Mario Rivadulla
Miércoles 23,09,09
Bien hizo la Asamblea Revisora en derrotar en forma decisiva la propuesta de agregar a la palabra información, refiriéndose al ejercicio de la libre expresión y la libertad de prensa, el término, de ?veraz?. Al hacerlo disipó dudas sobre una posible intención oculta de poner trabas a esos derechos que son pilares fundamentales de todo sistema democrático y base de los demás derechos ciudadanos y libertades civiles. Pero garantizó además, las que han sido conquistas obtenidas con posterioridad a la caída del ominoso régimen trujillista, que han prevalecido con muy contadísimos episodios de excepción enfrentados en cada ocasión con gran firmeza por los diferentes sectores ciudadanos y ha sido exhibido con orgullo ante el resto del Continente, donde no pocos países a lo largo de su historia y áun al presente, no pueden disfrutar al menos a plenitud de esos preciados derechos democráticos.
El autor de la propuesta había sido el diputado Pelegrín Castillo, de quien en numerosas ocasiones hemos exaltado su seriedad legislativa que lo ha llevado por cuarta vez a ocupar una curul en la Cámara de Diputados, su gran vocación de trabajo y la presentación de varios proyectos de gran interés nacional. Confesamos que conociéndolo y sabiendo de su profundo apego a la institucionalidad democrática, nos sorprendió su admisión de ser el promovente de la idea.
De sus buenas intenciones no dudamos. El mismo asumió públicamente los motivos que lo inspiraron aún después de calibrar el gran rechazo que generó su planteamiento. Su argumento fue en síntesis que el ejercicio sin regulación de la libertad de expresión y la prensa libre había puesto en riesgo la democracia en varias ocasiones. Es posible. Pero quizás olvidó que en todo caso la experiencia ha demostrado en cambio, que las limitaciones y condicionamientos a ambos ha demostrado ser un peligro mucho mayor y ha empedrado el camino para sustituir la democracia por regímenes de fuerza. No es por gusto que la primera medida que adoptan éstos es la suspensión o supresión de los mismos y el establecimiento de la censura oficial. Los ejemplos sobran y el propio licenciado Castillo los conoce porque en más de una ocasión él mismo los ha denunciado como es el caso de Cuba y ahora mismo, las medidas coercitivas y de presión que están adoptando los gobiernos de Venezuela, Ecuador y Bolivia.
Por otra parte, la libertad de expresión, consagrada en la Carta de Derechos Humanos de las Naciones Unidas de la que somos signatarios, y el desempeño de los medios de comunicación poseen un marco jurídico bien definido en la ley 6152 que los regula. Esa legislación ampara no solo ambos derechos sino también brinda amparo legal a toda persona, funcionario público, entidad, organizaciones y organismos que se sientan injustamente agraviados o calumniados a exigir reparación, rectificación pública e indemnización inclusive. En la práctica ha demostrado funcionar y en más de una ocasión, el o responsables de tales acciones han sido penalizados.
Por demás, si se quiere apreciar hasta dónde pudiera tener alcance la vigencia de esas cinco letras ?veraz?, afortunadamente rechazadas por una gran mayoría, basta con pasar la vista a la punzante columna Ante Meridiano de hoy en el Diario Libre, que firma su talentosa Subdirectora, Inés Aizpún.
Porque aunque pueda lucir un tanto exagerado, es bueno recordar que lo que viene, va y que del lado del periodismo no faltarían quienes haciendo uso de su ingenio le sirvieran la misma ración de aceite de higuereta a los congresistas si éstos hubiesen aprobado la modificación. Por suerte han actuado con sensatez y decidido con buen juicio que lo mejor en esta delicada materia es dejarlo todo como está.
TELEDEBATE. Telefuturo. Canal 23. ?teledebate(a)hotmail.com?
2009-09-25 20:14:59