Mario Rivadulla
Viernes 6,11,09
SEGURIDAD ECONOMICA Y SEGURIDAD PUBLICA
Nuestro colega Freddy Sandoval, periodista de prolongada experiencia que forma parte del equipo de comunicadores que cada mañana hacemos en Fiesta 105 FM el matutino ?En Primera Fila?, expresaba su extrañeza de que al asistir a la inauguración de la Segunda Reunión de Ministros en Materia de Seguridad Pública de las Américas, conocido como MISPA II, que dio inicio el miércoles en nuestra capital, la primera exposición que provocó mayor repercusión y eco versó sobre Seguridad Económica.
Sin embargo, se justifica. La experiencia acumulada en sus respectivos países por los Ministros que debaten el tema de la Seguridad Pública, evidencia que ésta se encuentra íntimamente relacionada con los niveles de riqueza y pobreza de la gente. En las sociedades en que la mayoría de los ciudadanos dispone de una calidad de vida aceptable, los porcentajes de criminalidad tienden a disminuir. Ocurre lo contrario, en cambio, en aquellas otras en que grandes contingentes de población malviven en condiciones de baja o extrema marginalidad. La prosperidad es enemiga de la delincuencia: la miseria, su mejor aliada.
En buena medida es nuestro caso. El propio Secretario de Interior y Policía, Franklin Almeida Rancier a quien tocó pronunciar el discurso de bienvenida a los participantes al encuentro, recordó que en República Dominicana, hay un estimado de 3 millones 600 mil habitantes, más de la tercera parte de la población, que en números redondos alcanza a 9 millones y medio, que viven en estado de pobreza. Vale destacar que una buena proporción de esos 3 millones 600 mil, se encuentran situados en la frontera de miseria extrema. Conveniente recordar que no es la primera ocasión en que el funcionario se refiere al tema y sostiene la estrecha relación que asocia la marginalidad con la criminalidad.
Almeida Rancier apuntó igualmente que los Estados deben garantizar a sus ciudadanos el pleno ejercicio de sus derechos. Estos no se limitan solo a la facultad de pensar, expresarse y actuar libremente siempre dentro de los límites de la ley. Comprenden también la garantía de la educación, la salud, el trabajo remunerado, la vivienda, la recreación y la protección en la vejez. Son por cierto, derechos consignados en la Carta de las Naciones Unidas, suscrita por todos los países representados en el organismo hace ya casi siete décadas.
Cuando importantes núcleos de población ven ignorados esos derechos y son condenados a vivir sumidos en abyecta pobreza y absoluta desesperanza, la delincuencia en todas sus formas encuentra terreno fértil para prosperar y el crimen organizado sumar todo género de complicidades. Esto así, sobre todo, cuando como en el caso del narcotráfico se dispone de cantidades ingentes de recursos financieros para envilecer conciencias, comprar impunidad y contaminar todo el tejido social.
La falta de seguridad económica explica en gran medida la falta de seguridad pública. De ello podemos dar fe y servir de ejemplo vivo. Amargo tener que reconocerlo, pero primer paso indispensable para intentar ponerle remedio.
TELEDEBATE. Telefuturo, Canal 23. ?teledebate(a)hotmail.com?.
2009-11-06 15:03:38