Opiniones

EL TIRO RAPIDO

Mario Rivadulla

28,12,09

Como ya es habitual el feriado navideño nos trajo su trágica cosecha de muertes y heridos, muchos de ellos graves parte de los cuales quizás no sobrevivan, otros con posibles lesiones permanentes o que obligarán a un largo y penoso proceso de rehabilitación.

Como siempre también la mayor parte de las bajas mortales fueron provocadas por los accidentes de tránsito.

Como siempre también en muchos, si no la mayoría de los casos, el manejo homicida estuvo asociado a la ingesta excesiva de bebidas alcohólicas.

Como siempre también, los motores intervinieron en la más elevada proporción de colisiones.

Y como siempre también, los medios de prensa gastaron tinta y papel y los comunicadores en los electrónicos nos desgañitamos inútilmente reclamando prudencia al volante y moderación con el trago, pidiendo que si bebe no conduzca y si conduce no beba porque la mezcla de alcohol y combustible no combinan y pueden convertirse en un coctel de efectos mortales.

Todo como siempre, pese a que como siempre, decenas de miles de voluntarios sacrificaron su tiempo,derecho al ocio y la oportunidad de compartir con sus familias para orientar y prestar ayuda en caso necesario, a que los organismos de seguridad hicieron su trabajo, a la instalación de numerosos puestos de socorro, a la presencia de más de ciento cincuenta ambulancias y hasta el empleo de helicópteros.

Todo un operativo gigantesco, exigente, costoso y en cada ocasión, teniendo que reportar un número crecido de víctimas.

Lamentablemente hay muchos oídos sordos y mentes necias, en las cuales rebotan como si fuesen paredes las palabras de advertencia, los llamados a la celebración gozosa pero medida.

Parecería que tanto esfuerzo es como arar en el desierto. Porque hay gente que por lo visto se empeña en hacer las cosas al revés en perjuicio propio, pero muchas veces de otros que nada tienen que ver y que son víctimas de su necedad.

Tenemos sin embargo que seguir apelando a la racionalidad. Tenemos que seguir montando operativos de seguridad. Pero también es hora ya de que a los infractores se les aplique todo el peso de la ley. Al borracho o al irresponsable que provoque víctimas fatales, juzgarlos y sancionarlos sin miramientos. A los que sean sorprendidos al volante pasados de tragos o drogados, aún cuando no hayan provocado ningún accidente, confiscarles el vehículo y quitarles la licencia, aunque luego llamen a los medios de comunicación para denunciar que han sido víctimas de un atropello, cuando son ellos en realidad los que atropellan a los demás. Cuando la palabra no basta para llamar al orden, hay que apelar a la espada. En este caso, la espada de la ley y la justicia.

Tan necesario como eso.

TELEDEBATE. Telefuturo, Canal 23. ?teledebate(a)hotmail.com?

2009-12-29 15:11:51