(FIN)
?Política de alta Escuela?
Jorge Gómez Barata
Quien quiera creer que el Concierto Paz Sin Fronteras realizado en La Habana bajo los auspicios de Juanes y sus amigos, con la aquiescencia del gobierno y el beneplácito de las autoridades culturales cubanas fue un espectáculo químicamente puro e incontaminado por sustancias políticas, que lo crea; por mí parte prefiero atenerme a la frase hecha que, por cierto, aprendí de Fidel Castro quien la utilizó en la Historia me Absolverá: ?De te fabula narratur??
En honor a la verdad, todavía me pregunto por el raro poder de persuasión que ha de haberse movilizado y por los argumentos empleados para promover la idea de un concierto ?Paz sin fronteras? en Cuba donde además de no haber fronteras, tampoco hay guerra.
El primer Concierto por la Paz protagonizado por Juanes tuvo lugar el 16 de marzo del 2008 en el puente internacional Simón Bolívar, que une a Colombia con Venezuela, cosa que tiene sentido porque se trata de una frontera altamente conflictiva, por momentos letal.
En Colombia, patria de Juanes, desde hace sesenta años se libra una guerra interna que ha enfrentado a sucesivos gobiernos con las guerrillas. La evolución de esa lucha ha ocasionado decenas de miles de muertos, enlutado a la Nación, propiciado la injerencia norteamericana y, recientemente, ha servido de plataforma para agresiones y provocaciones contra Venezuela y Ecuador. En ese lugar y en ese contexto el llamado a la paz del joven artista tiene sentido.
Se conoce que en torno a Cuba, más que en Cuba misma, existe una situación política conflictiva, derivada sobre todo de la desmesurada, pertinaz y dilatada agresividad de Estados Unidos, diez de cuyas administraciones han sostenido un implacable bloqueo contra la Isla. Si bien esa actitud tiene componentes militares de los cuales los anteriores gobiernos de ese país han hecho ostentación y que de modo abusivo y criminal se manifestaron en eventos como la invasión por bahía de Cochinos, la Crisis de los Misiles, las acciones de sabotaje y el apoyo a la contrarrevolución armada, las provocaciones en torno a la base naval de Guantánamo, ocasionando enormes sufrimientos al pueblo cubano; no se conoce una sola replica armada por parte de la isla, que sin poner la otra mejilla, ha resistido sin dejarse provocar. Tal vez, tratándose de Cuba, abogar por la paz sería más pertinente en Washington.
Cuba no está en guerra ni siquiera con la comunidad cubana asentada en Miami y otras ciudades norteamericanas, respecto a los cuales, desde hace décadas se realizan esfuerzos de avenencia y acercamiento con resultados exitosos como son los viajes familiares, el retorno de ciertas categorías de emigrados, las Conferencias la Nación y la Emigración, los seminarios sobre Democracia Participativa, los intercambios académicos y culturales y decenas de otros eventos.
Cuba no sólo no está en guerra con sus ciudadanos radicados en Estados Unidos y otros países, sino que desde 1978 cuando, como resultado de los encuentros con la Comunidad Cubana en el Exterior se avanzó hacía la apertura y la normalización de las relaciones familiares y de todo tipo, el gobierno, descartó la idea de ?diálogos? considerando que no se trata de ?partes en conflicto? sino de relaciones entre nacionales del mismo país, las cuales no tienen carácter antagónico.
Contra esos procesos y contra ese espíritu y para frustrar tales esfuerzos, han actuado sucesivas administraciones norteamericanas y las organizaciones contrarrevolucionarias, más recientemente Reagan, Bush que pusieron en el aire las radio y televisión Martí, protegieron a los criminales que derribaron en pleno vuelo a un avión cubano de pasajeros, organizaron atentados contra instalaciones hoteleras en La Habana, limitaron las visitas familiares y los intercambios de todo tipo incluso nombraron un procónsul o gobernador colonial para facilitar el derrocamiento del gobierno cubano.
El hecho de que, a pesar de estas realidades, se haya accedido al deseo del joven artista colombiano que clama por la paz en su país y de sus amigos que lo apoyan, habla a favor de la capacidad de las autoridades, los dirigentes de la cultura y los artistas cubanos para actuar con altura, caballerosidad y elegancia, reconociendo que, cuando se actúa de buena fe como hicieron Juanes, Olga Tañón, Miguel Bosé; así como también Silvio Rodríguez, Amaury Pérez, Van-Van y otros, es posible deponer objeciones circunstanciales.
Nadie debe engañarse. Aunque de excelencia artística, el evento en La Habana fue de naturaleza política, sólo que de una política diferente, tan diferente que no está al alcance de la comprensión y de la práctica de criaturas primitivas que se expresan rompiendo discos a martillazos y profiriendo amenazas e insultos.
Hasta donde como ciudadano me concierne, no tengo reparos en reconocer que Juanes hizo política en La Habana, como también la hicieron Olga y Silvio y sobre todo la hicieron el millón de cubanos que no necesitaron carteles ni consignas, no tuvieron que emplear frases ni insultos para propinarles a los enemigos del diálogo y del acercamiento una derrota histórica.
Siempre que venga de la mano de la cultura, se realice con versos, palabras e ideas y no con balas ni ofensas, proponga la paz y se haga de buena fe: ¡Bienvenida sea la política! que, dicho sea de paso, también es el arte de elaborar consensos y sanar heridas.
Lo que en realidad viene llegando es el día en que todos cantemos las mismas canciones. ?Amarse ? sentenció el poeta ? no es mirarse unos a otros, sino mirar en la misma dirección?.
2009-10-07 15:00:46