Por Santiago Campo Gutierrez
Con la destitución del comisionado de Cultura Luis Alvarez y la designación del dramaturgo Carlos Humberto Sánchez el presidente Leonel Fernández ?corta por lo sano? el problema que se le presentó desde el día en que nombró al primero.
Así, de un plumazo, el gobernante resuelve las diferencias entre Alvarez y el poderoso secretario de Cultura Rafael Lantigua, a quien el primero acusó de haber negado los fondos necesarios para que se llevara a cabo la Cuarta Feria Dominicana del Libro en Nueva York.
Con la designación de Sánchez, Leonel resuelve no sólo el ?problema? entre Lantigua y Alvarez, sino que satisface un reclamo de la militancia peledeísta que deseaba el puesto para uno de los suyos, ya que Sánchez es un viejo cuadro del Partido de la Liberación Dominicana.
En todo caso, la destitución de Alvarez era esperada no desde ahora, sino desde el mismo día en que empezó a tener contradicciones con su antecesor, Franklyn Gutiérrez, quien al dejar la posición pudo haber negociado que fueran inamovibles los empleados que le fueron afectos durante el tiempo en que dirigió el Comisionado de Cultura.
De acuerdo a los archivos, desde hace un año, dos de estos empleados, entre ellos Luis Martínez, quien era el contable, empezaron a pelearse con Alvarez, hasta el punto de que sus discordancias se hicieron publicas y finalmente ambos se alejaron antes de pregonar que Alvarez era un incapaz. (Lo mismo que hace unas semanas dijo la Secretaría de Cultura).
Algunos analistas decían que el problema grande no eran los empleados, sino Gutiérrez, por el cariño que le había tomado a la institución.
Recordaban que Gutiérrez y Lantigua son bastante amigos y cuando el primero dirigía el Comisionado, la Secretaría de Cultura le proporcionaba los recursos necesarios para que llevase cabo las actividades que se le ocurriesen.
(De hecho el nombre de Comisionado de Cultura lo inventó Gutiérrez, pues la dependencia se llamaba Casa de la Cultura Dominicana, nombre que también le puso Gutiérrez cuando la fundó durante el gobierno del ex presidente Salvador Jorge Blanco en el año 1984, por lo que tal vez el ensayista, ganador de muchos premios, entiende que el Comisionado es su obra). Simple.
No obstante, Alvarez, quien también es profesor universitario e historiador, quiso mostrar una posición alejada del control de Gutiérrez, a pesar de que un par de empleados mantenían a Gutiérrez informado de todo lo que se movía en la dependencia gubernamental.
(Claro, Franklyn, se había granjeado el respeto y la admiración de sus trabajadores, no sólo por su capacidad, sino por su efectividad, ya que pagaba pronto y pagaba bien.Y no es que hubiera de por medio un problema de mezquindad).
Alvarez, que al parecer es extremadamente orgulloso y escéptico, decidió pelear a capa y espada por hacer suyo algo que había encontrado ahí, sólo con el respaldo de varios izquierdistas de escaso poder y nombre, pero con la oposición de Gutiérrez y de su amigo Lantigua, y la indiferencia de la seccional del PLD que apostaba a un desenlace que favoreciera a su dirigencia.
Con este cuadro, Alvarez se obstinó en permanecer en el puesto y en organizar una feria, contando sólo con el romanticismo de un par de poetas y pintores que trabajaban practicamente como voluntarios para que el evento se llevara a cabo, ya que la Secretaría de Cultura lo había golpeado por donde más dolía: los empleados llegaron a durar tres meses sin cobrar.
Pero Alvarez no pensó que Lantigua se cansaría del juego y decidiría parar, aunque la decisión final estaría en manos de Leonel, quien, en todo caso, es gran amigo del funcionario, y rompería la soga por la parte blanda, pero buscando la ventaja que siempre buscan políticos tan avezados como el Gobernante. Carlos Humberto Sánchez Sánchez, el nuevo Comisionado de Cultura, hasta hace poco vice cónsul en Boston, gestor cultural con experiencia en teatro, cine y literatura, al parecer no obedecerá a los planes de Gutiérrez, sino a los del PLD, que es que lo que a fin de cuentas conviene a los proyectos del presidente Fernández. Es decir, ni Franklyn ni Alvarez, el control es de Leonel.
Bobby Fisher no habría jugado mejor.
2009-10-27 17:46:17