Por : Bernardo Candelier
La república Dominicana arrastra una deuda social del tamaño del Monte Everest, y hace tiempo que decimos que los dominicanos esperamos nos sea saldada, o por lo menos que comiencen – los gobiernos – a darnos unos adelantos sustanciales – más inversiones en educación, salud, habitación, empleos, etc,etc.- para amortiguar un poco la angustia y la desesperanza del pueblo dominicano.
Son muchas las consignas de campaña, buenas para el marketing, para vender la ensalada, en un pais donde estamos acostumbrados a celebrar hasta nuestros funerales, o a reirnos hasta de nuestra situación económica. Esto no quiere decir que no sufrimos, más bien tratamos de retardar nuestro sufrimiento, como aquel que recibe una carta y no la abre porque sabe que es una factura y prefiere dejar ese trago amargo para el otro dia, o, simplemente la tira a la basura. Nosotros arrastramos décadas de sufrimiento, de insalubridad, de desorden fiscal, de malversación de los fondos del estado, de carencia en el sistema educativo, en salud,en el area de la habitación, en el gasto social, en todo. Diríamos que estamos casi al borde del precipicio y que nos empuja cada año un poquito más el valor agregado de la delincuencia y el narcotráfico; que disloca no solamente la economía y las instituciones del estado a las cuales infiltra progresivamente, sinó también que degenera y tergiversa el desarrollo sano de las nuevas generaciones que representan los jóvenes.
La consigna »E pa lante que vamos no ha dejado de ser una consigna, una burla más de Leonel y sus acólitos que subieron al podium y que desde allá arriba se rien de la manera más insensible de las masas que no tienen trabajo y que como el cangrejo más bien van hacia atrás, mientras un grupito se come el pastel y cada cuatro años hace todos los ademanes posibles por eternizarse en el poder invirtiendo cuantiosos recursos provenientes del estado.
El pueblo Dominicano espera que llegue su papá, pero un papá serio, que ponga orden de verdad en la economía. Que venga con mano dura, pero para resolver, o al menos, poner en marcha un plan quinquenal donde se laven todos los trapos sucios. Un plan de desarrollo que incluya una mejor administración e inversión en el sistema de salud y en todas aquellas zonas marginadas por el estado. Las riquezas se pueden redistribuir de una manera más seria donde el dinero que se invierte de manera poco seria en campaña – se calculan 44,000 millones de peso en gasto de campaña de Leonel en las elecciones pasadas- podrian invertirse en educación, en salud o en el area de la habitación. Hay muchos sectores o areas de la población que esperan que vayamos pa’ lante.
Yo prefiero la consigna de la mano dura, pero no como lo han querido interpretar algunos sectores interesados, sinó con su verdadero significado, que es el de romper los esquemas e imponer las reglas de honestidad como único factor de cambio, donde el que coje lo ajeno vaya a la cárcel y donde el estado dominicano se organize en función de servir al pueblo y no a una ínfima parte del conglomerado.
Al sistema educativo Dominicano hay que entrarle con mano dura. Al narcotráfico hay que darle un golpe seco y deportarlo. A nuestras instituciones hay que entrarle con mano dura para sanearlas y administrarlas de manera resposable y diáfana.
Vayamos pa’ lante pero de manera responsable, sin corrupción y guiados por postulados serios y transparentes. Mientras tanto esperemos que llegue el verdadero papá, con mano dura para que comience a hacerle frente, con seriedad, a todos estos problemas que enfrenta la sociedad dominicana.
2009-10-08 17:38:34