presente cargado de injusticias, desigualdad y desorden, y lo único que nos quedaría sería un futuro sombrío. Hoy se nos hace urgente enfrentar esta degeneración social que nos está produciendo terribles consecuencias para cambiarla por un futuro glorioso. Es el momento de empoderarnos a favor de un proyecto de nación basado en el orden, la justicia y la igualdad de derechos y oportunidades.
Así podremos derrotar este sistema lleno de injusticias para la mayoría y privilegios para unos pocos, donde no se respeta la dignidad humana y tampoco la vida. Mientras tanto, continuarán golpeando duro al pueblo, sumergiéndolo en más miseria, ignorancia, iniquidad y falta de oportunidades. Esto ha sido a un grado tal, que muchos ya han perdido la ilusión y la esperanza de un nuevo amanecer. No obstante, para esa élite eso es un gran logro, pues, quieren cautivo a esos grupos que cada 4 años caen incautos ante el clientelismo de las necesidades inmediatas. Hasta ahora, esta partidocracia ha sabido manipular a esas masas, pues les prometen un cielo cargado de pan y circo.
Ahora las circunstancias van cambiando, y lo que ayer les resultó probablemente ya hoy no rindan su efecto. Por tanto, es el momento propicio de enfrentar a estos estafadores e ilusionistas, para desenmascararlos, en estos tiempos donde la libertad peligra ante el miedo de los buenos para enfrentar esas burlas a las masas manipuladas. Estas son las razones para que los hombres y mujeres de conciencia cívica y social salgan de su comodidad, ahora que aún se puede aportar su tiempo y recursos en apoyo de los aliados de la libertad, de los principios y valores que le dieron origen a nuestra dominicanidad.
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Roger Jose Figueroarogerjoseandujar@gmail.com