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BRUSELAS, 23 mar (Xinhua) -- La Unión Europea (UE) está sometida a una presión creciente desde Washington para prohibir las importaciones de energía rusa, justo ahora que los líderes europeos y el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, celebrarán una cumbre en Bruselas este jueves donde analizarán medidas de disuasión contra Rusia. Sin embargo, los Estados miembros del bloque comunitario todavía no han alcanzado un acuerdo sobre si imponer la prohibición de importar energía rusa dentro de la UE. "El suministro de energía de Europa para calefacción, movilidad, electricidad e industria no puede garantizarse de ninguna otra manera a día de hoy", dijo el canciller alemán, Olaf Scholz, a principios de este mes en Francia, durante una cumbre de los líderes de la UE. PROHIBICIÓN INASUMIBLE Más del 40 por ciento del gas natural de la UE, además del 25 por ciento de su consumo de petróleo, procede de Rusia. Alemania ha estado insistiendo en su rechazo a una prohibición abrupta. Su ministra de Relaciones Exteriores, Annalena Baerbock, argumentó que la propuesta de embargo sobre el crudo ruso se reducía a una "cuestión de cuánto dependemos del petróleo" de Rusia. Otros líderes alemanes se hicieron eco de la preocupación de Baerbock. El ministro de Asuntos Económicos y Acción Climática, Robert Habeck, advirtió el sábado que Alemania, este próximo invierno, dejará de tener gas suficiente para calentar las viviendas y mantener la industria en funcionamiento si no obtiene más gas y se interrumpen los suministros de Rusia. Otros miembros de la UE, como Austria y Finlandia, también han advertido contra la prohibición precipitada de importar energía desde Rusia. Las sanciones impuestas por Estados Unidos y Reino Unido al sector energético ruso, en respuesta a la operación militar de Rusia en Ucrania, ya han hecho sentir sus efectos sobre los mercados de la energía en todo el mundo. "Las implicaciones de una pérdida potencial de las exportaciones de petróleo ruso sobre los mercados globales no pueden subestimarse", advirtió en un informe publicado hace una semana la Agencia Internacional de la Energía (IEA, según sus siglas en inglés). Según la IEA, las interrupciones en la producción de petróleo de Rusia podrían provocar la mayor crisis de suministro en décadas. La perspectiva de una prohibición de la UE sobre las importaciones de petróleo ruso ha sacudido ya a los mercados energéticos mundiales. El precio del crudo subió este lunes más del 7 por ciento, hasta alcanzar los 115 dólares por barril, mientras los diplomáticos europeos estaban debatiendo sobre una posible prohibición de importar energía desde Rusia. El incremento en los precios del crudo ha situado a las empresas de transporte en España al borde de la quiebra, país en el cual iniciaron una huelga de ámbito nacional la semana pasada. Conforme esta huelga entra en su segunda semana, la interrupción del transporte está provocando escasez de alimentos, e incluso algunas zonas del norte de España están en riesgo de quedarse sin agua corriente. Un efecto colateral de los picos en las tarifas energéticas ha sido que los precios de otros muchos artículos se han disparado en Alemania. La Asociación de Agricultores Alemanes advirtió que el precio de los fertilizantes es ahora cinco veces más caro en comparación con el año anterior. El presidente de esta asociación, Joachim Rukwied, aseguró estar convencido de que el precio de los alimentos subirá porque agricultores y fabricantes de comida tendrán que trasladar esta inflación de costes a los consumidores. El Banco Central Europeo ha rebajado ya sus proyecciones sobre el crecimiento económico en la eurozona al 3,7 por ciento para 2022. INDEPENDENCIA INALCANZABLE Los países europeos han alcanzado el consenso de que la UE debe reducir su dependencia de los combustibles fósiles rusos hasta eliminarla por completo. La UE publicó un plan, el 8 de marzo, para reducir las importaciones de energía desde Rusia. Según este plan, denominado REPowerEU, la UE incrementará sus esfuerzos para independizarse de los combustibles fósiles rusos mucho antes de 2030. Diversificando sus fuentes de suministro de gas, mientras acelera el desarrollo de las energías renovables para sustituir el gas en la calefacción y la generación energética, la UE está intentando reducir su demanda de gas ruso en dos tercios antes de 2030. A través de una publicación en redes sociales, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, propuso que la UE debería abandonar gradualmente los combustibles fósiles rusos antes de 2027. Teniendo en cuenta que la UE está lejos de alcanzar la autosuficiencia energética, reducir su dependencia de la energía rusa parece un objetivo abrumador e inalcanzable en buena medida, toda vez que Rusia suministra alrededor del 10 por ciento de la demanda mundial de petróleo. Incluso si los dos miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo con la mayor capacidad disponible en reserva, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos, estuvieran dispuestos a aumentar su producción, la escasez de suministro sin la producción de Rusia no podría ser compensada, según los analistas. Los funcionarios europeos han intentado convencer recientemente a algunos países del Golfo, incluidos Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos, para que aumenten su producción con el objetivo de contener el aumento de los precios del petróleo. Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos han obtenido beneficios inesperados debido al pico en los precios del petróleo, desde que estalló el conflicto entre Rusia y Ucrania, y rechazaron categóricamente los llamamientos a incrementar su producción de crudo. Al contrario, dejaron claro que se adherían al compromiso "OPEP Plus", según el cual los miembros de la OPEP y Rusia aumentarían la producción de petróleo a un ritmo controlado.