Los legisladores no pueden seguir olvidándose del campesino.
Pensión mínima y prestaciones al obrero del campo deben promoverse, ya.
Los artículos 263 y 264 del Código de Trabajo de RD, que contemplan los derechos de las trabajadoras domesticas y peones, los olvidados en RD, deben revisarse.
Pensión mínima y prestaciones al obrero debe promoverse.
El Congreso Nacional debe sancionar leyes que tiendan a darles protección a
los trabajadores del campo, que tan desprotegidos se encuentran y a su vez
ser los más vapuleados del sistema.
Por Ej. Senadoes, modifiquen el esquema de financiamiento de la seguridad social
disponiendo que, al facturar y cobrar ventas pecuarias y agrícolas, a esos
hacendados del campo, se les retenga un porcentaje o un monto fijo
predeterminado, en sustitución de los aportes personales y las
contribuciones patronales vigentes que muy pocos de ellos hacen.
Se ha demostrado que el hombre de campo no cotiza, pues todos los obreros
son ?Echa días? y no recurrentes al trabajo, pero eso debe probarse.
El obrero no es gente para el rico, ?dale romo y un chimi? y que tenga
muchos hijos para tener más mano de obra barata en el futuro, o ?traigan
haitianos y después pa? fuera con ellos?.
Las administraciones de pensiones deben moverse para captar a esos obreros y
garantizarle un poco de pensión para que no se conviertan en billeteros en
la calle después de viejos.
Según peones rurales consultados, la medida ayudará a un blanqueo de
trabajadores, quienes percibirán un cambio en cuanto a las prestaciones a
las que tienen derecho: sus aportes jubilatorios se derivarán siempre al
régimen de reparto, sin opción de ir a capitalización
Hemos venimos golpeando las puertas en los medios de prensa y los poderes
legislativos informando sobre los flagelos que son: el «salario sin reportar
del campo», como así también el TRABAJO INFANTIL, NO RESPETO a la CANTIDAD
de HORAS TRABAJADAS, SALARIOS PAUPERRIMOS y CONDICIONES de TRABAJO QUE
DISTAN MUCHO de las NORMATIVAS DE LA OIT.
Y que golpea sin piedad a una gran franja social de compatriotas.
Me llamó la atención las quejas y denuncias de muchas de ellas sobre la
voracidad de productores finqueros agropecuarios que no les interesa en lo
más mínimo pagar buenos sueldos a sus trabajadores y peones, como así
tampoco en mejorarles su calidad de vida.
De acuerdo a ello, lamentablemente las apreciaciones que hizo Don Antonio
Guzmán hace 30 años aún siguen vigentes en el campo dominicano.
También me preocupan las denuncias sobre trabajo infantil, abusos en no
respetar los horarios de trabajo, como así también el de la gran cantidad
de trabajadores en ?negro? que emplea el sector, aunque esta última
problemática es de índole nacional.
También me dieron cartas diciendo que los gremios y sindicalistas que los
representan no se preocupan por ellos y la gran mayoría se encuentra
?vendidos? a la «patronal» haciendo concesiones fraudulentas y ruinosas en
desmedro de los intereses de sus representados.
A pesar de ser el campo el más próspero y fuerte suplidor de la economía
alimentaria dominicana, me sorprendió que los salarios promedio de este
sector sean de los más bajos del país de acuerdo al Banco Central y Estadísticas.
Los legisladores no pueden seguir olvidándose del campesino.
Pensión mínima y prestaciones al obrero del campo deben promoverse.
El Congreso Nacional debe sancionar leyes que tiendan a darles protección a
los trabajadores del campo, que tan desprotegidos se encuentran y a su vez
ser los más vapuleados del sistema.
Johnny Sanchez es Contador Publico Autorizado (CPA).
2009-07-09 15:20:03