POR ENRIQUE ALBERTO RAMÍREZ
28 DE SEP 2009 12:00 AM
Cada día surge una nueva página para la historia de la República Dominicana, sobre todo de nuestra leyenda más reciente, digo esto, a propósito de revelaciones que pocos dominicanos sabíamos o que quienes las conocíamos nunca las habíamos revelado, por ejemplo, se puede decir que en algún momento Joaquín Balaguer quiso que el doctor José Francisco Peña Gómez fuera el presidente de la República Dominicana.
Sobre la contienda electoral del 1994, debemos recordar que fue salpicada por una campaña sucia de tal dimensión que agrió las relaciones y fanatizó a los dirigentes de los partidos PRSC y PRD, que se disputaban la hegemonía de ese momento de nuestra historia, ya que el PLD reservaba la tercera posición.
Al concluir el proceso donde la Junta Central Electoral dio el triunfo al Partido Reformista y al entonces presidente Balaguer, el doctor Peña Gómez y el PRD elevaron sus voces en protesta y demostraron que el proceso había sido viciado y amañado, lo que sumió al país en una tiniebla política que pudo desencadenar en un baño de sangre, pero que, gracias al desprendimiento de nuestros líderes de aquella época, se evitó, producto de una negociación patriótica que debía otorgarle dos años de mandato al doctor Balaguer y dos años al doctor José Francisco Peña Gómez, pero que este último rechazó, negociando dos años para Balaguer, no reelección y nuevas elecciones, pero el habilidoso Balaguer aprovechaba la mayoría congresual para aprobar que para ganar las elecciones había que sacar el 50% más un voto.
Pasados estos dos últimos años del mandato el doctor Joaquín Balaguer, respetuoso de ese pacto, decide que su partido postule al empresario Jacinto Peynado, mientras que el PLD, debido a la avanzada edad del profesor Juan Bosch, postula al doctor Leonel Fernández y el PRD repite con el doctor José Francisco Peña Gómez, quien esta vez decide llevar como compañero de boleta al licenciado Fernando Álvarez Bogaert, quien había renunciado del PRSC.
El PRD y José Francisco Peña Gómez, quienes fueron claramente vencedores de esa primera vuelta electoral, no lograron alcanzar el porcentaje establecido para ganar el poder, quedando el PLD con el doctor Leonel Fernández en el segundo lugar y descalificado el Partido Reformista, por lo que el doctor Joaquín Balaguer decide apoyar al doctor José Francisco Peña Gómez, condicionándole al líder perredeísta, tras conocer que el estado de salud de Peña le impediría gobernar por cuatro años, que sustituyera al economista Fernando Álvarez Bogaert, a quien no quería ver gobernar ni en sueños, enviándole una terna de sustitutos, a través del emisario ingeniero Juan Ulises (Wiche) García Saleta.
Este trío estaba integrado por el agrónomo Hipólito Mejía Domínguez, la doctora Milagros Ortiz Bosch y/o al empresario José Antonio Najri.
Pero la lealtad de Peña Gómez y su gran corazón, que en ocasiones lo hacía un hombre sobradamente emotivo, hizo que devolviera hacia el vetusto caudillo la negativa, desoyendo aún a muchos analistas y altos dirigentes de su propio partido que le imploraban el cambio en la boleta.
Así que ya no hubo de qué hablar y el presidente Balaguer decidió apoyar la boleta morada encabezada por Leonel Fernández y Jaime David Fernández Mirabal .
Enrique Alberto Ramírez es periodista
2009-09-29 14:18:07