Opiniones

EL TIRO RAPIDO

Mario Rivadulla

Lunes 28,09,09

OPORTUNO Y A SU HORA

Contrariamente a quienes se lo reprochan, creo fue acertado que el gobierno dominicano no hiciera el menor intento de pedir a la jerarquía eclesiástica que sacara del país al controversial, protagónico y obsesivo padre Christopher Hartley, durante el tiempo que estuvo aquí, por más que amparándose en su alegada defensa de los braceros haitianos, cometió toda una serie de excesos dentro y fuera de la comunidad de Los Llanos, donde generó situaciones de extrema tensión entre aquellos y los dominicanos.

Que fuera en cambio la propia Iglesia la que decidiera su extrañamiento, por no obstante la tradicional discreción conque la clerecía católica maneja estas situaciones, haya debido admitir en más de una oportunidad las graves faltas cometidas en el ejercicio de su ministerio, de manera particular contra su superior jerárquico, el obispo de San Pedro de Macorís. Al hacerlo echa por tierra las distintas fabuladas versiones a que el propio sacerdote español ha apelado para pretender dotar de cierto aire heroico su salida, expulsión más bien, del pais desde alegar pretendidas amenazas de muerte hasta asegurar que la misma obedeció a la presión de grupos vinculados al sector azucarero.

Con ello, el locuaz Hartley ha pretendido arropar las reales razones por las que ha ido a dar con su sotana y ministerio a la distante Etiopía. Es comprensible. La arquidiócesis de Nueva York, de donde procedía, no lo quiso de regreso. Tampoco le dio acogida el obispo de Sevilla. Al hombre le acompaña su fama de díscolo y enredador.

Oportuno y a su hora en cambio, cuando ya ha sido alejado del país por la propia Iglesia. la queja elevada por la Cancillería Dominicana, a través de nuestro embajador en España, ante el Arzobispo Braulio Rodríguez Plaza sobre la sostenida campaña en el extranjero, principalmente Europa, del padre Hartley en contra de República Dominicana, su industria azucarera y sector turístico. Y el reclamo de que interponga su autoridad y buenos oficios para que ponga fin a la misma. El mensaje de la Cancillería va acompañado de una gran dosis de razón.

La campaña de Hartley rebasa con mucho los límites de alguien sincera y humanitariamente comprometido con la condición de marginalidad de braceros venidos del otro lado de la isla cuya pobreza, oportuno sea recordarlo, no resulta superior a la que padece una buena parte de los propios dominicanos y que en todo caso resulta inferior a la extrema miseria prevaleciente en su propia tierra que los impulsó a cruzar la frontera en busca de mejores horizontes que a fin de cuentas han encontrado aquí. Nadie los obliga a venir, nada los obliga a marcharse y desde este lado contribuyen en gran medida al precario sostenimiento del otro. Esa cruzada refleja odio y resentimiento contra la República Dominicana como nación y como pueblo, en una feroz y obcecada misión de descrédito desarrollada a base de falacias, medias verdades y una mezquina ansia de revancha. No parece ser precisamente la norma de conducta que se supone en un ministro religioso, seguida y dejada como ejemplo de vida por la madre Teresa, de quien presuntuosamente dice ser discípulo.

Queda por ver ahora la acogida y tratamiento que la Iglesia concederá a su tan cuestionable comportamiento. A este brutal, insidioso y vengativo montaje de quien retribuye con tanta ingratitud y bajeza la acogida que le dio el país durante los siete años de su conflictiva estancia y desempeño en los que sembró más ciñaza que armonía y dejó como balance muchas más espinas que rosas. La misma cizaña y carga de espinas que ahora va regando por el mundo en contra de la imagen y los intereses de la nación dominicana con una enfermiza dedicación merecedora de mejores causas si en su corazón y su mente el rencor que le brota por todos los poros ha dejado resquicio suficiente para darles acogida.

TELEDEBATE. Telefuturo. Canal 23. ?teledebate(a)hotmail.com?

2009-09-29 16:19:39