Mario Rivadulla
Viernes 11,12,09
Durante su participación en el Almuerzo Semanal del Grupo de Comunicación Corripio, el Representante en el país del Banco Mundial, entre distintos señalamientos que hizo sobre temas de gran interés nacional, dijo que la educación es esencial para el desarrollo.
Ciertamente sus palabras carecen de novedad por cuanto es algo más que sabido y comentado de manera reiterada desde distintos espacios de comunicación, incluyendo nuestro Teledebate. Pero ello no le resta significación, sino todo lo contrario apuntala esta realidad por más que conocida.
Vale repetir la frase porque en ella se encierra gran parte de la clave para impulsar la nación por derroteros de progreso, base indispensable para promover el bienestar. La educación es esencial para el desarrollo.
Por más riquezas físicas y materiales que acumule una sociedad y por mayores que resulten los avances tecnológicos, siempre el ser humano seguirá siendo el recurso más importante. Pero no un ser humano cualquiera sino uno debidamente capacitado para superar éxitosamente los retos de la cotidianidad como para superar el desafío que impone el crecimiento.
Lamentablemente nuestro país no dispone de esos recursos humanos calificados, un proceso de formación integral que debe comenzar por abajo, desde que se inicia el proceso de enseñanza y capacitación en los años más tempranos de la existencia.
La escuela dominicana es insuficiente y deficiente. No solo no tenemos el número de aulas requerido sino que muchas de ellas carecen de los medios y condiciones más elementales para impartir una enseñanza de calidad. Con escasa vocación y bajísimo nivel de preparación de una gran parte del profesorado. Un sistema docente informativo.concebido como un simple ejercicio de memorización. Nada de iniciativa, de lógica, de enseñar a los alumnos a razonar para resolver situaciones no previstas en los libros. A pensar con el cerebro y no con la memoria. Tampoco dedicamos a educar, la cantidad de recursos que demanda un sistema de enseñanza moderno y de alto nivel académico. Ausencia de principios y valores indispensables para la forja de ciudadanos socialmente responsables y útiles.
Las pruebas abundan en cada ocasión en que nos someten a mediciones comparativas con otros países del área, donde por lo general, con ventaja sobre el resto, ganamos el cuestionable privilegio de quedar a la zaga donde ya ni nos molestamos en sentir vergüenza, cuando más buscando excusas en vez de causas hasta la próxima medición en que repetimos los mismos resultados.
Desarrollo, progreso, bienestar, son palabras todas muy inspiradoras y atrayentes. Simples postulados sin embargo, si no acabamos de entender que con los actuales niveles de educación no pasarán de ser únicamente retórica y asumimos el compromiso colectivo, despolitizado, de elevar la calidad de la enseñanza como proyecto básico de nación para echar los cimientos de la prosperidad que todos aspiramos a disfrutar.
TELEDEBATE. Telefuturo. Canal 23. ?teledebate(a)hotmail.com?
2009-12-14 15:22:19