Mario Rivadulla
21,09,09
POBREZA Y CORRUPCION
El Vicepresidente de la República, doctor Rafael Albuquerque, durante una actividad efectuada el pasado viernes dijo una verdad de a puño: que la pobreza es el principal enemigo de la democracia. Su proclama está respaldada por todo el aval de su elevada investidura, pero sobre todo por la experiencia acumulada a lo largo de una extensa trayectoria pública. La misma ha estado compartida en dos escenarios muy cercanos a las clases más necesitadas. Por un lado, como Secretario de Trabajo durante nueve años consecutivos en tres gobiernos diferentes, donde concilió los conflictos obrero-patronales con tanta justeza y eficacia que durante su gestión no se registró una sola huelga laboral. Y por otro, más recientemente, en adición a sus funciones de Segundo Ejecutivo de la nación, como responsable del Programa Solidaridad que beneficia a centenares de miles de familias pobres.
El tema lo hemos abordado en diferentes ocasiones, enfatizando que una verdadera democracia representa mucho más que simplemente amparar la libertad de expresión y otros derechos esenciales, incluyendo el ejercicio del sufragio.
Una democracia para que califique de real y auténtica debe ser integral, capaz de garantizar una vida digna al ciudadano permitiéndole cubrir sus necesidades básicas, al tiempo que creando las condiciones propicias para que pueda desarrollar a plenitud todo su potencial de crecimiento personal en beneficio propio y de la sociedad. Que sea verdaderamente participativa y funcional en todos los órdenes, donde la riqueza y las oportunidades de progreso no sean privilegio de unos pocos sino posibilidad al alcance de todos. De alcanzar esa verdadera democracia, es la pobreza el principal obstáculo y superarlo, la mayor prioridad.
En nuestro caso, donde se calcula que hay no menos de un cuarenta por ciento de ciudadanos arañando la línea de la pobreza o por debajo de ella, ese reto de torna cada vez más apremiante en la medida en que la crisis financiera internacional se va reflejando a lo interior de nuestra economía, incrementando la cantidad de desempleados que en su gran mayoría pasan a la condición de marginados. Una situación que se agrava además, por la creciente corrupción, precisamente uno de los factores más incidentes de la pobreza que ha ido manifestándose en todos los estratos de nuestra sociedad, cuando la misma se ve coronada por la impunidad.
Ciertamente como expresa el doctor Albuquerque, el modelo neo liberal que viene de muy lejos y nos fue impuesto en su reciente versión corregida y aumentada que mereció del Papa Juan Pablo II el duro calificativo de ?capitalismo salvaje?, colapsó tanto desde el punto de vista social como financiero, como ya antes fracasó el marxista autoritario implantado a sangre y fuego como ilusoria panacea en la Unión Soviética y países satélites. Ambas frustrantes experiencias demandan su relevo por un esquema que sea económicamente eficiente pero también socialmente justo;que garantice el bien común pero sin privar al ciudadano de sus derechos fundamentales y su libre iniciativa; donde recuperemos los valores esenciales que hemos ido dejando en el camino y en que la ley, corriendo pareja para todos, se imponga como norma de conducta sin que las violaciones a la misma, queden sin sanción.
TELEDEBATE. Telefuturo, Canal 23. ?teledebate(a)hotmail.com?
2009-09-22 16:28:02