Mario Rivadulla
Martes 29,09,09
REFUGIO DE CRIMINALES
La Dirección Nacional de Control de Drogas se acaba de anotar otro importante logro con el arresto de Luis Santacruz Echeverri, alias Lucho, a quien se señala como medio hermano de José Santacruz Londoño, quien fuera uno de los principales jefes del Cartel de Cali que conjuntamente con el de Medellín, liderado por el no menos siniestro Pablo Escobar Gaviria, llenaron toda una larga y tenebrosa etapa en la historia de Colombia. A Santacruz Echeverri se le atribuye haber fungido como representante en el país de los restos de dicha agrupación criminal. Las autoridades señalan a Santacruz Echeverri como responsable de recibir los envíos aéreos de cocaína tanto en el Sur como en el Nordeste. El mismo fue enviado de inmediato, bajo estricta vigilancia, a los Estados Unidos donde se le reclama por tráfico de drogas hacia su territorio.
Hay que reconocer y saludar que desde que el recién y merecidamente ascendido a mayor general Rosado Mateo fue colocado al frente del organismo antidrogas, escasas semanas atrás, se le han venido asestando fuertes golpes a esta actividad criminal, tanto a nivel macro como micro. Los operativos masivos realizados en el ámbito nacional cerrando numerosos puntos de venta y arrestando a centenares de distribuidores tanto como el desmantelamiento de la red que operaba en el país el elusivo capo boricua Figueroa Agosto, son testimonio elocuente de que el hombre y su equipo están haciendo el trabajo. A lo anterior debe sumarse la detención de varios extranjeros, fuertemente vinculados al negocio de los estupefacientes, reclamados por las autoridades de sus respectivos países y activamente buscados por la INTERPOL. Sin dudas, es evidencia, como antes señalamos, de una firme voluntad orientada a poner cara a la criminalidad principalmente ligada al narcotráfico que, por desidia, indiferencia e imprevisión cuando no complicidad, ha ido creciendo como la clásica bola de nieve y hoy nos tiene fuertemente aprisionado entre sus tentáculos.
Estos logros, sin embargo, obligan a una segunda lectura. A ver la otra cara del escenario y es la fragilidad de nuestras fronteras. La forma casi impune en que, bien cierto que por carencia de recursos más que de deseo, el espacio aéreo es violado a diario y hace llover sobre nuestras cabezas cantidades ingentes de drogas prohibidas. O como, a despecho del empeño que puedan desplegar las escasas naves patrulleras conque contamos, rápidas embarcaciones al servicio del narcotráfico internacional dejan en nuestras aguas territoriales su venenosa carga. O a través de la frontera por donde junto a ilegales y mercaderías, penetran armas y estupefacientes. Es aquella otra cara de la moneda que pone de relieve el fácil acceso que permite a mafiosos extranjeros de alta peligrosidad encontrar cómodo y por lo general seguro refugio en el país. Jefes de pandillas de asesinos como el de la Camorra napolitana, narcotraficantes como los varios que han sido deportados, sicarios que ejecutan sus víctimas por encargo y contrato, estafadores a gran escala, ladrones de bancos, atracadores, contrabandistas, traficantes de mujeres y niños, lavadores de dinero sucio, en fin la más variada gama de exponentes del crimen organizado que en muchos casos continúan dirigiendo sus sucios negocios desde aquí.
¿Cómo entran? ¿De qué mecanismos de engaño y complicidad se valen? ¿Con qué facilidad pueden obtener una, dos y hasta varias cédulas falsas para arropar su verdadera identidad criminal? ¿Quiénes les sirven de garantes y cómplices locales? ¿Cómo puede pasar desapercibida su presencia entre nosotros cuando realizan grandes inversiones o llevan una ostentosa existencia de lujo y disipación sin que puedan explicar la fuente de recursos para financiar ni las unas ni la otra?
Son interrogantes que ponen de manifiesto la vulnerabilidad de nuestras fronteras, la carencia y deficiencia de mecanismos de control para evitar el ingreso al país de elementos indeseables, antisociales y mafiosos para los cuales al parecer hemos estado siendo por mucho tiempo una especie de seguro y paradísiaco refugio que no contribuye precisamente ni a la paz interna ni a la imagen externa de nuestra sociedad.
TELEDEBATE. Telefuturo. Canal 23. ?teledebate(a)hotmail.com?
2009-09-30 17:46:33